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sábado, 27 de diciembre de 2014

La ciudad rosa de Jai Singh II

   Urbanismo Shilpa Shastra

Calles de Jaipur. Foto Nacho SM
    
...No llegaremos en la vida...qué follón...¡¡¡ Pero... ¿por donde nos lleva este buen hombre?... Sí, ya sé que todas las ciudades en La India son un caos, pero Jaipur está planificada según la inspiración del Shilpa Shastra...

...Y qué es eso?... pues es un término genérico hindú que describe todas las artes y sus principios de diseño. La música, baile, carpintería, pintura... Es como un manual de proporciones, composición y normas, que en arquitectura incluye la construcción de casas, fortalezas, templos, y también el trazado de ciudades.

Así pues Jaipur es un modelo de trazado urbanístico según el Shilpa, algo parecido al Plan Cerdá de Barcelona. Para concretar, que la capital del estado de Rajasthán, que tiene ahora 3,5 millones de habitantes debería de ser un ejemplo de eficacia en la circulación y movimiento de sus gentes. Pero da la impresión de que hoy han salido todos a la calle, en las motos y bicicletas porque esto es un horror...

Calles de Jaipur. Foto Nacho SM
    
Y aunque parezca difícil de entender, lo más rápido para avanzar es ir en un rickshaw, una bicicleta con carruaje posterior para dos personas. Eso permite atajar por los callejones, pero así todo, no das un paso sin parar...

Nada...va a ser imposible, llevamos metidos en este lío desde las cinco de la tarde, son casi las seis, y veo que se nos echa encima la noche...
Y además, lo malo es que no sabemos ni donde estamos... el plano viene en inglés, pero las indicaciones en las calles están en hindú... ¿ habrá entendido bien este hombre adonde queremos ir?... Me da nosequé decirle algo, porque no nos entendemos, y veo que el hombre hace unos esfuerzos tremendos para pedalear. De vez en cuando mira atrás y nos sonríe...son ellos así...


Calles de Jaipur. Foto Nacho SM
    
Otro callejón... está claro que vamos en diagonal. Qué agobio...hace un calor horrible y una humedad que ni te cuento, pero me encanta este mogollón de tráfico, frenar, parar, arrancar, baches, charcos, el ruido, los olores, el colorido... ¿donde estaremos...? 
Hala, que salimos a otra calle importante...a ver qué pasa ahora...


Calles de Jaipur. Foto Nacho SM
    
La ciudad fue fundada en 1728 por el Maharajá Sawai Jai Singh, y la llamó Jaipur. Ya sabes que el sufijo "pur", muy común en el sudeste asiático significa ciudad, así que el nombre significa "la ciudad de Jai".

Tras un tiempo, en que hubo de todo, prosperidad y revueltas, pasó a estar bajo protectorado británico, allá por 1818. Después de la abolición del Principado por Indira Gandhi, el Maharajá solo tiene funciones honoríficas, y el de ahora, un tal Bhawani Singh, vive tranquilamente en Londres dedicado a temas culturales.

La ciudad fue construida en arenisca rosa de la región, y los edificios civiles fueron revestidos con estuco rosado a fin de imitar la piedra. En 1905, el Príncipe Alberto de Gales, consorte de la Reina Victoria, visitó Jaipur, y para darle la bienvenida se pintaron todos los edificios en color rosa salmón. 
Desde entonces, en la tierra de Rajputana o Rajasthán, como se llama ahora, este color distintivo está considerado el de la suerte y la hospitalidad. 


Calles de Jaipur. Foto Nacho SM
    
El avance por las calles es para tomárselo con calma. No merece la pena cabrearse, ni llevar prisa porque no se resuelve nada. Coches, motos, rickshaw con turistas, vacas, gente atravesada...salvo en las arterias principales en las que está claro el sentido de la circulación, en las demás es un continuo buscarse la vida, una anarquía de tráfico en contra, en diagonal, por todos los sitios, y además nadie protesta ni monta broncas...


Calles de Jaipur. Foto Nacho SM
    
Parece que llegamos a una de las puertas de la ciudad histórica. La ciudad es simétrica y tiene un trazado geométrico ortogonal. Está rodeada por una muralla almenada que tiene diez puertas. El Maharajá Jai Singh II encargó el diseño al joven arquitecto bengalí Vidyadhar Bhattacharya, sobre la base de los principios del Shilpa Shastra, y los Vastu Purus Mandala. Como consecuencia está sectorizada en nueve cuadrantes sagrados, separados por grandes cruces y avenidas de más de 30 mt de anchura.

El número 9 es un Japa Mala, es decir un número sagrado para el Hinduismo. Es el número de planetas, los meses de gestación humana, es Brahma, el indestructible, el inmutable, pues por cualquier cantidad que le multipliques, el dígito que se obtiene de la suma de los números del resultado, es siempre el 9. 

Podéis hacer la prueba: 9×2=18, 1+8=9 ; 9×3=27, 2+7=9 ; 9×4=36, 3+6=9...y asi con todos. Por eso la cuadrícula de 3 x 3 = 9  es la trilogía sagrada para casi todo... en fin, el tema da para mucho si queréis estudiarlo. El caso es que Jaipur fue proyectada según este principio.


Esquema urbanístico. Evolución del trazado de Jaipur.
Plano origen. Fuente: Jaisalmer by Raj Rewal

La plantilla original de 9 cuadrados está basada concretamente en el Navgraha Mandala, y su adaptación al terreno obligó a que se perdiera el primero de ellos: el superior noroeste, añadiéndose en la esquina inferior sureste, para que siguieran siendo 9. Los dos centrales están ocupados por los conjuntos palaciales: Chandra Mahal, Hawa Mahal, Palacio de los Vientos, jardines, laguna y el célebre observatorio astronómico, con el calendario solar Jantar Mantar. Los siete cuadrados restantes están ocupados por las áreas residenciales urbanas.

Naturalmente la ciudad ha crecido alrededor del núcleo de los nueve sectores, pero al no haber circunvalaciones, para desplazarse de un extremo a otro hay que cruzar la ciudad histórica, cuestión no menor y en la estamos metidos de hoz y coz desde hace más de una hora...


Calles de Jaipur. Foto Nacho SM
    
Bueno...parece que cogemos un poco de ritmo. Una calle larga y ancha permite que nuestro chófer ciclista pueda dar unas pedaladas con cierta cadencia. Está muy delgado pero fibroso... acostumbrado a estas lides. De todas maneras enseguida se nos cuelan las motos, gente que cruza por cualquier sitio, un bache, una plasta de vaca, y hay que frenar o cambiar de trayectoria. Y aunque sea toda una experiencia y divertida, resulta también muy estresante.


Calles de Jaipur. Foto Nacho SM
    
Por fin llegamos a uno de los cruces de las nueve cuadrículas sagradas. Cada sector está identificado con sus puertas, a modo de arcos de triunfo, todas rosadas y con una interesante iconografía ornamental en relieve blanco.

Y yo que me las prometía felices... saqué por Google Maps que la distancia entre el hotel y el Jawahar Kala Kendra, destino final de esta travesía, era de 6,6 Km, y que el tiempo que se tardaba era de 15 minutos, y ya llevábamos más de una hora. No sabíamos ni por donde estábamos, y tenía la impresión de ir por un camino diferente al del mapa. Claro, una cosa son los papeles y otra muy distinta la realidad, y sobre todo aquí en Jaipur. Qué desastre...

Calles de Jaipur. Foto Nacho SM
    
Y además en cada parada, aparecen los vendedores... En La India, el turista no puede pasear tranquilo, porque en cuestión de segundos estás rodeado por un montón de críos y chavales que intentan venderte todo tipo de cosas. Y aunque digas que no, con buena cara o con mala, siguen a tu lado caminando o al paso del rickshaw, insistiéndo. Lo mejor es no hacerles caso y esperar a que se aburran y, desde luego, no se te ocurra mirar la mercancía que te ofrecen o decirles algo porque te meten en la dinámica del regateo, y ahí estás perdido porque, o acabas comprando o no te los quitas de encima.


Calles de Jaipur. Foto Nacho SM
Chandpole Gate - Jaipur. Foto Rosa Fernández
    
Jaipur tiene un fantástico pulso vibrante. A todas horas las calles rebosan movimiento, actividad, vida...En torno a las puertas de acceso a la ciudad histórica, en los cruces principales, se concentran cientos de tenderetes de venta de frutas, especias, legumbres, mercadillos de todo tipo de cosas... y mucha gente, santones, encantadores de serpientes, o simplemente gente ociosa...


Ambiente en los cruces de Jaipur. Foto Rosa Fernández
   
Cientos de fotos puedes llegar a hacer en un trayecto por Jaipur. Además la cercanía que da el rickshaw permite apreciar los mínimos detalles y sensaciones, los olores, las voces... casi entras en contacto con la gente, con los niños que te miran siempre con una sonrisa en la cara...


Ambiente en las calles de Jaipur. Foto Rosa Fernández
    
La India conquista al occidental. La seducción es inevitable, es otro mundo opuesto al nuestro...un mundo de libertad, tolerancia y respeto mutuo, donde no existe el prejuicio de nuestras formas ni los condicionantes de nuestros comportamientos. Los miramientos formales, y las aspiraciones materiales que guían nuestra vida cotidiana, abrumando nuestro mundo, allí no existen. Los parámetros de búsqueda de felicidad y su ritmo son otros.


Ambiente en las calles de Jaipur. Foto Rosa Fernández
    
Jaipur es un caleidoscopio de colores, paisaje y paisanaje conforman un rico escenario de literatura y poesía visual. Es un choque, un contrapunto, la cara B de la vida, un universo de sensaciones que inspiran un profundo respeto.
Pero ¿acaso alguien creía que aquí no había vacas...?


Vacas en las calles de Jaipur. Foto Rosa Fernández
    
Las vacas deambulan con total libertad por las calles de La India, serenas e inconscientes de los importantes atascos que provocan. Son animales sagrados e intocables. Les gusta estar sobre el asfalto y mezcladas entre los vehículos de motor, sobre todo en los semáforos, pues los gases y el dióxido de carbono aleja las incómodas moscas...


Vacas en las calles de Jaipur. Foto Rosa Fernández
    
...y lógicamente, hacen sus necesidades sobre el asfalto con absoluta naturalidad. La vaca o Gau Mata ya era sagrada mucho antes de que otras culturas milenarias florecieran. Antes de que existieran las monedas como valor de cambio, la riqueza en La India se medía por el número de vacas que uno tenía. Con vacas se hacen piadosas donaciones a sacerdotes, y se pueden pagar deudas, cuotas mensuales, dotes matrimoniales, incluso impuestos. Es decir, que forma parte activa en la economía del pais.

Además de su leche, el estiércol tiene múltiples aplicaciones como combustible, aislante para construcción, ladrillos de arcilla, revestimientos de fachadas, pesticidas, etc. Sin embargo al ser animal sagrado, su carne no es consumida. Cuando deja de producir leche es legítimo dejarla abandonada a su suerte en las calles, pero no pasa hambre pues es alimentada por todos. De hecho, el primer pan del día, se deja fuera para que la vaca lo consuma.


Vacas en las calles de Jaipur. Foto Rosa Fernández
    
Coches, motos y ricksaws se apartan sin más, cuando ven una vaca por la carretera. Pasa lo mismo con los monos, cobras, toros y pavos reales que se consideran animales sagrados. Nada de claxon ni cabreos. Para nosotros, urbanitas de occidente, es una imagen entre exótica, incomprensible y paradójica, pero si te despistas en inútiles reflexiones, corres el riesgo de pisar lo que no debes. Cuando caminas por Jaipur tienes que ir con mil ojos, y mirar en todas las direcciones, incluido el suelo. Pero ante todo, hay que estar atento a su fantástica arquitectura.


Palacio de los Vientos de Jaipur. Foto Nacho SM
    
Este extraordinario edificio es el Hawa Mahal, aunque es más conocido como "Palacio de los Vientos". Fue construido en 1799 por el rey poeta Sawai Pratap Singh, y es la construcción más conocida de la ciudad. Una arquitectura compleja con una elaborada fachada de cinco plantas, compuesta por 953 nichos y 152 ventanas con celosías dispuestas en miradores salientes, que propiciaban las corrientes de aire fresco en el interior de las estancias.


Palacio de los Vientos de Jaipur. Foto Nacho SM
    
La majestuosa fachada está construida con piedra arenisca roja, revestimientos rosados y relieves en mármol blanco. Las dos últimas plantas recortan su perfil en disminución piramidal curvada, siguiendo la estética simbólica de "cola de pavo real", y está estratificada con molduras lineales que se curvan formando los miradores. Los montantes superiores de estos, desarrollan curvas, y bóvedas dobles o triples sobre finas columnas. 

Se trata del Harén de Palacio, el área de las mujeres, y su disposición permitía que pudieran contemplar la vida urbana de Jaipur sin ser vistas. Está por tanto integrado en el conjunto palacial, que está ubicado detrás.

La arquitectura de la ciudad es una maravilla, los soportales en las calles principales para proteger los comercios del sol y la lluvia, el movimiento de sus volúmenes ricos en color y texturas, las celosías rosas y blancas que filtran la intensa luz, el juego de sus gráciles aleros que recorren las fachadas como si no pesaran, parece de ensueño, irreal...mires adonde mires...


Arquitectura de Jaipur. Foto Nacho SM
    
...Y el tiempo fue pasando una calle tras otra, con atajos por callejones atiborrados de gente, tiendas, motos y vacas...Veía cómo la luz iba mermando poco a poco. Eran las 19.15 de la tarde y el cielo se iba poniendo cada vez más oscuro. Me cansé de hacer fotos y paré, porque con el traqueteo del rickshaw muchas de ellas salían ya mal, oscuras, movidas... 

Está visto que en La India no puedes garantizar ningún objetivo ni plan previo. El caos de la ciudad te arruina cualquier intención. Di por frustrada la excursión, pero no podíamos dar la vuelta. El chófer ciclista sabía que tenía que llevarnos al edificio, esperar a que lo viéramos y regresar al hotel con nosotros...solo quedaba esperar a llegar sabediós cuando...

Sabía que aquel día, por ser víspera de fiesta en Jaipur, el Centro de Arte estaría abierto hasta las 20.00 h, pero claro... yo contaba con que el trayecto sería más o menos de media hora, un poco más del cálculo de Google Maps. Ideal para llegar a tiempo de hacer unas buenas fotos y ver allí el atardecer, no de 2 horas y pico... Aquel recorrido me pareció interminable.
Y por fin llegamos. Vi su perfil desde lejos. Era prácticamente de noche...

Jawahar Kala Kendra


Jawahar Kala Kendra - Jaipur. Foto Nacho SM
    
Siempre dije que esta vocación de la arquitectura da contadas satisfacciones, y abundantes sinsabores. Recorrer esta interminable ciudad, en la otra esquina del mundo, para ver un edificio de arquitectura moderna, y no poder verlo por llegar de noche...en fin, no se lo vamos a decir a nadie...

Todo empezó en 1994, cuando recibí en el estudio esta revista japonesa a la que estábamos suscritos...



Revista A+U Architecture and Urbanism nº280 - January 1994
    
Dedicaba un amplio reportaje a dos proyectos del arquitecto hindú Charles Correa ( Hyderabad 1930). Me interesaba mucho su obra, sus escritos y su actitud ante la arquitectura social, desde hacía tiempo. Correa había contribuido al desarrollo urbanístico de La India como asesor y urbanista. Ha sido activista a favor de las poblaciones desfavorecidas por el hambre y la marginalidad, construyendo alojamientos de emergencia, y a la vez teórico de la arquitectura de Movimiento Moderno enraizando su obra con la tradición vernácula.

Estudió en Michigan y Massachusetts, aunque la base de su actividad fue en Bombay. Obtuvo la Medalla de Oro del RIBA (Real Instituto Británico de Arquitectos) en 1984, el Premio UIA ( Unión Internacional de Arquitectos) en 1990, el Praemium Imperiale en 1994, El Premio Aga Khan de Arquitectura en 1998... además de numerosos galardones nacionales e internacionales. Ha sido, y es, profesor invitado de varias universidades norteamericanas. Exposiciones sobre su obra circulan itinerantes por el mundo...




Una de sus obras más importantes y emblemáticas es la Torre de Apartamentos Kanchanjunga, en Bombay. Construida en 1970, lleva a la India las teorías de la Unidad de Habitación de Le Corbusier, en cuanto a las viviendas de doble orientación, terrazas en dúplex, hormigón visto, tratamientos murales cromáticos, etc. Un magnífico edificio.

No voy a profundizar en la obra de Charles Correa más allá de esta introducción. Me interesa mucho su arquitectura, que he estudiado con afición, y en mi estancia en Jaipur 
antepuse como objetivo prioritario el conseguir ver una de sus obras más importantes: el Centro de Arte y Museo Jawahar Kala Kendra, el de la portada de la revista A+U.


Espacio central JKK. Foto Sanyam Bahga
    
Deseaba ver y vivir este mágico espacio...El Jawahar Kala Kendra, en adelante JKK, es el Centro de las Artes de Rajasthán, un lugar de encuentros donde se celebran todo tipo de actividades, festivales musicales, cine, exposiciones, conferencias... una casa común, y un modelo del Cosmos hecho Arquitectura. 

Proyectado en 1986, finalizado en 1991, e inaugurado en 1993, expresa en su concepción una realidad trascendente de un mundo antiguo y tradicional. El mundo de lo no manifestado, pero que rige la vida. Su forma está basada en el específico Mandala Navgraha de las 9 casas cósmicas, de los 9 planetas. Y su trazado geométrico es el del plano original de la ciudad de Jaipur.

Planta general JKK. Fuente Charles Correa Architetcs
    
La simbología es que cada planeta habita una de las 9 casas, y su configuración arquitectónica está basada en los diagramas védicos que han conformado la cosmogonía hindú, budista y jainista durante muchos siglos.

La casa o cuadrado central, que simboliza el Sol, está vacía y abierta y la inferior derecha está desplazada, al igual que en el plano de Jaipur, para crear la entrada principal al conjunto a través de la puerta monumental, en cuya clave central se refleja el Mandala Navgraha de las 9 Casas, con el Sol en el centro.


Entrada JKK y Esquema 9 Casas. Foto y dibujo Nacho SM
Entrada JKK y Casa 1. Fotos Nacho SM
Casa 1, Cúpula y entrada a Casa 2. Fotos Nacho SM
            
El recorrido interior es en anillo perimetral, a través de transiciones entre las Casas, o bien cruzando la Casa Central o Patio del Sol. Cada ámbito tiene representaciones simbólicas del planeta correspondiente mediante bellísimas interpretaciones murales de los artistas de Rajasthán, que han intervenido en la ornamentación del edificio. La Casa 2 es la cafetería, y representa La Tierra. Tiene espacios ajardinados, y cubiertos aunque abiertos, creando áreas de sombra y facilitando el movimiento de aire para refrescar el ambiente.


Casa 2. Cafetería. Fotos Nacho SM
Casa 3. Salas de Exposiciones. Fotos Nacho SM
Casa 5. Talleres artes manuales. Fotos Nacho SM
Casa 9. Talleres artes manuales. Fotos Nacho SM
En la foto de la izquierda se aprecia la arquitectura de día, como teníamos que haberla visto. En las otras tres a su derecha, lo que logramos ver ya casi de noche. Estuvimos dentro algo más de media hora, tratando de sacarle un jugo inexistente. Apenas una docena de personas estaban en la cafetería y la entrada. Muchos de los espacios estaban sin luz, cerrados o en restauración. Las Casas 4,6 y 7 estaban asimismo cerradas. La verdad es que el edificio muestra mala vejez y falta de mantenimiento. También contribuye que el clima en Jaipur es duro, con mucha humedad, calor y lluvias torrenciales que lo ponen todo perdido... 


Patio solar. Fotos Nacho SM
   
El patio central, o centro del Mandala, representa la energía creadora del Sol, y su color es el rojo de la arenisca. Aquí tienen lugar los conciertos de música del Rajasthán, danza y teatro. Los espectadores se sientan alrededor, sobre el césped a cielo abierto, o en las gradas escalonadas que imitan los Stepwell, o pozos escalonados célebres de La India. 


Patio solar y salida. Fotos Nacho SM

Estuvimos bastante tiempo allí en el patio, haciendo un esfuerzo para imaginarlo como si fuesen las 6.00 de la tarde, con la maravillosa luz de La India, y viendo cómo sus contrastadas sombras arrojadas acentuaban el recorte de diente de sierra de los ciegos muros de 8 metros de altura, en los ángulos del patio, magnificando esta gran arquitectura. Imaginábamos en silencio cómo el sol se iba tumbando hacia el horizonte, bañando de color rojizo el cielo y fundiéndose con el color rosado de la arenisca. Imaginábamos cómo los dioses del Universo se asomaban con las estrellas en el cielo, la quinta fachada de este fascinante patio solar...Hay veces que la arquitectura es más elocuente cuanto más callada y vacía está...

20 años pasaron desde que abrí la revista A+U...por supuesto vino conmigo a este viaje, y entró en el edificio. Curiosamente el portero del JKK no la conocía.

Y de esta manera, en la soledad de la noche y de la arquitectura, se cumplió el viejo sueño de ver el Jawahar Kala Kendra. Una mezcla de decepción y ternura se apoderó de mi. Le tenía mucho cariño a este edificio, y me costó salir de él...

Nuestro buen amigo nos esperaba en la entrada, con su rickshaw.
Del recorrido de vuelta apenas tengo recuerdos...