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jueves, 17 de julio de 2014

Triángulo de verano


Flashback...
Recuerdo que mi abuelo se pasaba horas con la mirada perdida, sentado en aquel tosco banco de madera, con la boina calada, apoyando sus manos huesudas y temblonas en un bastón de madera que había hecho él mismo, cortando con su navaja una vara de avellano. 

Sus ojos arrugados eran como dos líneas horizontales, con una mínima apertura que dejaba ver un iris claro, como mirada de gato. Si tuviera que dibujarlos, trazaría dos líneas horizontales con una pequeña muesca vertical en el centro de cada una, y con el lápiz en punta...
Como buen castellano, su mirada era fija, profunda y lejana. Nunca le vi pestañear. El veía el mundo a través de 2 ranuras horizontales. Casi al final de su vida le temblaba el labio inferior. Yo era un crío, de 9 ó 10 años, y muchas noches, después de cenar, me sentaba a su lado en el banco de la huerta delante de casa, y podíamos estar todo el tiempo sin hablar nada.

Pero una noche en Julio, de repente y sin mirarme, dijo:
- Mira hacia arriba... ¿ qué ves...? - era muy raro que me lo preguntase pues nunca le había visto mirar al cielo, salvo cuando llovía. Siempre creí que su mirada se perdía en un horizonte que solo él veía...además casi nunca me dirigía la palabra -
Hasta me asustó y todo, porque no estaba acostumbrado a oir su voz. Le miré primero a él, y luego al cielo buscando algo extraño, algo que llamara la atención, y al no ver nada le contesté:
- Las estrellas güelo...
- ¿Y cómo las ves...?
- Unas más brillantes que otras...no sé güelo...
- Fíjate bien... se ve que no os enseñan a mirar el cielo en ese colegio... estos maestros de hoy...Todas tienen un nombre, y arriba del todo, hay tres muy brillantes. Si las unes con la vista forman un triángulo casi rectángulo. Se llama el Triángulo de Verano ¿ lo ves ahora...?



Fue como un flash para mi. Como cuando se abren las cortinas de una ventana... De repente descubrí un mundo nuevo en apenas unos segundos. Para un niño, una experiencia así puede marcar para siempre. Con los años, la Astronomía pasó a ser una de mis grandes aficiones...y todo comenzó aquella noche con mi abuelo...

- Sí, sí las veo güelito...¿y cómo se llaman...?
- La que está más arriba, se llama Vega y es la estrella principal de la Constelación de la Lira - levantó el bastón hacia arriba pero sin mirar -. Es la que está más cerca del cenit en el verano. Está a 25 años-luz, bastante cerca ¿ os han enseñado lo que es eso?... y es casi tres veces mayor que el Sol. En la antigüedad fue estrella polar, y en un futuro lejano volverá a serlo otra vez, otro día te contaré porqué - yo estaba sorprendido, con la boca abierta mirando arriba muy concentrado, nunca me imaginé que mi abuelo conociera las estrellas del cielo- 

- Si quedamos aquí una hora más, verás que Vega apenas se mueve del sitio, y que las otras giran a su alrededor, cambiando la posición del triángulo. Eso es porque está casi en el cenit y los que giramos somos nosotros y no las estrellas. No lo entiendes ¿verdad...? - creo que no contesté porque en aquel momento no entendía nada de nada. Todo era nuevo para mi -
- Y las otras dos... ¿cómo se llaman güelo...?
- La que está ahora más abajo, la más lejana del triángulo se llama Altair. Es la estrella más brillante de la Constelación del Aguila. Esa está muy cerca, a unos 16 años-luz, y es cuatro veces mayor que la nuestra. El nombre lo pusieron los árabes...
- Y la otra, que está a la izquierda, es Deneb, la más brillante de la Constelación del Cisne.



Con el bastón trazó un arco en la tierra del suelo, y por el exterior hizo un agujero escarbando la tierra con la punta...
- Deneb es una de las más grandes del cielo. El sol sería ese agujero, y si completas el arco esta sería Deneb - lo dijo con seguridad- ¿ Ves la comparación?
- Dicen que puede ser hasta 300 veces mayor. Tampoco saben lo lejos que está... depende. Puede estar a 1.500 años-luz, o a más. También que da tanta luz en un día como el sol en 150 años. O sea, que es 50.000 veces más luminosa.
Yo estaba como a misa. No entendía ni palabra, pero me gustaba mucho todo lo que oía.
Miró para mi, como pensando que llegaría un día en el que entendería estas cosas...
Yo sabía que me estaba mirando y ni me moví, porque noté que era la primera vez que lo hacía de esa manera tan especial...

Y tras un rato de silencio mágico, se levantó con esfuerzo, apoyándose en el bastón. Una vez de pié tosió varias veces seguidas un largo rato. La típica carraspera de fumador de toda la vida. Me dio una palmada en la cabeza en un inusual gesto de cariño, y se fue despacio... cojeando, tosiendo y arrastrando su pié derecho.
Y allí me quedé solo, sentado con los pies encima del banco abrazando mis rodillas. Le seguí con la mirada hasta que entró en casa, y luego volví a mirar hacia arriba...
Fue la conversación más larga que mantuve con él. 

Era un hombre muy raro, estricto, serio, metódico y de largos silencios...algunas veces hablaba solo, pero yo me encontraba a gusto con él.
Aquella noche decidí que aprendería los nombres de todas las estrellas y constelaciones. Y algún día miraría para arriba con mis nietos, siempre que estuviera el cielo despejado.
A veces pienso que me hubiera gustado compartir con él aquel impresionante firmamento del Monte Sinaí... en la vida he visto un cielo igual...



El amanecer del hombre
La mirada hacia las alturas tiene contenido filosófico. Implica un sentido de elevación, y por lo tanto se vuelve abstracto, nos plantea complicaciones y retos intelectuales. Nuestra mirada primigenia era horizontal, y cubría siempre un perímetro de supervivencia. Se trataba de cazar y evitar ser cazado. El bipedismo fue el primer salto de la evolución humana, y el desarrollo de la inteligencia estuvo directamente relacionado con nuestro instinto y recursos para sobrevivir como especie dominante.

Moon-Watcher, el mono antropoide líder de la tribu, despierta a la inteligencia. El momento de transición a un nivel superior se materializa con la aparición de un esbelto monolito pulido de aristas puras. Tras la sorpresa inicial, se aproxima al objeto siguiendo un ritual de acercamiento en 3 fases. Primeramente trata de comprender el sentido de esa estructura en su primitivo entorno rocoso de cuevas. A continuación la observa y la rodea desde una distancia prudencial, a fin de comprender su forma, proporciones y características principales. Finalmente se acerca muy despacio para mirar el monolito detenidamente a distancia crítica, lo toca para establecer contacto y termina mirando hacia arriba...


Fotogramas del film "2001:Una Odisea del Espacio" (1968-Stanley Kubrick)
            

En las imágenes, este momento está relacionado con una conjunción cósmica, incidiendo en la idea de orden ligada a la evolución, en oposición al salvaje caos primigenio. Confuso ante la experiencia sufrida Moon- Watcher, descubre la utilidad del fémur de un gran mamífero, reciclándolo como arma de dominio. Tras instruir a los suyos equipándoles con huesos similares, se dirige a la charca estableciendo unas líneas de ataque y retirada, ejercitando su recién estrenada inteligencia mediante ejercicios simples de estrategia bélica, que resultan suficientes para conquistar la charca, venciendo a la tribu rival. Pronto conquistaría nuevas charcas y territorios, y su tribu crecería extendiéndose por toda la llanura. 
Allí comenzó todo, nuestra historia como especie dominante, nuestros mitos, miedos y creencias.. y en ello seguimos...

La visión hacia las alturas es por tanto atávica y está ligada a los procesos de evolución. En los cielos está siempre nuestra aspiración, porque es donde están los dioses. No en vano los creyentes llaman Altísimo al Dios omnipotente. En las oraciones Dios está en los cielos, y al final de los tiempos, del cielo llegará la Jerusalén Celeste como paradigma de la ciudad ideal. El cielo es a donde miramos rogando por nuestra supervivencia, nuestra salvación, y por la solución a nuestro sufrimiento terrestre. El alma sube al cielo y el cuerpo corrupto baja a la tierra. El cielo nos atrae poderosamente porque lo desconocemos, y lo asociamos al paraíso, bajo diferentes formas, en función de las creencias religiosas.


Hoy sabemos del cielo bastante más que Moon-Watcher, pero siguen desconcertándonos problemas esenciales como la Relatividad, el Infinito, el Big Bang y muchos otros conceptos abstractos... Y además, los astrofísicos nos han ido dando sendas lecciones de humildad, al demostrarnos con números y fotos nuestra insignificante presencia en el vasto Cosmos, y convertir en patéticas nuestras aspiraciones, al creer que éramos las criaturas preferidas del Dios Creador de este Universo Infinito. Y resulta penoso saber que desde Altair, la estrella más cercana del Triángulo de Verano, que me decía mi abuelo, ni siquiera se ve la nuestra. Para tener una idea clara de nuestra presencia, dimensión e importancia cósmica, os recomiendo leer "Un punto azul pálido" de Carl Sagan.
Y por demás, seguimos pegándonos por el dominio de las diferentes "charcas" de nuestro insignificante mundo. No hay más que ver cualquier telediario...
Necesitamos un nuevo monolito. Pero esta vez mayor... 

La altura es un concepto físico tangible, mesurable, pero también metafísico, religioso. En el interior de las grandes catedrales góticas, y de las mezquitas se mezclan ambos...
Las utopías decimonónicas, precursoras de la arquitectura moderna, de Ledoux y Boullée, post-revolución francesa, tampoco escaparon de la visión cósmica del hombre y su obra, respecto al cielo protector, pero marcando nuevas reglas socializantes, y de relación entre ambos mundos.


"Este inmenso universo que nos maravilla es la casa del pobre, es la casa del rico expoliado. Tiene por techo la bóveda del cielo y comunica con la asamblea de los dioses...El pobre pide una casa, en la que no se admitirá ninguna de las decoraciones que se aplican con profusión en las casas de los Plutos modernos. El arte deberá interpretar sus necesidades y someterlas a la proporción." 
( Grabado. L´abri du pauvre de Claude Nicholas Ledoux- L´architecture considerée sous le rapport de l´art, des moeurs et de la législation, 1806)

-¡¡¡...Mira hacia arriba...¡¡¡ Recuerdo que también me lo decía mi padre cuando era crío, pero él lo decía con doble intención. Una era para que no fuera encogido de hombros, tendencia habitual en la juventud... que caminara recto, erguido, sin abrir los pies y mirando siempre de frente a las personas. La otra intención era la opuesta, pues mirar hacia abajo tenía connotación de sumisión o vasallaje. Eran otros tiempos, en los que la falta de libertades obligaba a estar más tiempo mirando hacia abajo...

-¡¡¡... La cabeza bien alta...¡¡¡ les decía el gran Cholo Simeone a sus jugadores, con un gesto explícito, tras perder la final de la Champions League, indicándoles que mirasen hacia arriba. Es un gesto de fe, orgullo y firmeza en la superación del fracaso. La mirada hacia arriba es el futuro, la esperanza, el aprendizaje, la evolución...Hacia abajo es el pasado, la desesperanza, la frustración... La fuerza de una persona se mide por las veces que se levanta tras un revés de la vida. Por las veces que mira hacia arriba...

Nuevos monolitos
The Empire State Building New York- 1931 ( Arq. Shreve, Lamb and Harmon) Foto Nacho SM
                     

En los viajes me paso todo el tiempo diciéndoles que miren arriba. Y a los más jóvenes les pido además que me cuenten lo que ven. Será por deformación académica, pero recuerdo que en la Escuela de Arquitectura, un profesor nos decía que un arquitecto tenía que mirar siempre para arriba. Y lo llevo por el libro. Con el tiempo descubrí que hay una distancia límite, de máximo acercamiento o crítica, que es aquella en la que todavía ves el final del edificio. Aún tienes una visión global, comprendes su arquitectura y puedes explicarla. 

A partir de esa línea imaginaria, que es importante descubrir, se pierde la escala y el control del conocimiento del objeto contemplado. Al franquear esa distancia mínima, el objeto se apodera de ti, y pasa a establecerse una relación muy diferente en la que entran en juego otros valores.

Podríamos llevar el símil a infinidad de situaciones en la vida, por ejemplo hay una distancia mínima de conversación entre dos personas, que no debe de bajar de 35/40 centímetros en nuestra cultura occidental. Si se reduce a 15/20 centímetros, es muy molesto porque entran en juego variables fisiológicas si/no deseadas. Distancias inferiores suponen relaciones diferentes. Me gusta probar la experiencia visual de conocimiento en casi todas las circunstancias, pues cada contexto y cultura tiene sus lindes, pero sobre todo en el arte y, concretamente la arquitectura.

  Izquierda :The Rockefeller New York- 1939 ( Arq. Raymond Hood) 
  Derecha :The 500 Fifth Building New York- 1931 ( Arq. Shreve, Lamb and Harmon). Fotos Nacho SM
                                                                

Oportuno para el tema que tratamos es la distancia crítica en los rascacielos neoyorquinos Art Dèco The Empire State, The Rockefeller Center, o el de la 42 con la Quinta, porque además estos edificios se descomponen en la altura, emergiendo como de la roca madre de una formación cristalográfica, para tomar su principal desarrollo en un esbelto fuste prismático de inacabada verticalidad acentuada por los entrepaños de las ventanas.  Y luego en la cúspide, se rompen levemente para culminar en simples agujas, perdiéndose en el cielo. La esbeltez, término estético derivado de la altura, como rasgo de aspiración y perfección. Por eso se llama rascacielos. Fantástico...

Otras veces, como en el edificio Torres Blancas del Arquitecto Sáenz de Oíza, la proximidad límite transmite al observador la verdad volumétrica del edificio, que desde la distancia no se lee con tanta potencia plástica como bajo la torre. El edificio no busca el cielo, sino que lo ignora. Oíza marca claramente el final de su composición con sendas plataformas circulares a modo de tapa.  No quiere ser un rascacielos, no aspira a mezclarse con los cielos. Su guerra es con la propia arquitectura: la verticalidad necesaria para la tectónica de la estructura, compite con la explosión orgánica interna, casi voluptuosa, que se manifiesta en sus asimétricas terrazas cilíndricas. Por eso él mismo decía que Torres Blancas pese a ser la torre más pequeña del mundo, porque tiene esa proporción, era en la que más cosas pasaban. Y además era universal, porque podías tener su foto como fondo para estar horas hablando de Arquitectura ...

Edificio Torres Blancas- Madrid 1964 - Arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oíza
                                                

Hay una primera visión lejana, más urbana y contextual que requiere análisis y comprensión; otra intermedia de conocimiento de su lengüaje y composición geométrica, huecos, macizos, planos, luces, sombras, leyes de proporción, etc...; y a distancia crítica la más emocional y literaria, de textura, escala e incluso contacto. 

Finalmente, y siguiendo el mismo protocolo que Moon-Watcher, hay que mirar hacia arriba
En la secuencia de acercamiento, y conocimiento de las 3 fases, nace la comprensión y en consecuencia el amor por la arquitectura, sea como vocación o como mero placer estético.
Y una vez comprendido, se puede explicar, fotografiar y transmitir, al igual que se hace con un cuadro, una escultura, un poema, una película o cualquier expresión artística.

Cuando he coincidido con alguien querido y de confianza, fuera estudiante de Arquitectura o no, he logrado el mismo objetivo que mi abuelo conmigo viendo las estrellas del cielo. 
El diálogo empieza igual que aquella noche de verano:
Mira hacia arriba... ¿ qué ves...?
.........................................................
De despedida, y tras darle una cariñosa palmada en la cabeza, le digo:
- Ojalá algún día pienses "...Contemplé tanto la belleza, que mi visión le pertenece..." 
- Por si no lo sabías es un poema de Kavafis 
- Por cierto ¿...has entendido algo...?
Es entonces cuando me doy cuenta que ya soy mayor...

Tiempo presente

- ¿ Me has oído Nacho?....Nacho?...¡¡¡
- ...El qué, qué pasa...?
-  En qué estarías pensando... llevas media hora como ausente, mirando a nosédonde...
- Perdona... es verdad, tienes razón...es que de repente tuve un recuerdo y...
- Te decía que cuando quieras nos vamos, pero como estás en tu mundo no me oyes...
- Si, vale... vayámonos que empieza a hacer algo de frío...
- ¿Porqué miras al cielo...? Ya sabes que al final del verano siempre hay nubes...
- Es verdad... hoy tampoco se verá ninguna estrella...- fue parar de hablar y empezar a toser... -
- ¿Tienes catarro...?
- No... es otra vez esta maldita tos...
- El tabaco, ves...ya te decía yo que fumas demasiado...
- Por cierto Lola, ¿ te hablé alguna vez de la escena de los monos de 2001 Odisea Espacial...?
- Como mil veces Nacho. La primera vez fue la noche que nos conocimos....¿Y porqué lo preguntas...?
- No sé...es que se me acaba de ocurrir una idea para el blog...te la cuento de camino...


                                  Fragmento Film 2001 : Odisea del Espacio- El Amanecer del Hombre