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sábado, 28 de diciembre de 2013

Culto a Maximón


San Andrés Itzapa es una población de unos 30.000 habitantes, en el Departamento de Chimaltenango, en el Altiplano de Guatemala a casi 1.900 mt de altura sobre el nivel del mar, y a un par de horas de la preciosa ciudad de Antigua. El primitivo poblado maya, fue bautizado con el nombre de Itzapa con la llegada de los colonizadores, en el año 1538. Posteriormente se añadió el nombre del Apostol San Andrés, nombrado patrono.


Entrada a la localidad de San Andres Itzapa. Foto: Nacho SM ( Registro Google Earth)

Reza el mural de bienvenida al pueblo, bajo la imagen de San Andrés, que es la Tierra de la Amistad y del Chile Guaque. En efecto, la zona es muy fértil en frijoles, maíz, garbanzos y chile guaque, que es el famoso condimento desecado picante obtenido del Chile Girasol, muy populares en la cocina mexicana y guatemalteca.


Pero por lo que es más conocido San Andrés Itzapa en el mundo, es por el Santuario de adoración al dios sincrético, conocido como Maximón, también llamado San Simón por los españoles, o Rilaj Maam, por los mayas. Ocupa una cuadra, o manzana que se descubre  tras recorrer las largas calles de su trazado ortogonal hipodámico, llenas de tenderetes de comida y bebidas tradicionales, y de los artículos que los peregrinos necesitan para abastecerse de las ofrendas requeridas

Acceso principal al Santuario de Maximón. Foto: Nacho SM 
                                           
Prefiero llamarle Maximón, me parece más creativo y novelesco. En realidad es una figura sincrética, fruto de la mezcla o combinación de dioses mayas, con Pedro de Alvarado ( el español que conquistó Guatemala), y el apostol Judas Iscariote. Se le honra desde el año 1800 aproximadamente, con ofrendas consistentes en dinero, cigarros puros, cigarrillos Payaso, Ron Venado, o aguardiente especial Quetzalteca, que es un licor más barato. Para acceder al recinto hay que proceder a una pequeña donación en metálico, que agradecen más en dólares americanos que en quetzales guatemaltecos.

Atrio de entrada al Santuario de Maximón, y recuerdo personal. Foto: Nacho SM 

En el patio de entrada tienen lugar las primeras "limpias espirituales" , con humo de hogueras rituales, y que son necesarias para acceder al templo. En estos preliminares se participa en los alegres bailes, al son de la música de los mariachis. No hay que olvidar el carácter festivo del culto, y la alegría natural de las población guatemalteca

Interior del Templo de Maximón. Cola para acceder al santo. Foto: Nacho SM   
 Interior del Templo de Maximón. Limpia espiritual previa. Foto: Nacho SM   
 Interior del Templo de Maximón. Velas de colores según el pedido. Foto: Nacho SM
                                             
Una vez en el interior del templo llama la atención las mesas dispuestas para que los diferentes chamanes locales realicen "limpias espirituales". Su precio es de 10 Quetzales ( 1 € +/- ), y consiste en pasar 7 veces un ramo de hierbas, y rociar al peregrino con un octavo de licor de ron. En otras mesas se pueden comprar las velas. Los colores de éstas van en función del deseo que se pida: trabajo, dinero, amor, salud física, vigor sexual, suerte, contra enemigos, contra vicios, prosperidad, venganzas... de todo. Una vez "limpio" de auras negativas, provisto de ofrenda en mano y la correspondiente vela, uno se pone a la cola para acceder al estrado elevado, donde está sentado Maximón con toda solemnidad.

Maximón.Foto: Nacho SM  
 Maximón.Foto: Nacho SM
                                                                                                                 
Maximón está representado en una talla de madera, con traje y corbata, o varias corbatas y pañuelos superpuestos, bigote, sombrero y fumando puros. Delante de él se coloca una mesa o peana, donde los fieles van depositando sus ofrendas de botellas de ron, aguardiente, o cualquier otro licor, y los correspondientes puros y cajetillas de tabaco además de las velas. También se puede ofrecer dinero. Un miembro de la cofradía mide los tiempos de pedido de deseos de cada fiel ante la presencia del santo, para que la cola sea ágil. El ambiente en el interior del templo es sofocante, de calor y aromas varios... 
Y una vez fuera del templo, dicen que hay que fumarse un puro y echar un baile con la música de los mariachis, que también quedan encantados si se les da otro dólar.
La fiesta de Maximón se celebra el 28 de Octubre, y se le saca en procesión por las calles de San Andrés Itzapa, en el contexto de una festividad pagana: bailes, bebidas, comidas... y lo que cuadre, y que dura toda la noche

Lago de Atitlán.Foto: Nacho SM
                                                                                 
Pero el culto a Maximón está extendido por todo el entorno geográfico del Lago de Atlitán. Bellísimo lago, que en realidad es un inmenso cráter de unos 18 km de diámetro, rodeado por los volcanes Atitlán, Tolimán y San Pedro. En sus riberas y alrededores, hay preciosos pueblos como San Lucas Tolimán, San Juan de la LagunaPanajachel, Santa Lucía Utatlán, San MarcosSanta María Visitación, Sololá, Zunil, Coatepeque, Quetzaltenango, San Andrés Xecul, Totonicapán, Patzun, Nahualá, Mazatenango, Chicacao, Sanayac, Suchitepéquez, Usumatlán, Zacapa Chinautla... donde el culto está muy extendido, al igual que en toda la región del Altiplano que comparte la cultura de Chiapas: San Cristóbal de las Casas, Oaxaca, etc... 

Pero es sobre todo en Santiago Atitlán donde encontramos la figura más pintoresca, colorista y picassiana de Maximón. La más popular y conocida



Maximón de Santiago Atitlán.Foto: Nacho SM 

                                                                                     

Esta extraña combinación de santo y diablo, cuya adoración no está admitida por la Iglesia Católica, es una figura sin piernas ni brazos, de madera de "Palo de Pito" ( un árbol cuyas flores producen alucinaciones si se fuman) , cubierta con decenas de pañuelos y corbatas de seda de vivos colores, un gran sombrero y fumando puros sin parar. Para ello dispone de un mecanismo oculto que provoca la aspiración, y que está controlado por un miembro de la cofradía, a su izquierda.. El ambiente interior está cargadísimo de humo, y la saturada escena se completa con cantos, flores, velas de colores y pequeñas luces intermitentes. A sus pies reposan también efigies de Jesucristo y de diversos santos cristianos.



Maximón de Santiago Atitlán.Foto: Nacho SM

                                                                                         

En Santiago Atitlan, los ropajes de Maximón se lavan la semana antes de la Pascua, y el agua residual se reparte como "agua bendita" entre los vecinos y comerciantes. Estos rocían con el agua el umbral de las puertas de sus negocios, pidiendo prosperidad al santo. En la localidad no tiene sede permanente, como en San Andrés Itzapa, sino que reside de casa en casa por temporadas, a fin de que todos los vecinos tengan la misma jerarquía y responsabilidad en el cuidado y atención del santo. En otras localidades la efigie tiene otras formas y grados de abstracción plástica diferentes. En Nahualá, por ejemplo, es una caja de madera de la que sobresale el puro encendido por un agujero.

Por último, cabe reseñar que la sociedad del altiplano es profundamente católica, pero con gran mezcla o sincretismo iconográfico y ritual. Casas, edificios, escaparates, coches y autocares públicos se decoran con llamativas y coloristas alusiones al amor de Dios, a la salvación del alma y la nueva venida de Jesucristo. El culto a Maximón es, además, perfectamente compatible con el católico.

  Arquitectura en Santiago Atitlán.Foto: Nacho SM