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domingo, 2 de marzo de 2014

Mbwun

Próxima estación, City Hall....Correspondencia con las líneas Lexington Avenue y Brooklyn Bridge...

...Qué maravilla... siempre dije que lo mío era New York...con aquellos preciosos rascacielos tan altos...siempre mirando hacia arriba...Tiendas de lujo, museos, parques,  pistas de patinaje sobre hielo, discotecas, puestos de castañas, actuaciones en la calle...

Mi mentalidad de Cowboy de provincias la veía como el paraiso de la libertad, la luz, la felicidad, las oportunidades y la alegría, como la cantaron Frank Sinatra, NilssonJay-Z, Alicia Keys, y tantos otros...

 
              
Además, desplazarse por el metro de New York era más fácil de lo que me imaginé. Todo está señalizado: UpTown, DownTown, EastTown o WestTown... arriba, abajo, al este o al oeste, cada línea de un color, y según la numeración de las calles...Qué gozada...¡¡¡

-¿Ves?... no lo hay como estar viajado... por allí...- le decía a Lola con el mapa del Metro en la mano, mientras le señalaba con el dedo la escalera mecánica que teníamos que coger-
Hasta un provinciano, como yo, se puede mover por Manhattan sin problemas. En casi todo su trazado las calles horizontales están numeradas de abajo arriba desde la Zona Cero, y las verticales se llaman Avenidas y están también numeradas de derecha a izquierda. Todos los cruces están señalizados en sus 4 esquinas, y en las 4 direcciones.Y en el medio de todo, entre las calles 59 y la 110 en horizontal, y entre la Quinta y Octava Avenidas en vertical, o sea en el medio, hay un enorme parque, el Central Park. 
-Lógico no? cómo querías que se llamase?...
Asi que si te dicen que tienes que ir a la esquina entre la 42 y la Quinta, no necesitas ni el mapa...y si estás en el quinto pino, bajas al Metro y... ancha es Castilla...
¿Quién dijo miedo?...


Estacion Fantasma City Hall. NYC. Foto: Jean Paul Palescandolo &Eric Kazmirek
                                           
Pero siempre que hay un paraíso hay también un infierno... lo que yo no sabía, era que Nueva York tenía muchos estratos, y que bajo nuestros pies había todo un laberinto de kilómetros de túneles de metro y estaciones abandonadas en diferentes niveles de profundidad. Una ciudad fantasma donde viven miles de personas. Un submundo desconocido e ignorado por la población de la superficie, convencida de que todo es producto de la imaginación. En resumen: una leyenda urbana.

El tiempo demostró que todo era verdad...esta población marginada, que vivió durante generaciones, y que lo seguirá haciendo en las profundidades ocultas del Metro, es conocida como los Hombres Topo.


Durante décadas, los homeless ( los sintecho) fueron bajando a los túneles abandonados, buscando refugio. Lo hacían a través de las alcantarillas o rejillas de ventilación. Se fueron asentando hasta colonizar distintas zonas de la extensa red del Metro.

Formaron comunidades con organización tribal, pinchando las canalizaciones eléctricas para tener luz, y las de agua urbana para el agua. Fueron construyendo hábitats a base del reciclaje de deshechos que obtenían de la basura de superficie, o de material abandonado del metro.

Organizaron su forma social de supervivencia, como cualquier grupo humano, nombrando líderes, estableciendo jerarquías de poder, y marcando fronteras y territorios.


Con el paso de los años, y las sucesivas obras de ampliación y mantenimiento del Metro, se pudo verificar su existencia. Sin embargo, los accesos a este submundo, asi como sus comunicaciones interiores, ¿galerías de ventilación? ¿cloacas? sigue siendo un misterio, bien sea por desconocimiento o por temor a entrar en esos negros túneles. 

Los rumores alimentaron el mito de los Hombres Topo, y en la superficie llegaron a considerar esta población marginal como una subespecie humana, inventándose todo tipo de historias de fantasía ficción, incluida la de animales primitivos de evolución aberrante por la red de cloacas, a las que se accede también a través de los túneles...


En 1993 la periodista Jennifer Toth, se adentró en ese universo, viviendo un año entre ellos, allá abajo. Su experiencia culminó con la publicación de su libro: "The Mole People", que describe la sorprendente realidad de la vida bajo los túneles de Manhattan. Su historia, composición social, hábitos, etc, están narrados con detalle en este libro que es ya referencia  obligada del fenómeno. 

La leyenda era cierta : entre 5.000 y 10.000 personas homeless, Hombres topo, de toda condición imaginable, tenían su vida organizada bajo las glamurosas avenidas de Manhattan, en zonas abandonadas y olvidadas, que nadie sospechaba que existían...


La fama de la población olvidada en los túneles, ha trascendido la leyenda y crecido gracias a la literatura y al cine, desatando movimientos de apoyo a través de ONG´s y de los graffiteros del Arte Urbano. El Túnel de la Libertad, es una entrada de tren subterránea que empieza en la calle 122 y transcurre a través de 50 manzanas en dirección sur. Fue abandonado poco después de su construcción en los años 30 y rápidamente se llenó de los vagabundos de la ciudad. Es un lugar fascinante y los artistas del graffiti, así como los valientes exploradores aún bajan hasta las entrañas del Freedom Tunnel.


El Metro de New York lleva funcionando desde 1904. En 1948 fueron cerradas, por cambios en el trazado, varias estaciones de la línea 6 : Worth Street, City Hall y 18th Street. También 86 Park Ave. Pero ahí siguen vacías, abandonadas y fantasmagóricas. 

Frente a Manhattan, bajo la Avenida Atlantic de Brooklyn, existe un túnel que se mantuvo secreto desde 1844 hasta 1981.


City Hall es la estación fantasma más popular. Es una obra de arte. Situada bajo el edificio del Ayuntamiento, al final de Broadway, y a muy poca profundidad, dispone de preciosos lucernarios emplomados, que meten luz natural al andén curvo. 

Fue diseñada por el Arquitecto español Rafael Guastavino ( Valencia 1842- Baltimore 1908), el cual desarrolló su obra en EEUU, basada en el uso y técnica de la "bóveda catalana" , también llamada "bóveda tabicada".

Se formó en Barcelona, siendo contemporáneo de Gaudí.

En América, inmersa en las nuevas tecnologías y las Beaux Arts, patentó el Guastavino System. Creó una empresa de construcción ejecutando importantes obras con el sistema de arcos y bóvedas, como la estación de metro City Hall, la estación Grand Central Terminal, el Carneggie Hall, el Museo de Historia Natural en Central Park, la Catedral Saint John the Divine, la Iglesia de Saint Bartholomew, el Hospital Monte Sinaí, la Corte Suprema de EEUU, bares, restaurantes...y un largo etcétera.

También diseñó los azulejos que ornamentaban el sistema. Llegó a ser el maestro de la bóveda catalana, desafiando los espacios, las luces, el equilibrio, la construcción de escaleras...

Fue un Arquitecto innovador, visionario y artista. A su muerte fue nombrado por The New York Times, como el Arquitecto de Nueva York. Con la llegada del Movimiento Moderno en los años 30, el acero y el hormigón armado fueron los materiales de la modernidad, por lo que la empresa Guastavino Fireproof Construction Company, gestionada por su hijo, quedó obsoleta finalizando su actividad, tras haber construido bóvedas tabicadas en más de mil edificios de EEUU entre 1880 y 1940.


Otra estación legendaria, con abundantes elementos Art Déco, está bajo el Hotel Waldorf Astoria, en Park Avenue, inaugurado en 1897, aunque el actual rascacielos es de 1931. Fue usada por el Presidente Roosvelt para acceder al Hotel sin ser visto. Su tren acorazado, en estado ruinoso, aún se encuentra estacionado en el andén como un tren fantasma. La última vez que el público accedió allí fue en 1965, y en las décadas posteriores fue usado como refugio de los homeless. 

Aunque está prohibido, se puede acceder por las vías desde la Estación Grand Central Terminal, como he mencionado, obra del Arquitecto español Rafael Guastavino.

Hoy ofrece este siniestro aspecto.

Un oscuro y solitario submundo bajo la ciudad, dominado por los parpadeos de las escasas luces, las sombras alargadas de viejos hierros retorcidos, las momentáneas corrientes y ráfagas de aire que extienden ese característico e indefinible olor... el goteo incesante sobre los charcos, que reverberan y multiplican sus lúgubres ecos por las galerías, y los silbidos lejanos del paso de los trenes, con su perceptible vibración, son las voces tenebrosas de este inframundo, que sin embargo está permanentemente vigilado por sus invisibles habitantes : los Hombres Topo, y sabediós qué más...


Museo de Historia Natural NYC. Sala de Meteoritos



El Museo de Historia Natural, situado en Central Park West, Octava Avenida y entre la 77St y la 81St, es visita obligada. Conviene verlo en varios días porque es gigantesco... Aquella fría tarde, el cielo era gris y estaba encapotado. Llovía y no estaba para pasear.

El Museo alberga quizás la mayor colección de meteoritos, minerales y gemas del mundo. La sala de meteoritos es un lugar fascinante y misterioso. Es una gigantesca caja negra, incluidos los suelos, iluminada con focos de luz de cañón y fibra óptica en las vitrinas. 

Era ya tarde. Las 18.30 h. Cierran puertas a las 17.00 h, pero como es tan grande siempre hay gente hasta última hora. No obstante se notaba muy poco movimiento dentro.

Vimos la espléndida sala con unos meteoritos impresionantes de todas las formas, tamaños, geometrías y colores. Una pasada. El silencio nos llamó la atención. Estábamos solos, y era una sensación extraña, inquietante... así que lo dimos por visto y enfocamos la salida.

Pero al salir al largo pasillo se me vino a la cabeza un déjà vu oportunísimo.
- Ves aquella escalera al final de este pasillo? Conduce a los sótanos del museo, donde están los gigantescos almacenes de cosas raras no, rarísimas. Hay enormes cajas que nunca se han abierto. Fíjate que solo está expuesto un 5% de todo lo que tienen. Abajo, al pie de esa escalera fue el primer asesinato...-Lola me miró alucinando...-
- Al parecer hace años, hubo una misión científica al Amazonas y murieron todos en la selva. En el campamento encontraron unas misteriosas cajas con hojas de una planta muy rara, una estatuilla de piedra: una especie de ídolo adorado por las tribus, y un diario, que fueron enviadas desde allí. Las bajaron al almacén y nadie se ocupó más del tema. Tiempo después el Museo organizó una exposición de ídolos primitivos, y durante el montaje tuvo lugar el primer asesinato, al que siguieron otros más. Una historia terrorífica que conmocionó a toda la ciudad...
Fuimos acelerando el paso hacia la salida, sin mirar apenas para los bellísimos Tyrannosaurus Rex que dejábamos a los lados...



- Lo curioso es que los cadáveres estaban mutilados y sin cabeza. Las cámaras de vigilancia no captaron nada. Solo sombras que se movían muy rápido, gritos, y silencio. La policía de New York llamó rápidamente a los especialistas, y apareció el célebre detective Aloysius Pendergast. Un tipo cultísimo, muy inteligente y valiente. Descubrió las cajas de Brasil abiertas, el ídolo de piedra y unos hierbajos tirados por el suelo...
- Las hierbas eran la planta amazónica Liliceae Mbwunensis, y todo indicaba que había una bestia en el Amazonas, que se alimentaba de esa planta. Debió de venir en las cajas. Cuando acabó las hierbas, comenzó a matar.
- En el sótano descubrieron huellas con sangre. Eran de un enorme bicho: una mezcla de Allien  y Depredator. Lo llamaron Mbwun. Arrancaba la cabeza de la víctima, y le chupaba el hipotálamo del cerebro. Al parecer éste contiene las mismas hormonas que la planta Liliceae. Luego se deshacía de las cabezas, por eso aparecían lejos del resto del cuerpo...


Esta es la historia de la primera novela de Douglas Preston y Lincoln Child
Se llama " El ídolo perdido". Es impresionante, aunque hay momentos en que se pasa mal leyéndola. Te atrapa de tal manera que no puedes dejar de leerla. A partir de la novela hicieron luego la película "The Relic".
- Pues la continuación es mucho mejor. Se llama "El Relicario"
- Unos años después, comienzan a aparecer cadáveres mutilados y decapitados de homeless en algunas vías muertas del metro de New York. Algo muy raro... La policía creyó que eran ajustes de cuentas entre vagabundos. Pero volvió a aparecer Aloysius Pendergast, y relacionó los hechos pasados del Museo, con los actuales. Con mucho valor se adentró en el metro llegando a contactar con los homeless, que ya le tenían vigilado desde el primer túnel. 
Le confirmaron que no tenían nada que ver con las carnicerías. Eran obra de unas bestias desconocidas que venían de "túneles abandonados más abajo", principalmente los llamados "Túneles Astor", los más antiguos, y que están debajo de Central Park. Y que había muchos más cadáveres que los encontrados. Pendergast, que era un tío resolutivo, no dudó en ir buscar información en la Public Library, la que está entre Bryant Park y la Quinta con la 42, ¿ te acuerdas que ya hablé de ella en el Blog?.
Sabía que el Dr. Wren, el bibliotecario del sótano, especialista en libros extraños y cosas raras, era el único que le podría conseguir datos y planos de los túneles y estaciones de metro olvidadas de New York.
A los pocos días Wren le dio toda la información, y Pendergast, nuevamente volvió a los túneles....
- Pero dejemos el tema. No vamos a contar el emocionante final.... Lo único que te digo es que en los túneles, y sobre todo en la estación fantasma del Waldorf Astoria, los Hombres Topo y los Mbwun tuvieron un encuentro...
- Increible historia, verdad?...Hala, vamos a dejarlo, que ya salimos a la calle...
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-Pero ya que estamos aquí cerca, vamos a cenar unos calamares fritos a un sitio de moda, que tiene actuaciones en directo. Los dueños son Nick Ahsford & Valerie Simpson, una pareja que tuvo mucho éxito musical. Tristemente él falleció hace 3 años
Esta noche actúa Terry Lavell, un tío buenísimo. Ya verás que ambiente : todos cantando mientras cenamos. Es pequeño y con mesas corridas compartidas, por lo que es fácil enrollarse con la gente. Suelen ir por alli Bruce Willis, Michael Douglas, Woopi Goldberg,  y otros famosos. Igual coincidimos con alguno... 
No es demasiado caro, pero ya sabes que en New York vamos dos y pagamos tres. Entre  los impuestos, el servicio y la propina parece que viene un amigo invisible con nosotros
Es el Sugar Bar, está en la 72St con Broadway, podemos ir andando...


A la salida del Sugar Bar...
¡¡¡ Qué bueno... todos cantando el Born This Way...¡¡¡
Al final de la calle está la estación de metro 72 St. Un par de transbordos, y en una hora más o menos estaríamos saliendo al cruce entre la calle 42 con la Quinta Avenida, y caminando un poco, en unos cinco minutos estaríamos entrando en el hotel.
-¿Vamos...?...- Total, había que amortizar el bono que ya teníamos pagado-



Al llegar a la boca del metro nos quedamos mirando hacia abajo. Era ya noche cerrada, había parado de llover pero se había metido la niebla. En un lateral del exterior había dos homeless revolviendo entre unos cubos de basura. Por la mojada y sucia escalera subía ese olor inconfundible del metro, una luz amarillenta mortecina y un eco lejano de un tren...
Durante aquellos segundos, creo que los dos recorrimos toda esta historia. Allí abajo había otro mundo, pero que estaba en éste... Solo pensar en recorrer a aquellas horas los largos y vacíos pasillos, y tener que esperar interminables minutos en los distintos andenes, a que llegara el Metro, mirando las bocas negras de estos siniestros túneles, era algo que me impedía bajar el primer peldaño de aquella escalera.
Con una mirada mutua que lo expresaba todo, y tras un rato... le dije a Lola
¿... Qué tal si cogemos un taxi?