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sábado, 4 de enero de 2014

El Sinaí...la Montaña de Moisés ( Parte 2)

... Moisés...¡¡¡ No te acerques aquí, quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás parado es tierra santa ...
                                                                                                                                                                        EXODO 3


Monasterio de Santa Catalina. Foto Nacho SM
Qué cerca estábamos de Santa Catalina...y  por fin caminábamos en llano. Se notaba que el ambiente era diferente : el sol del desierto ya calentaba, el olor de los camellos y su particular ronquido reclamando la ración... el balido de las cabras, las voces de los beduinos, las campanas del Monasterio... un pequeño universo inmutable, y parado en el tiempo. Qué maravilla...¡¡¡

Cuentan que Elena, madre del Emperador Constantino I el Grande, quedó tan impresionada por la sacralidad del lugar que ordenó en el 330 d.C. la construcción de una pequeña capilla, que dedicó a la Virgen, en el lugar de la zarza ardiente. Con el tiempo adquirió importancia en el mundo de la Cristiandad, enriqueciéndose con donaciones. La fragilidad defensiva de la Capilla motivó que el Emperador Justiniano ordenara la construcción del Monasterio que hoy podemos ver. Su construcción duró desde el 527 hasta el 565 d.C.

Para  protegerlo de las incursiones de las tribus nómadas del desierto, levantó una fortificación cuadrangular de 85 mt x 74 mt de planta, con potentes muros de sillería de granito rojo local, de una altura media de 15 mt y espesor de 1,50 mt. En los ángulos, orientados a los puntos cardinales, se dispuso de torres de vigilancia y defensa, con camino de ronda superior


Torre Kleber. Foto Nacho SM
La Torre troncocónica que mira hacia el Este, es decir la primera que uno se tropieza  bajando del Sinaí, es conocida como la Torre Kleber. Como se aprecia en la foto, la obra de sillería dispone de juntas horizontales, que funcionan estructuralmente, además, como protección antisísmica y de dilatación. Esta solución permite el cambio del tamaño de los sillares para ir adaptándolos en altura, de mayor a menor.

Muro noroeste. Foto Nacho SM
La escala de la construcción muraria, y la sensación de solidez son imponentes. Solamente se aprecian pequeñas  aperturas de iluminación y vigilancia, del tipo saetera. Sobre la entrada actual al recinto destaca la construcción volada en madera para el ascensor, el cual es accionado con poleas y cuerdas por los propios monjes, y permite desde tiempos históricos, el abastecimiento de vituallas para la vida aislada de clausura interior, así como el acceso de personas. Hay que mencionar que el pequeño wadi, donde se asienta el Monasterio, tiene abundancia de agua de escorrentía, dado el alto nivel pluviométrico del Sinaí, y la impermeabilidad del material granítico del macizo montañoso. En el interior del Monasterio hay varios pozos y cisternas de agua.

Santa Catalina es el Monasterio más antiguo del mundo, pertenece a la Iglesia Ortodoxa Griega, dependiente de Jerusalén, y es la Diócesis más pequeña del mundo, por tanto el Arzobispo es el propio Abad de una comunidad de unos 20 monjes...
Al efectuar la visita, comprobamos el celo con el que preservan su privacidad, ya que solo permiten el acceso a la Basílica de la Transfiguración, al Pozo de Séfora, y al lugar de la Zarza Ardiente. Están cerradas por tanto, las dependencias internas de los monjes, la Hospedería de Peregrinos, los restos de la  Mezquita fallida, el Tesoro, el Cementerio, el Museo y la Biblioteca.

La clausura al público de la Biblioteca de Santa Catalina fue una frustración para mi, pues deseaba verla. Aparte de ser un espacio bellísimo, posee la colección de Códices y Manuscritos más antigua y mayor del mundo, tras la del Vaticano ( unos 3.500 manuscritos y más de 2.000 pergaminos, así como la mayor colección de Biblias. Cálices, relicarios, iconos, mosaicos, etc, completan esta fabulosa colección). Uno de sus tesoros más preciados es el Códice Sinaítico del s.IV d.C, uno los  ejemplares más antiguos de los textos bíblicos evangélicos existentes.
Una pena no poder admirar estas maravillas, pero suele pasar que en los viajes, uno siempre se queda con algo de miel en los labios... 

En una de las dependencias junto a la entrada se ha habilitado la correspondiente tienda para el shopping de publicaciones y souvenirs, de tipo religioso principalmente. Asimismo hay una sala bar, o refectorio para peregrinos y turistas, donde se hace la donación de las bolsas de comida a los guías beduinos que acompañan a la gente a la cima del Sinaí. Por supuesto no hay bebidas alcohólicas ni tabaco.

Entrada al Monasterio. Foto Nacho SM
A primera hora, se juntan la gente que baja rota del Sinaí, con la que viene fresca de los hoteles del Mar Rojo, con lo que suele haber aglomeración a la puerta del Monasterio. Todos quieren entrar a la vez por la pequeñísima puerta habilitada en tiempos recientes para las visitas turísticas. Así que hay que tener un poco de paciencia...

Pero ha llegado el ansiado momento de sentarse en el murete de la entrada para poder descalzarse. Qué alivio quitarse el maltrecho calzado, rayado y lleno de polvo rojizo, y los calcetines...¡¡¡ Lo veía venir: varias heridas en los dedos de los pies, tobillos y talón. Pero veo que los que han llegado de la cumbre, y que están al lado en la misma operación, padecen los mismos males. Esos minutos de aireación de pies son gloria bendita. Unas cuantas tiritas y la vida se ve de otra manera...

Mientras tanto recordamos que Catalina fue una mártir de Alejandría del s.IV, cuyo culto alcanzó gran difusión posterior por Europa. Fue una mujer muy inteligente, y de amplia formación académica, que un día decidió consagrar su vida a Cristo, bajo la fórmula de matrimonio místico, bastante común por Oriente Medio. Presente el Emperador romano Majencio ( 306-312) en la ciudad, ordenó hacer sacrificios a los dioses, negándose Catalina mientras hacía la señal de la cruz persistentemente. A partir de aquí comienza un largo y sádico proceso de castigo que acaba con el martirio, y posterior decapitación de Catalina. La leyenda cuenta que el cuerpo de la santa fue trasladado por ángeles desde Alejandría hasta el alto del Sinaí, encontrándose sus reliquias actualmente en el Monasterio, y dándole su nombre. Una interesante historia que os recomiendo investigar...


Colas para tocar el Pozo de Jetró. Foto Nacho SM
Al poco de pasar por el arco de entrada al recinto, las taquillas, la zona de seguridad y la de shopping, salimos nuevamente al aire libre, a un largo y estrecho espacio, el único visitable por el público. Lo primero que nos encontramos, bajo el arco de medio punto a la izquierda, es el famoso Pozo de Jetró ( Exodo 2.16). En este episodio, Moisés defendió a las 7 hijas de Jetró de unos pastores agresivos que las importunaban en el pozo, expulsándolos del lugar, y logrando posteriormente dar de beber a las ovejas de las mujeres. Informado Jetró del heroico incidente, recibió a Moisés, acogiéndole entre ellos un tiempo. Más adelante le ofreció por esposa a su hija Séfora, con la que se unió engendrando un hijo de nombre Gersón.

Entre la aglomeración y las manifestaciones colectivas de fe: cánticos, rezos, etc. es casi imposible acercarse al pozo, y poder hacer una fotografía. Lo que hoy  se ve es una construcción rectangular medieval en granito, de un metro de altura aproximadamente. A lo largo de los siglos, todos los peregrinos creyentes han querido tocarlo, por lo que ya está muy desgastado en su obra de fábrica. En la actualidad apenas se ve, pues está tapado con tablones de madera, por cuestiones de seguridad. En las 3 paredes que lo rodean, diferentes pinturas figurativas narran en una secuencia de viñetas, la vida  de Moisés, y el episodio del pozo . Su agua sigue siendo potable, fresca y abundante. Dicen los guías turísticos que los peregrinos piden beberla, como si fuera agua bendita, hecho que no he podido constatar allí.

Interior del Monasterio. Foto Nacho SM
El interior amurallado está compactado de edificaciones con los diferentes usos funcionales, que se han ido levantando en diferentes épocas, estilos y con variada pericia constructiva. Predomina, como elemento singular, el campanario de la Basílica de la Transfiguración, edificio central del conjunto. Se accede al nártex, donde se puede admirar una espléndida colección de iconos bizantinos de los s.V-VII, algunos muy conocidos. El interior mide 40 mt de longitud y 20 mt de ancho en 3 naves, separadas con 12 impresionantes columnas monolíticas de granito rojo, con capiteles diferentes. En el frente está el gran iconostasio, donado por la Iglesia ortodoxa rusa, ejecutado con paneles de marquetería de maderas preciosas, revestidas en pan de oro, y con paneles de grandes iconos que narran escenas bíblicas. Pavimentos de bellísimos mármoles, techos, paredes, adornos, pendolones y lámparas completan un programa iconográfico  extraordinariamente rico, gracias a las donaciones en el tiempo. Destaca el sarcófago de mármol con las reliquias de Santa Catalina, iluminado perpetuamente con lámparas de aceite día y noche. No está permitido sacar fotografías de este bellísimo lugar, ni utilizar las de las pocas publicaciones existentes. Todas están registradas por el propio Monasterio de Santa Catalina.

Zarza Ardiente. Foto Nacho SM
La Zarza Ardiente es el lugar más venerado del Monasterio. Recordemos que el edificio se construyó a su alrededor, incluyendo el Pozo de Jetró. Todavía hoy se accede al espacio inmediato quitándose el calzado, como tuvo que hacer Moisés. Como se describe en Éxodo 3, desde la Zarza que ardía sin consumirse, Moisés escuchó la voz en la que se identificaba como  el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.... Luego reveló  su nombre místico YHWH "...Soy el que Soy...". A partir de aquí, Moisés recibe instrucciones para regresar a Egipto y exigirle al Faraón la Liberación del Pueblo de Israel y que da origen a los hechos del Exodo Judío, historia que ya todos conocemos.

Muy común en la Península del Sinaí, la zarza es un árbol de espino blanco de grandes proporciones, conocido como seneh. Hay que apuntar que la palabra arábiga Sanna es utilizada para describir todos los árboles espinosos. El vocablo ha tenido una interesante evolución toponímica. Recordemos que Sanaa es la capital del Yemen.

Monasterio de Santa Catalina. Foto Nacho SM
Tras la visita toca ir saliendo del Monasterio. El cansancio va haciendo mella, y el calor es ya sofocante. Para el Sinaí, eterno y anclado en el tiempo, es un día más en su rutina diaria. Por la tarde recibirá a otros 500 ó 1.000 personas, que subirán y sufrirán en la Escalera de Moisés, hasta llegar arriba, para ver una impresionante puesta de sol. Para mi ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, como viajero.


Estoy muy cansado, y no tengo fuerzas para volver a subir a la montaña a hacer una foto panorámica del conjunto. Pero me despido con una bellísima fotografía de Fotopedia, realizada por Jean Michel Baud. Es la mejor que he visto de Santa Catalina. Se aprecia a la perfección el conjunto arquitectónico del Monasterio, con todos los edificios que lo componen y su universo interior. Su relación con el wadi en el que se asienta. El Djebel Moussa y el cielo. 

Atrás dejaré este inolvidable e impresionante lugar, perdido en el desierto y en el tiempo. Un lugar sagrado desde siempre para las 3 religiones del Libro : Judaísmo, Cristianismo e Islam, y que ya es Patrimonio de la Humanidad desde 2002. El Sinaí era uno de mis sueños y se había hecho realidad. Ahora lo recordaré hasta el último de mis días, y lo contaré a quien me lo quiera escuchar...


Varias horas después en Sharm el-Sheikh...
Casi de noche en la barra del bar de la playa del hotel...

...El primero no lo vi delante. Pero cuando agité la copa vacía y las 2 piedras de hielo hicieron el universal clin clin, Ahmed ya sabía que me tenía que poner otro Gin Tonic. Siempre he congeniado muy bien con el gremio de los camareros, y tras varios días en el hotel, Ahmed ya sabía que me gustaban en vaso ancho, como los de sidra en Asturias, y con 2 piedras de hielo. Me costó trabajo explicárselo, pero al final lo entendió 

En un macarrónico pero eficaz inglés, empezó él la conversación

- Did you go up to the Top Sinaí ?
( ya lo sabía porque se lo había dicho 2 noches antes)
- Yes Ahmed. Yesterday night...
( me gusta pronunciar ese nombre, con la h como g larga, y la d final como T.. aggmet)
- God is in the Mountain, and Musa climbed up long time ago
( sentenció)
- Yes, Musa goes up as well...
(después de todo lo que sufrí, creí que tenía el derecho a incluirme en la proeza)
..........................
Como notaba que yo no tenía demasiadas ganas de hablar, y me veía con la mirada fija y distraída en el mar, se limito a señalarlo con el dedo, y dijo, como el que piensa en voz alta

- Beautiful Red Sea...
- Yes Ahmed, beautiful. Very Beautiful...


Mar Rojo en Sharm el-Sheikh.. Foto Nacho SM