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lunes, 21 de abril de 2014

Si te olvidara, Jerusalén...

Dedicado a mi amigo Luis Argüelles Arabia (+) con quien recorrí Siria, Jordania e Israel durante el verano de 1989

"...Reunido en Oviedo el Jurado correspondiente al Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 1994, deciden por mayoría conceder el Premio al Primer Ministro de Israel Isaac Rabin, y al Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat, por su decisivo esfuerzo para crear las condiciones de paz en la región, siguiendo el proceso iniciado en la Conferencia de Madrid de 1991 que debe conducir a la pacificación definitiva del Próximo Oriente"



Cuando vi esta imagen de Bill Clinton entre Rabin y Arafat, el 13 de Septiembre de 1993, que dió como fruto los Acuerdos de Oslo, sinceramente lo celebré. Luego vino el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional y el Premio Nobel de la Paz, ambos en 1994. 
Se despejaba el camino para un futuro de esperanza y paz en Oriente Medio.
Pero allí, sobre el terreno, las cosas siempre fueron muy diferentes... 
A Isaac Rabin lo asesinaron en Tel Aviv el 4 de Noviembre de 1995, y aunque aquello se convirtió en un polvorín, se mantuvo un cierto equilibrio hasta los Acuerdos de Camp David de 2000... Aquel año todo cambió.
Finalmente, Yasser Arafat murió por causas no aclaradas aún el 3 de Noviembre de 2.004.
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Luis y yo habíamos viajado por Siria y Jordania, y rematamos aquel viaje con un recorrido por Israel. Tras un mes por allí, repleto de aventuras de todo tipo, regresé con un recuerdo inolvidable. Me convertí en un idealista, una especie de embajador de los dos pueblos judío y palestino, firmemente convencido de que la paz allí no solo era posible y necesaria, sino también fácil, con un poco de buena voluntad.
Cuando ví a ambos líderes en Oviedo, caminando juntos hacia el Teatro Campoamor, me reafirmé en la idea. El mundo civilizado, países mediadores, la ONU, etc... había luchado por aquella paz. Nos la merecíamos todos. 
Por fin aquel sueño se había convertido en una realidad: había triunfado la razón y la tolerancia sobre el odio centenario fanático y la violencia...

Conocía Israel y su historia. Su geografía de arriba abajo. Leía todo lo que encontraba sobre Oriente Medio: Historia Antigua y Actual, los Romanos, Flavio Josefo, las Cruzadas, Arqueología, Arquitectura, Arte, Religión: Biblia, Torah, Corán... Lawrence de Arabia, Allenby, los escenarios bíblicos... Política, Guerras Mundiales, Holocausto...
Aquella pequeña franja de terreno, paradójicamente conocida como Tierra Santa para las tres religiones monoteístas del Libro, había dejado de sangrar para siempre...
Había que felicitarse por el nuevo escenario de paz...y para aprovechar la ocasión, decidí organizar viaje, y volver a Israel con mi familia.
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Principios de Septiembre de 2000


                                                                                                         Masadá. Rampa romana. y vista aérea

Masada es uno de mis lugares preferidos de Israel. Qué historia tan increible...
El asedio de Flavio Silva, al mando de la Legión X Fretensis, sobre Eleazar Ben-Yair y su pueblo, los últimos rebeldes sicarios judíos. 9.000 legionarios, dispuestos en 8 campamentos que hoy se ven claramente desde lo alto de la meseta, iniciaron un largo asedio de tres años, construyendo la impresionante rampa por la que ascendieron con las torres de asalto y los arietes. No sé cuantas veces he visto la serie de TV en la que Peter O´Toole encarnaba al general romano, y Peter Strauss como lider judío...qué buena...
Arriba se encontraron con la sorpresa de que los judíos habían optado por quitarse la vida, antes de terminar como esclavos de Roma, decidiendo por sorteo quienes serían los ejecutores. Esos dados de la suerte se pueden ver en el Museo de Israel, en Jerusalén. Uno de los mejores museos del mundo. 
Allí acabó la Gran Revuelta Judía, con destrucción y sangre. 

Masada me inspira un enorme respeto, por su emplazamiento y simbolismo. Los soldados del Ejército israelí juran bandera allí, en solemne ceremonia nocturna, al grito de " Masada nunca más volverá a caer...¡¡¡"
En 1989 subí con Luis por la rampa romana... Ahora ya no se puede. Está prohibido. Hay que subir en teleférico. Desde lo alto hay una extraordinaria vista panorámica, no solo de los campamentos romanos, la circumvallatio y la estrategia de asedio, también de todo el Desierto de Judea, el Mar Muerto y la orilla opuesta de Jordania con el Monte Nebo. 
Es un lugar histórico sobrecogedor, donde reina la soledad y el silencio, recordándonos que el tiempo se paró allí el año 73 d.C.



Después de ver la Fortaleza de Masada, Ein Gedi, y el valle de Qumrán, donde encontraron los célebres Manuscritos bíblicos, lo mejor es relajarse con un buen baño en el Mar Muerto y embadurnarse bien de lodo negro: todo el cuerpo menos los ojos. Es terapéutico... mano de santo, y te deja la piel suave como la seda, y un moreno...eso sí que es ponerse moreno. 
El Desierto de Judea es un árido horno, el aire quema literalmente, y hace un calor horrible, pues se está a 416 mt bajo el nivel del mar. Hay que tener mucho cuidado en el baño, pues flotas como un corcho, puedes volcar con facilidad y tragar agua. Como hagas una maniobra en falso mojándote la cara, lo pasas mal y pican mucho los ojos, pues es 10 veces más salada que la del mar. Pero la experiencia es fabulosa y muy divertida.



Opino que es recomendable dejar Jerusalén para el final de un viaje por Israel. Empezar por el norte: Cesárea, Mar de Tiberíades, Galilea, e ir bajando por la costa...Hay que irse de allí con un buen, y exacto recuerdo del significado e importancia de esta ciudad sagrada, y lo que allí palpita.
Pero lo primero es venir al Monte de los Olivos. Desde allí se tiene una perspectiva del decorado histórico donde tuvieron lugar los actos finales de la vida de Jesucristo. Este paisaje bíblico, con otras arquitecturas y otros muros, lo contemplaron sus propios ojos. Su sol y su frescor, así como su olor son los mismos. Allí acudía con frecuencia, siendo finalmente arrestado junto al huerto de Getsemaní, y por tanto es uno de los lugares más sagrados de Jerusalén. 
En el 70 d.C. la X Legión romana acampó allí, para el asalto definitivo a la ciudad. Otro más para esta ciudad tantas veces conquistada, arrasada y destruida. 
Una ciudad levantada tras cada guerra, llena de cicatrices, con mucho dolor y sangre, sobre sus propias ruinas y con religiones enfrentadas.
Hoy refleja ese crisol inestable, mezcla de antigüedad y modernidad, y mezcla de la tensión entre el mundo israelí y palestino, cuya expresión violenta comenzó en 1948, cuando se creó el Estado de Israel, y no cesará nunca, pese a aquel esperanzador momento fugaz entre Rabin y Arafat. 
Desde allí se ve el gigantesco cementerio musulmán ante la muralla, y el judío enfrente. Hasta en la muerte están condenados a entenderse. Dice el Libro de Zacarías que la redención de los muertos, al final de los tiempos comenzará aquí. Por eso todos se quieren enterrar en el Monte de los Olivos. 
Detrás, y  dominando toda la arquitectura de la ciudad, el bellísimo Domo de la Roca, sobre la explanada de los restos del antaño grandioso Templo de Salomón.



Pero Jerusalén es también una ciudad muy vital, con voluntad de modernidad. No hay mas que dar un paseo por la calle Ben Yehuda, de día o de noche para ver el gran ambiente. Midrachov la llaman. Tiendas, bares, restaurantes, galerías de arte, bancos, discotecas... han ido llenando esta céntrica calle donde conviven todos en armonía: judíos, occidentales, palestinos y turistas. Solo está vacía en Shabat, pues la religión está siempre presente en la vida cotidiana de la ciudad. En la historia de esta calle hay también trágicos atentados terroristas, pero la ciudad está acostumbrada a sobrevivir. Allí vimos Luis y yo, en 1989, cuando íbamos de noche a tomar una copa, a soldados judíos con el fusil al hombro, ligando animádamente con chicas palestinas, con música de Michael Jackson como fondo. 
Quizás fuera solo un espejismo, pero hubo un tiempo de normalidad en la convivencia... Jerusalén es una ciudad de contrastes aparentes....

" Yo os aseguro que no quedará aquí piedra sobre piedra..."                                                                                  (Mateo 24)
Yeru> casa + Shalem>paz = Casa de la paz

"Jerusalén la Santa, las tres veces Santa. Cuatrocientos millones de cristianos, musulmanes y judíos vuelven sus miradas hacia la prodigiosa ciudad, veinte veces destruida y siempre en pie..." (Charles Lallemand)


                                                                                                                 Mapa personalizado de Jerusalén

Me gusta tener a la vista un plano general personalizado de la ciudad antigua, conocer su organización y saber lo que vamos a ver. Cuatro barrios: Musulmán, Cristiano, Armenio y Judío. Monte de los Olivos, y Getsemaní al Este, con la subida hacia Betania. Monte de Sión al sur y  la ciudad moderna al norte y oeste. Puertas de entrada en sentido contrario a las agujas del reloj: Herodes, Damasco, Judía, Jaffa, Sión, Magrebíes, Dorada ( que está clausurada),  y San Esteban. Y en el ángulo suroeste, abajo a la derecha, el recinto del Templo de Salomón, con la explanada superior de las Mezquitas, donde luce el fantástico Domo de la Roca. 
Chupado. Vamos a entrar de mano, por la Puerta de Damasco, que es la más ambientada. Los próximos días entraremos y saldremos por puertas diferentes, para tener una visión global de la ciudad y conocerla hasta sus últimos rincones.



La Puerta de Damasco, o Bab el Azmud, fue construida en 1538 sobre la muralla que levantó el sultán califa Soleimán el Magnífico, entre los años 1520 y 1566 sobre los restos romanos y medievales. La muralla oscila entre los 12-15 mt de altura y tiene una longitud de 4.870 mt. Constructívamente es muy interesante, pues en muchos tramos se aprecia material herodiano y romano reaprovechado en sus fábricas, así como las variantes de formatos, aparejos y calidades de la sillería y mampostería. La muralla es un libro de historia.

Jerusalén no puede renunciar a su carácter y sus costumbres típicamente orientales. Por mucho que los israelíes insistan en demostrar al resto del mundo que son la avanzada occidental frente al mundo árabe, no se pueden sustraer a su historia común compartida. En definitiva Abraham, enterrado aquí cerca en Hebrón, fue el padre de Isaac e Ismael, patriarcas de ambos pueblos. Por lo tanto son hermanos. Y aunque se odien, están condenados a entenderse. Es su destino. Pero no terminan de aceptarlo...

La ciudad vieja, su corazón, es historia viva donde se mezclan palestinos, judíos moderados y ultraortodoxos, cristianos de todas las ramas y órdenes, católicos, turistas, y penitentes con cruces, de todas las razas y colores. Multitudes atravesadas por los mercados, callejuelas, iglesias, tumbas, restos romanos y medievales... y siempre con las tres religiones presentes. 



Entre el laberinto de callejuelas llenas de tiendas y cafés, es fácil encontrarse con atascos de peregrinos de todo el mundo, bien rezando en cada esquina o Estación, bien cargados con cruces, que recorren la Vía Dolorosa en penitencia. Un próspero negocio de alquiler de cruces a los pies de la Torre Antonia, en la 1ª Estación, permite hacer el recorrido cargando con una cruz hasta el Santo Sepulcro a cambio del perdón de los pecados. Allí se depositan para que un empleado las vuelva a bajar a origen cargadas sobre un burro. Así varias veces al día.  Me gustaría conocer la opinión de Jesucristo sobre este tipo de negocios y mercadeos lucrativos a costa de su pasión y muerte. Poco importa al penitente que el actual trazado de la ciudad no tenga nada que ver con la ciudad del año 33 d.C., ni en calles ni en cota de suelos, la cual ha subido varios metros respecto de la original, consecuencia de las sucesivas destrucciones. 
En el s.XIII se desarrolló la veneración a la Vía Dolorosa, fijando su arranque en la Fortaleza Antonia, sede de la guarnición romana, en la esquina noroeste del temenos  o área sagrada del Templo. 
Hoy se da por hecho que el camino partió del Pretorio, o Palacio de Herodes. Por tanto el recorrido actual no es el histórico, y la ubicación de las 14 estaciones es arbitraria, así como el emplazamiento de las tres caídas, y el punto de encuentro con la Verónica.



Siempre me ha sorprendido la ignorancia generalizada del turismo religioso, que inunda Jerusalén, sobre la veracidad y características tanto históricas como arquitectónicas de los lugares bíblicos. Aparte de no importarles, desconocen profundamente la historia de esta fascinante ciudad, asi como la de Israel. He oido allí auténticos disparates, incluso sobre la vida de Jesucristo, el contexto histórico y los personajes protagonistas de aquel tiempo. Cuando la fé se mezcla con la ignorancia nace el fanatismo, y en esta ciudad abunda en las tres religiones.

Pero lo mejor de Jerusalén es callejear, perderse por sus estrechas calles y disfrutar del ambiente multicolor de sus mercadillos, su ruido, su música y sus olores. Hay infinidad de lugares para visitar en los cuatro barrios. Tiene rincones bellísimos y sugerentes, abarrotados o solitarios, dignos de fotografiar, pintar, dibujar o quedarse extasiado mirando. La gente, acostumbrada a la diaria invasión cosmopolita, es muy agradable, hospitalaria y políglota. Chapurrean en todos los idiomas, por lo que se puede estar todo el día paseando charlando con ellos, y sentirte como en tu ciudad. Al tercer día ya no necesitas el mapa. Es como andar por tu casa. Reconozco que Jerusalén me atrapa...

Pero el destino final diario siempre ha de ser el Muro de las Lamentaciones y la Explanada de las Mezquitas. El lugar es fantástico. Hay que ir por la mañana para ver la arquitectura bajo la luz, y por la tarde para ver la puesta de sol y las oraciones. 
Pero sobre todo, hacer lo posible por ir el viernes a las cinco de la tarde, hora en que finaliza el día festivo musulmán con la penúltima oración, y comienza el Shabat judío.



Es la hora de las tensiones máximas entre Judaísmo e Islam, entre la historia y el presente, y como escenario la imponente arquitectura del Muro Salomónico, con el Domo de la Roca encima. Hay que vivirlo allí, y notar cómo se te pone la carne de gallina, cuando el ambiente alcanza su máxima temperatura, para comprender la difícil convivencia en Jerusalén entre los hombres, por causa de los dioses. Dicen que Tierra Santa es el lugar de encuentro entre Dios y los hombres. Viendo el resultado, creo que es preferible mantener una cierta distancia (con los dioses me refiero), pues su presencia tan evidente se vuelve perturbadora para los hombres.



El Muro de las Lamentaciones es el zócalo Oeste, o muro de contención del gigantesco conjunto del desaparecido Templo de Jerusalén, construido por Herodes el Grande en el año 20 a.C. y destruido por los romanos el 70 d.C.y se llama así porque los Judíos van allí a orar, tres veces al día, lamentándose por la destrucción  y la diáspora del pueblo judío. Para hacerse una idea de lo que fué el Templo, su ámbito sagrado o temenos, su organización espacial y funcional, plan de accesos, y trazado de la ciudad, hay que ver la maqueta de la Jerusalen del s.I que está expuesta en los jardines del Hotel Holly Land.

La zona en sombra es el área de mujeres, separada de la de hombres. La reciente pérgola cubierta que zigzaguea, asciende a la explanada superior de las Mezquitas Al Aqsa, y Domo de la Roca, la zona árabe. Al fondo el Monte de los Olivos y la subida hacia Betania, con el cementerio judío a la izquierda. Un panorama completo que casi permite explicar el mundo



Como siempre, las cosas son mucho mayores de lo que aparentan cuando uno está cerca de ellas. Para entrar al Muro hay que ponerse obligatoriamente la kipa sobre la cabeza, y llevar ropa respetuosa. Hay un cacheo previo de personal del Ejército israelí, por motivos de seguridad. El impresionante muro herodiano, tiene 20 mt de altura vista ( casi 40 mt más bajo rasante), y sillares en las primeras hiladas de unas 570 Tn de peso, y entre sus juntas la gente deja el papelito con su plegaria y deseo.  Yo también lo he hecho, y mi primer deseo se ha cumplido: volver. En las primeras filas están los rabinos y ortodoxos recitando y cantando la Torah, con los atavíos de rigor, brazaletes y correas de cuero sujetando los Tefilin y Menorah en brazos y frente, y rezando con movimiento de cabeza y pierna en sentido vertical y continuo. Es un curioso ritual.


Los Viernes a las 17.00 h comienza el Shabbat, y varios miles de judíos acuden puntualmente al Muro. Las calles se van quedando vacías, y solo con seguir a los ultraortodoxos, que visten de negro total incluso sombrero, camisa blanca, barba y tirabuzones, se llega sin problema.
A la izquierda del Muro se encuentra el Arco de Wilson, y la Cámara homónima. Uno de los lugares, para mi, más interesantes de Jerusalén. Hay que echarle "cara" y naturalidad para entrar, pues normalmente no está permitido a los turistas. Es como el Sancta Sanctorum del Muro. Allí están custodiados bajo llave, los textos rabínicos más antiguos de la Torah judía, y es el lugar de oración de la jerarquía, de los más viejos y venerables rabinos de la ciudad. Hay que moverse por allí con máxima discreción, respeto y silencio. 
Es como entrar en el corazón del universo judío, y uno tiene la sensación de estar donde no debe, sobre todo cuando algún rabino te mira...a los occidentales nos conocen hasta por la forma de caminar...pero el riesgo merece la pena.


Mientras tanto, en la Explanada de las Mezquitas, los viernes a la misma hora se celebra el final del día santo árabe y la oración del atardecer. En el Muro de las Lamentaciones, que está a la izquierda y 20 metros más abajo, tiene lugar la otra celebración. La conjunción de ambos mundos es como una olla a presión. Hay momentos y situaciones que uno busca vivir, y para mi, que siempre he querido comprender Oriente Medio, éste es uno de ellos. 
Tras haber contemplado perplejo, pero con absoluto respeto, este tenso e impresionante ambiente aquí, uno pone en crisis todas las creencias e ideas preconcebidas. 
Rabin y Arafat tuvieron un hermoso sueño, pero los hombres, hablando por sus dioses, han influido para anularlo, y a ellos también. Jamás se logrará la paz estable en Oriente Medio, mientras siga siendo imposible la convivencia de religiones. 
Así se ha escrito la historia de Jerusalén, que en buena medida está bajo la cúpula  dorada.
En una roca...

Y dijo Yhaveh a Abraham...
"Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré..." ( Génesis 22: 1-19)


La roca bajo el centro de la cúpula, es donde Abraham aceptó el sacrificio de Isaac, acto fundador del monoteísmo, que indica el centro del mundo judío. También allí vió Jacob la Escalera al Cielo. Tras el Santuario de la Meca y Medina es el tercer lugar más importante del mundo islámico. Es la roca sobre la que el Profeta Mahoma ascendió al Séptimo Cielo para reunirse con Alláh en el 632 d.C., dejando marcado su pie, distinguiéndose también la mano del Arcángel Gabriel que evitó que esta ascensión arrastrara también la roca. Hay una gruta bajo ella, que se llama el Pozo de las Almas, pues se dice que todas las almas de los muertos van a parar allí, antes de desaparecer.

Así pues es el lugar donde se levantó el Sancta Sanctorum del Templo de Salomón, Y ahora el fantástico Domo. El Lugar sagrado más antiguo de Jerusalén, disputado pero respetado y reconocido por las tres religiones. Intacto desde hace 14 siglos, y Patrimonio de la Humanidad. No es una mezquita, pero si un lugar sagrado, por lo que hay que entrar descalzo.


Construido entre 687-691 d.C. por el Califa Abd al-Malik, el edificio es la primera obra maestra de la Arquitectura Islámica. De planta octogonal regular, dispone en el interior de dos deambulatorios alrededor de la roca, con doble columnata de 12 y 28 columnas monolíticas, tomadas de edificios cristianos destruidos, que a su vez procedían de romanos. Sobre ellas se levanta una bellísima cúpula de mosaico de oro y vidrio en el interior. Una cenefa epigráfica de 240 mt de la longitud de su circunferencia, glorifica a Jesús. En su exterior un zócalo de mármoles entablados polícromos, de composición geométrica, sirve de apoyo para la estructura muraria superior, revestida con mayólicas azules, amarillas, verdes y marrones decoradas por Soleimán el Magnífico con arabescos, en 1522. La composición es porticada adintelada, con celosías rematadas en arco de medio punto inscritas, que tamizan la luz a su interior. El friso caligráfico canta la gloria de Alláh, recorriendo toda la fachada. La cúpula está revestida con planchas bañadas de oro y coronada por la media luna.
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Reflexión final
Unos días después, y tras ver casi todo, Luis y yo volvimos al Monte de los Olivos. El viaje tocaba a su fin y había que venir aquí a despedirse de Jerusalén... Cuando cae el día...


- Bueno, Luisín... ¿ no te da la impresión de que llevamos un año atravesados por aquí...?
> Estás negro como un zapato y has adelgazado. No te van a conocer en Oviedo... - insistí-
> Ya se te olvidó hasta el idioma... de cada frase hablas 2 palabras en inglés, otras 2 en francés, una en italiano, otra en asturiano y eres capaz de discutir de religión con un ultra ortodoxo y encima convencerlo, me tienes acojonado... -Luis tenía esa capacidad-
> Bueno saca esos puros horribles que le compraste al cura del Barrio Armenio, vamos a celebrarlo...¿ cuantos quedan?...- pregunté sentándome en el suelo-
-  Nos quedan seis, 2 para ahora, y los otros 4  para las copas luego...-Luis era previsor...-
Habíamos acabado los Farias la noche que pasamos en Palmyra. Ni me acordaba...
- Te empeñaste en ver el amanecer en las ruinas y nos liamos allí toda la noche...- me dijo- 
La pasamos en el teatro romano de Palmyra, y Luis me contó... unos mil chistes. Era muy bueno contándolos. Mucho nos reímos...Recuerdo aquel perro, parecía un lazarillo de Canaan, que se pasó toda la noche con nosotros. Le pusimos de nombre Sirio... Yo creía que vigilaba las ruinas, y resulta que nos hicimos amigos. Cada poco le acariciaba la cabeza, y le cogí cariño. Al final, él también porque quería quedarse con nosotros... vaya historia la de aquella noche. Nunca la olvidaré...Siempre se me han dado muy bien los perros...

- ¿...Y te queda algo de la botella de Gordon´s que le cambiaste a aquel americano, que llevaba la cruz a cuestas, en la quinta estación, por la estampa de la Virgen de Covadonga?...- a Luis siempre se le habían dado muy bien los trapicheos...-
Era casi de noche. Después de encender los puros y darle un lingotazo a la botella de ginebra, le pregunté
- Fin de viaje Luisín... ¿tú crees que Dios estuvo alguna vez aquí?
- ¿Cual de los tres...?...-contestó con una carcajada-
- Pues mira Luis... Yhaveh les prometió esta tierra y les dijo que eran el pueblo elegido. A cambio les exigió que le adorasen como único dios, que cumplieran una serie de requisitos, y le construyeran un templo, a modo de sede permanente. Un dios justiciero, cruel y vengativo. Los judíos lo llevan al pie de la letra y no quieren compartir esta tierra con nadie. De ahí vienen todos los males actuales.
> ¿Tú crees que es presentable que te pida que mates a tu hijo?...

- Luego vino Jesucristo...- Luis me cortó el discurso...-
- Espera ¿sabes qué creo Nacho, ahora que conozco Jerusalén?...-preguntó Luis chupando el puro y dándose un tiempo...-
> Creo que Jesucristo fue un tío normal y corriente. Con una buena educación y estudios. Debió de tener bastante carácter y personalidad. El típico líder con don de gentes, alto, guapo  y que cae bien. Y viendo la corruptela política y religiosa intentó cambiar las cosas. Se rodeó de un grupo de gente que le admiraba...no doce, probablemente treinta o más, entre hombres y mujeres. Y se enfrentó con un par de huevos al poder religioso... al Sanedrín. Y se lo cargaron los propios judíos. Roma simplemente fue el brazo ejecutor. Lo demás, los evangelios, la religión católica y todo lo que vino después...fue todo un montaje a la carta.
- ¡¡¡...Bravo Luis... lo firmo y lo rubrico...¡¡¡. Estás inspirado hoy. Se llama constructum. Y además creo que el caso de Mahoma fue parecido. Un tío con bastante más nivel que el resto, al que también le diseñaron otro constructum...
- Pues esto está visto Luisín...Jerusalén no da para más - me levanté del suelo limpiándome la culera del pantalón -
> ¿...Vamos a tomar una copa de despedida a Ben Yehuda?
No hizo falta repetirlo. Luis se levantó y echamos a andar, me cogió por el hombro, echó una calada al puro y me preguntó con esa sonrisa pícara...
- ¿ Sabes aquel en que están un cura de Oviedo, un rabino del Muro, y un Imán del Domo de la Roca, y les pregunta el de Oviedo...¿ y qué hacéis vosotros con el dinero del cepillo...?? Jajaja...
Luis no paraba de contar chistes...Era muy gracioso contándolos...

Epílogo. 11 años después...


El 29 de Septiembre de 2000, justo una semana después de irme de Israel en el segundo viaje, y mientras se desarrollaba la Cumbre de Camp David en Maryland-Whasington, donde se debatía el futuro status de Jerusalén, el entonces líder de la oposición, Ariel Sharon, apodado " el León de Dios" irrumpió con una patrulla del ejército en la Explanada de las Mezquitas, acto que se consideró una afrenta imperdonable y una provocación. Hubo muchos disturbios pero sin heridos. 
Al día siguiente, durante la plegaria del Viernes, que es el día de máxima ebullición en el Muro, en una provocación mutua, jóvenes musulmanes apedrearon a los judíos que rezaban en el Muro. La respuesta judía fue con fuego real, y hubo siete muertos palestinos delante del Domo de la Roca. 
El conflicto se extendió rápidamente por todo el Barrio Árabe, e Israel, comenzando así la Segunda Intifada, también llamada Intifada de Al-Aqsa. 

Aquel día se rompió definitivamente la paz... hasta hoy.
Los efectos ya los conocemos: muros del odio de hormigón, colonizaciones masivas, expulsiones de los árabes de sus tierras y destrucción de sus casas, guerras interminables en la Franja de Gaza, atentados, etc. Lo de siempre pero peor. Más odio y más sangre...
Ha vuelto la violencia, la intolerancia y el fanatismo. 
Ya están acostumbrados. 
Es Tierra Santa...
Ben Gurion, que era muy listo, decía que eran demasiados dioses para tan poca geografía...
Si te olvidara, Jerusalén... (Salmos 137:5)