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jueves, 15 de octubre de 2015

La montaña sagrada de Ybsambul

                         En Memoria de Khaled Al-Asaad ( 1933 - 2015 ), que dio su vida por Palmyra
Abu Simbel

Abu Simbel. Acuarela de David Roberts (1796-1864)

-¡¡¡ Bahhh... ir en avión no tiene gracia...¡¡¡ Yo salí por la noche desde Asuán, después de cenar. Negocié un taxi para llegar allí por la mañana. Son unos 300 kilómetros por la carretera de Nubia. Un camino de cabras sin asfaltar, que ni te imaginas. Con decirte que hasta nos reventó una rueda... Quedamos tirados como colillas en mitad del desierto....

Yo creía que era el único chiflado de los viajes, pero mi colega, que también se llama Ignacio, estaba peor que yo.

-Ostras... estás como una cabra, Ignasi...¡¡¡ -era su nombre de pila- ¡¡¡ Qué faena...¡¡¡¿Y conseguiste llegar a Abu Simbel?... 
-Sí... y menuda aventura. Nos ayudaron unos beduinos que aparecieron por allí en caballo. Además me hice muy amigo del taxista, sin entender ni palabra de lo que decía. Él hablaba, yo también, y los dos nos reíamos, jaja.... de traca. Cuando llegué de vuelta a Asuán, al día siguiente, otra vez de noche, me parecía que había pasado una semana. Estas cosas hoy ya no suceden, qué pena... hasta tú mismo vas en avión - puso cara de desilusión mirándome de reojo, aunque ya sabía que lo decía de broma-

-Pero tú...vamos a ver... ¿cuando estuviste allí? - le pregunté sorprendido-
-A principios de los ochenta... dos o tres años después de acabar la carrera...no sé
-Claro, cuando tú fuiste no había ni carretera, y solo debía de haber avionetas en plan Indiana Jones. Eres una leyenda viva Ignasi, jajaja... 
>No, yo estuve en 1988 y solo había un avión al día, muy temprano, pero luego volví, en 1999, y ya había muchos vuelos diarios. Fue cuando comenzaron las visitas nocturnas, el espectáculo de Luz y Sonido, los cruceros por el Lago Nasser y todo eso. Y ahora creo que hay una autopista acojonante y que está lleno de hoteles de lujo. Un mogollón de turistas van todos los días allí, como si lo regalaran... Miles. Abu Simbel es la hucha de los tiempos modernos de Egipto. 

-Si, está claro que Ramsés los puso a vivir a todos, tres mil y pico años después... 
-Jajaja... tienes razón. Hasta hace pocos años, los grupos hacían cola para entrar, desde el amanecer hasta la noche. Que conste que la visita nocturna es muy buena, pero ahora, con la crisis económica y el problema islámico, no sé cómo estará aquello.
>Pero a lo que íbamos... fui en avión y que conste que no le pongo peros a las aventuras, de sobra lo sabes... pero tenía muy poco tiempo. Salí a las seis de la mañana de Asuán, vi Abu Simbel de arriba abajo, y a mediodía estaba de vuelta comiendo en el barco del crucero del Nilo, como los señores. 
>Ya ves...todo se pierde, Ignasi...soy un turista de salón. Me daré unos latigazos por ello...
-Nada, no cuela, no te disculpes. Eres un burgués Nacho, jajaja....¿otra caña...?

Egipto 1988  
Lo que se narra a continuación, incluidas fotografías, es el resultado de dos viajes a Egipto. La primera vez, en 1988 llegué allí sobre las 8.00h, pero la segunda vez, en 1999 fue a media tarde, por lo que la fachada estaba en sombra. Pudimos cenar al aire libre, viendo el espléndido espectáculo de Luz y Sonido, y pudiendo entrar al templo sin problema ni horario hasta las 24.00h. Eso sí, estaba prohibido hacer fotos con o sin flash. Al día siguiente, al amanecer, iniciaríamos un recorrido por el Lago Nasser, pero esa es otra historia que algún día contaré ...


Abu Simbel desde el avión. Foto Nacho SM

De casualidad...
Ya me habían dicho que había que buscar un asiento pegado a las ventanillas de la izquierda, y delante del ala. En el aterrizaje, durante un segundo escaso, el avión pasa por encima del Templo de Abu Simbel, y si uno está atento puede sacar una foto. No hay tiempo a más. Y así fue... salió lo que salió, y gracias...


Abu Simbel. Foto Nacho SM

La primera visión de Abu Simbel deja a uno con la boca abierta. Como hay que rodear la montaña llegando desde la parte de atrás por un sendero de tierra y arena, poco a poco va asomando a nuestra izquierda, y sin darte cuenta vas acelerando el paso. En realidad, todo el mundo sabe lo que va a ver, pero como sucede siempre ante los grandes monumentos de la Historia, la impresión al estar delante, y más con aquel tremendo calor, supera con creces todo lo imaginado previamente. 


Abu Simbel. Foto Nacho SM

Poco se puede añadir de Abu Simbel, que no se haya dicho ya en infinidad de publicaciones especializadas, revistas de viajes, textos académicos, novelas históricas, y que cualquier amante del mundo antiguo, y si es viajero con más motivo, no conozca. Es un monumento conocido en todo el mundo, incluso antes de que fuera incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad UNESCO en 1979.

Pero, además de su belleza intrínseca, el hecho de ser la construcción ramésida más alejada de los centros urbanos de influencia de la XIX Dinastía, en tiempos del Gran Ramsés II y en el borde Sur de Egipto, en la Baja Nubia, en la segunda catarata del Nilo, le da una grandeza que impone respeto, y uno se queda sin palabras. 

Como construcción fronteriza, fue edificado para advertir a todo el que llegara desde el Sur, de que estaba a punto de entrar en las tierras negras de Kemet, (nombre del Antiguo Egipto), gobernadas por el mismísimo dios User Maat-Re Setepen-Re Ramsés- Meriamón.
Su programa iconográfico interior, celebra la victoria sobre los hititas en la Batalla de Kadesh, y sobre otros pueblos de su tiempo.

Ramsés II, el Poderoso Toro, (el nombre inscrito en su cartucho significa: la justicia Maat de Ra es poderosa. Ramsés elegido de Ra,), el que había derrotado triunfalmente a los Hititas en la Batalla de Kadesh, a los libios y nubios en otras campañas. El "hijo de Ra" había unificado las dos tierras del Nilo, expulsando a sus enemigos y trayendo la paz.


Abu Simbel. Foto Nacho SM

Se inició su construcción en el 1284 a.C. y fue terminado 20 años después, en el año 1264 a.C., es decir, en el año 24 de Ramsés II como "Hijo de Ra", Faraón de Egipto. Tiene por tanto 3.280 años de antigüedad. El templo estaba consagrado a la triada Amón-Ra, divinidad principal de Egipto, Ra-Horakhty o dios de los dos horizontes, salida y puesta del sol, y Ptah, creador de todas las cosas, constructor y divinidad de las sombras del inframundo. A la que se sumó su constructor: el propio Ramsés, como deificado.


Abu Simbel. Foto Nacho SM

El edificio es un speos, es decir una construcción rupestre mezcla de templo e hipogeo, cuyo interior está excavado y vaciado en la montaña, y su fachada está tallada en la roca caliza, en una pieza única. La composición de la fachada, basada en la tipología del pilono tradicional, es rectangular, con 38 mt de anchura total y 33 mt de altura. Es simétrica de eje central, con cuatro colosos sedentes de Ramsés II portando la doble corona del Alto y Bajo Egipto, diadema con la cobra Uraeus en la frente, tocado rayado Nemes y barba postiza como Osiris. Su gesto es hierático, reflejando la máxima expresión de su soberanía. Dos a cada lado. Cada estatua mide 20 mt de altura. 

El conjunto, que mira exactamente a la orientación Este, está coronado por una moldura convexa, del tipo toroidal con representaciones en bajo relieve de cabezas de cobra uraeus, de la serpiente Uadyet, diosa protectora de los faraones. Por encima se remata con un friso sobre cornisa en dosel, en alto relieve, de 22 babuinos sentados, con los brazos extendidos en actitud de adoración al sol naciente.


Abu Simbel. Detalle. Foto Nacho SM

Sobre la puerta de entrada central se sitúa la estatua de Ra-Horakhty erguido, con cabeza de halcón coronado con el disco solar, como Horus del amanecer, y alojado en un nicho rectangular. En su mano lleva la pluma de Maat, diosa de la Justicia y la Verdad. La estatua está flanqueada a ambos lados por los bajorrelieves tallados que representan a Ramsés en actitud de adoración.


Ra Horakhty. Foto Nacho SM
Abu Simbel. Foto Nacho SM

Entre sus piernas, siguiendo el canon jerárquico de tamaños, están esculpidos diferentes miembros de su familia: madre, esposa real, sus seis primeras hijas princesas y dos hijos príncipes. Los colosos están sobre un zócalo-base que narra en jeroglífico la grandeza y atributos del faraón, y describe en relieve hundido series de prisioneros nubios y asiáticos encadenados.


Abu Simbel. Detalle. Foto Nacho SM
Abu Simbel. Detalle. Foto Nacho SM

Tras el tiempo faraónico, las arenas del desierto de Nubia fueron cubriendo el conjunto, cayendo en el olvido tanto el templo, como la civilización egipcia. Ybsambul, llamaban los beduinos del desierto a aquella extraña montaña de arena, en la que asomaban unas raras cabezas gigantes, que les despertaba un cierto temor.

Guiado por los rumores, Johann Ludwig Burckhardt (Lausana 1784-1817), occidental convertido al Islam, lo descubrió en 1813 en el transcurso de sus viajes por Oriente como espía inglés. Justo un año antes había descubierto también Petra, la capital del reino de los Nabateos. Pero no pudo acceder al interior por estar completamente cubierto de arena. Pero eso no fue ningún problema para el intrépido Giovanni Battista Belzoni (Padua 1778-1823) que lo desenterró parcialmente, para entrar por primera vez el 1 de Agosto de 1817, yéndose con todo lo que pudo de su interior, al igual que había hecho en otros templos, tumbas y pirámides de Egipto.

"...en su interior el calor era tan sofocante que apenas pudimos realizar algunos dibujos, dado que el sudor de nuestras manos, humedecía inmediatamente el papel. Por consiguiente, dejamos esta tarea para los viajeros que nos sucedan, quienes disfrutarán de mejores condiciones, a medida que el templo se enfríe..." 
                                                                                                          (Belzoni. Narrative. 1820)

En este contexto de exploraciones, mencionaremos que el 18 de Octubre de 1817, tres meses después de entrar en Abu Simbel, Belzoni descubría la Tumba de Seti I (KV 17), padre de Ramsés II, en el Valle de los Reyes de Luxor, llevándose el espléndido sarcófago de alabastro, adquirido posteriormente por Sir John Soane, y que hoy se puede admirar en el museo homónimo de Londres. Asimismo, el 2 de Marzo de 1818, entraba por primera vez en el interior de la Pirámide de Kefrén, en Gizeh, dejando su firma en la cámara funeraria

En 1818, Henry Salt, Cónsul General británico de Egipto, consiguió entrar en Abu Simbel, despejando la entrada y descubriendo que los colosos estaban sentados y no de pie. La temperatura media en su interior era de 112º F, equivalente a 45 ºC. 

A partir de esta fecha se suceden las exploraciones científicas, provistas de equipos de medición, dibujantes, grabadores... y las visitas de turistas desde Europa.


Abu Simbel. Graffitis históricos. Foto Nacho SM

Fruto del interés de los viajeros europeos por el Antiguo Egipto, cuyo universo artístico y formal tuvo tanta influencia en la moda europea durante el s.XIX y principios del s.XX, podemos ver que todo el monumento está repleto de graffitis, aspecto que no pasa inadvertido, sobre todo en los pies de los colosos junto a la entrada.

A Handbook of Architectural Styles (NY Charles Scribner´s Sons 1895)
Center for Instructional Technology University Florida-USA

La organización arquitectónica del Templo de Ramsés II, de Abu Simbel, que se aprecia en la sección obedece a la secuencia tradicional de espacios en disminución de altura hasta la Cámara Santuario final: Los Colosos Sedentes, apoyados contra el muro inclinado de la fachada de la entrada, siguiendo la tipologia arquitectónica de los pilonos egipcios, están mirando hacia el Sol Naciente. Tras el umbral de entrada, y en orden decreciente de altura, nos encontramos con el Primer Vestíbulo, o Sala Hipóstila, de 18 mt de longitud, en la que están representadas ocho grandes pilares con estatuas de Ramsés, deificado como Osiris, cuatro a cada lado flanqueando el tránsito. Tras ellas se reparten muros y cámaras con bajorrelieves pintados que narran las grandes gestas del faraón: a la derecha las correspondientes a la célebre Batalla de Kadesh, sucedida en el valle del río Orontes, y a la izquierda otras batallas victoriosas contra libios y nubios. 

La puerta final comunica con otra sala de cuatro pilares, más pequeña y baja de altura, con pinturas de Ramsés y su esposa Nefertari. A continuación, y a menos altura, se accede a la antecámara de proporción estrecha y transversal, para llegar finalmente a la Cámara Santuario donde están las cuatro esculturas sedentes talladas en la roca caliza, en el eje de simetría del templo y mirando hacia la puerta de entrada.


Sala Hipóstila. Foto Dennis Jarvis-Wikipedia
Cámara de las 4 divinidades. Foto: Autor desconocido

El Santuario fue construido con tal precisión que, dos días al año, los días 21 de Octubre y 21 de Febrero, es decir 61 días antes y después del Solsticio de Invierno, los rayos del sol del amanecer penetran horizontalmente hasta el fondo iluminando las figuras sedentes, produciendo el mundialmente conocido "Milagro del Sol" de Abu Simbel. 


Milagro del Sol. Fuente: elespectador.com Uruguay- EFE

El fenómeno solar que dura unos 10 minutos, atrae a cientos de turistas y prensa mundial, que se apelotonan en la Sala Hipóstila, dejando un mínimo paso a la luz. El acto, además de su carácter astronómico e histórico incuestionables, suele tener cariz institucional, estando presidido por las principales autoridades de Egipto, e invitados de otros países.


Milagro del Sol. De derecha a izquierda: Ra-Horakhty, Ramsés, Amón-Ra y Ptah.
Fuente: Todoegipto.org

La alineación solar se produce desde hace 32 siglos. El sol comienza iluminando la cámara desde la derecha, y en primer lugar a Ra-Horakhty, como Horus del amanecer. A continuación al propio Ramsés deificado y portando la corona azul Jepresh, usada para las ofrendas a los dioses y recibir así su energía. A continuación se ilumina Amón-Ra y, finalmente el sol se detiene ante Ptah, cuarta divinidad a la izquierda. El dios de las sombras, relacionado con el inframundo.

La posición relativa de los cuatro dioses sedentes, no es por tanto casual. El orto helíaco astronómico, o primera aparición de la estrella Sirio en el horizonte del Este, es en estas fechas, por lo que la imagen de Ramsés era bañada por la luz y la energía de la estrella solar y de Sirio. Hay que tener en cuenta que la aparición helíaca de Sirio ( Alfa Canis Maioris), marcaba el inicio de las crecidas del Nilo, y sus inundaciones fertilizaban los campos de Kemet con su limo, llevando la prosperidad al pueblo.

Algunos autores sostienen que las fechas podrían coincidir con la coronación de Ramsés en Febrero, y con su cumpleaños en Octubre, con lo que la conjunción sería absoluta.

La misma prosperidad obligó a regular las crecidas e inundaciones del Nilo en tiempos del Presidente Gamal Abdel Nasser. Para ello fue necesario construir una gran presa en Asuán, que mejorase la existente, y su consecuencia fue el considerable aumento del nivel de las aguas en Nubia. El Lago Nasser, una extensión embalsada de 550 km aguas arriba por 35 km de anchura dejaría sumergidos todos los monumentos egipcios de Nubia. 
Ante el problema sobrevenido, el Gobierno de Egipto hizo una llamada internacional, junto a UNESCO para su salvación, bajo el titular:

Ahora o nunca

"El poder que creó los monumentos colosales está amenazado hoy...nos habla en una voz tan importante como la de los arquitectos de Chartres, como la de Rembrandt...Su suplica es histórica, no porque proponga salvar los templos de Nubia, sino porque con ella la civilización global demanda por primera vez y públicamente el arte del mundo como su herencia indivisible. Solamente hay una acción sobre la que la indiferencia de las estrellas y el eterno murmullo de los ríos no tienen ningún dominio, es el acto por el cual el hombre arrebata algo a la muerte". 
             (Desroches Noblecourt, Sarwat Okasha y André Malraux. 8 de Marzo de 1960)

Abu Simbel ejerció siempre un fuerte magnetismo sobre el mundo occidental, y gracias a ello la llamada de auxilio de UNESCO, en 1960 tuvo una respuesta positiva. En 1959 se inició la campaña de salvamento, desmontaje y reubicación de los monumentos egipcios de Nubia, que se prolongó durante una década. Varios monumentos fueron despiezados bloque a bloque y trasladados a lugares más elevados. Algunos de ellos, como el Templo de Debod de Madrid, fueron regalados por Egipto en agradecimiento. Una operación de ingeniería, a la que se sumaron 50 países, y que quedará para la Historia como ejemplo de solidaridad y amistad entre los pueblos del mundo.


Desplazamiento Abu Simbel. Maqueta Zureks UNESCO.
Nubian Museum Aswan

Los dos templos de Abu Simbel fueron troceados, desmontados y trasladados 180 mt más atrás y elevados 65 mt de altura respecto a su cota original, manteniendo su orientación y posición relativa, como se aprecia en la maqueta del Museo de Asuán, y en infinidad de fotografías que llenan la red global. Para ello se construyó una gran bóveda de hormigón armado, hoy visitable, que fue revestida simulando una montaña artificial, idéntica a la original. Los interiores están ahora rigurosamente climatizados, con control anti sísmico, de temperatura y humedad.
Por otra parte, el "Milagro del Sol", tras los oportunos cálculos, seguiría produciéndose en el nuevo emplazamiento exactamente igual, pero con un día de retraso.


Desplazamiento Abu Simbel. UNESCO.



Esta titánica obra de ingeniería, iniciada en 1964 , en catorce monumentos de la Baja Nubia, está descrita magistralmente en el libro "La Grande Nubiade" de la egiptóloga francesa Christiane Desroches Noblecourt (Paris 1913-2011), encargada por UNESCO para inventariar y documentar todos los monumentos nubios desplazados.


Abu Simbel. Fuente:La voz de Egipto
Templo de Ramsés II. Abu Simbel. Foto Nacho SM

Pero no podemos olvidar que el conjunto está formado también por el Templo de Nefertari, Gran Esposa Real de Ramsés II. Más reducido en sus dimensiones generales, al igual que su homólogo está excavado en la roca y consagrado a Hathor, la diosa del amor, la música y la belleza. Fue igualmente desmontado y trasladado, manteniendo su posición relativa respecto al de Ramsés en cuanto a diferencias de cota, distancia, ángulo, etc... 

Templos de Ramsés II y Nefertari. Abu Simbel. Foto Nacho SM
Templo de Nefertari. Abu Simbel. Foto Nacho SM

Su fachada simétrica está compuesta por seis grandes estatuas erguidas de 10 mt de altura, y separadas por contrafuertes grabados con jeroglíficos en bajo relieve. Cuatro dedicadas a Ramsés II y dos a Nefertari, con los hijos a sus pies siguiendo el modelo del Templo de Ramsés. La entrada se sitúa en el centro. Fue construido como homenaje a su esposa, siendo uno de los escasos ejemplos de grandes templos dedicados a una mujer en el Antiguo Egipto. La inscripción sobre la entrada dice:

"...Una obra perteneciente por toda la eternidad a la Gran Esposa Real Nefertari-Merienmut, por la que brilla el Sol."


Templo de Nefertari. Abu Simbel. Foto Nacho SM

Los títulos de Nefertari, que figuran en la fachada, y en el interior son:
-Señora de las dos Tierras
-Señora de todas las Tierras
-Esposa del Dios
-Princesa heredera
-Por la que brilla el Sol
-Amada de Mut : (Nefert-Ary Merit-En-Mut)

Grupo izquierda.Templo de Nefertari. Abu Simbel. Fotos Nacho SM
Desde izqda: Ramsés II  con Corona del Alto Egipto
Nefertari con atributos de la diosa Hathor
Ramsés II con Corona del Alto Egipto
Grupo derecha.Templo de Nefertari. Abu Simbel. Fotos Nacho SM
Desde izqda: Ramsés II  con Doble Corona del Alto y Bajo Egipto
Nefertari con atributos de la diosa Hathor
Ramsés II con Corona Atef de Osiris

Su interior tiene un esquema similar al Templo de Ramsés. Tras la entrada se abre una sala hipóstila con tres pares de pilares  cuadrados, cuyos capiteles representan la cabeza de la diosa Hathor, a continuación la antecámara con dos pequeñas salas almacén, y finalmente la cámara santuario con representaciones en alto relieve de Hathor, entre dos pilares osiríacos. Todas las salas están repletas de escenas cotidianas entre Ramsés y Nefertari, y de ofrendas a diferentes deidades, con su policromía bien conservada.


Templo de Nefertari. Abu Simbel. Foto Anaritz 22  

Suele pasar que en Egipto no permiten hacer fotografías en el interior de los museos, ni de los templos, ni por supuesto del interior de las Tumbas del Valle de los Reyes, de las Reinas, de los Nobles, de los obreros, etc. Da igual sin flash que con él. No obstante siempre hay algún viajero que lo consigue, como en este caso Anaritz 22
Yo no tuve esa suerte en ninguno de los dos templos.

Ramsés II, el Horus victorioso, el Poderoso Toro, fue faraón de Egipto durante 66 años, dejando una profunda huella en su tiempo, que ha llegado hasta hoy de muchas maneras...Su figura está en la leyenda y el mito, en la literatura y el cine, en la fantasía... Fue uno de los gobernantes más importantes del mundo antiguo, el faraón más conocido, el que más monumentos construyó, y uno de los Sema-Tawy.


Relieves del Sema-Tawy. Templo de Ramsés II. Abu Simbel

A ambos lados de la entrada, y grabados en los laterales del trono real donde Ramsés está sentado, y siguiendo el cánon egipcio, se puede ver la representación del Faraón como Sema-Tawy, el unificador de las Dos Tierras : Alto y Bajo Egipto, y de las dos orillas Este y Oeste. El loto y el papiro como plantas heráldicas entrelazadas. Quienes tiran del lazo son los dioses Set, del Alto Egipto y orilla Este, y Heru, del Bajo Egipto y orilla Oeste. 
Kemet, la tierra de Egipto, es el resultado de la unión, y el rio Nilo, representado en su curso fluvial como eje de la composición, quien lo alimenta. El Faraón, como "hijo de Ra", trae la paz y la prosperidad, al unificar las dos tierras. 

Un símbolo divino con un complejo concepto teológico difícil de explicar, y que he conocido tiempo después. Lo bueno de Egipto es que el viaje no se acaba nunca, y uno siempre está aprendiendo cosas nuevas sobre lo ya visto, por muchas veces que se vaya. ¿Visto?...Egipto no se termina de ver nunca...

Jarra de alabastro Sema-Tawy. Ajuar funerario de Tutankamón.
Foto: Frank Rytell-Wikipedia

El Sema-Tawy ha dado primorosas representaciones artísticas, con variantes de diseño. Como relieve está en los laterales de los tronos reales de las estatuas sedentes de Kefrén, Micerinos, Sesostris III, Amenofis III, Colosos de Memnón, etc...En los relieves de Karnak, de Abydos, en los ajuares más exquisitos del Arte funerario egipcio. En el centro puede estar, bien la representación del faraón, o su nombre dentro del cartucho, coronado por el disco solar Ra, distintivo del título real.
En Abu Simbel, es su nombre jeroglífico de trono : User Maat-Re Setepen-Re


Fuente: Balman-Baldumanu. Word Press

Por mucho que lo mire, no me hago a la idea de la policromía de los monumentos de la antigüedad. En las pinturas interiores de los templos y tumbas de Egipto, ya estamos acostumbrados a ver el colorido, por lo que ya lo esperamos. Incluso aquí en Nubia, las escenas de la Batalla de Kadesh conservan un colorido muy realista.

Pero los restos de pigmentos conservados, y las fuentes históricas corroboran supuestos como esta recreación, de cómo pudo ser el aspecto exterior de Abu Simbel. Otros templos ramésidas como Medinet Habu de Ramsés III, los Ptolemaicos de Dendera y Esna, o el fantástico Ajmenu, o Festival Hall de Tutmosis III en Karnak, conservan restos en la misma paleta de colores que los propuestos en la composición fotográfica superior. El arte en la civilización de los faraones fue canónico, por lo que esta hipótesis de recreación cromática sería perfectamente creíble.

Fuente: Emeco Travel Egypt

- Abu Simbel es impresionante... ¿ no os parece?...¿ y qué decís de esta noche?...
- ¡¡¡ Qué maravilla  ¿verdad?...¡¡¡ Presiento que la cena de hoy va a ser memorable...¡¡¡
- Si Ramsés y Nefertari levantaran la cabeza y vieran esto...¿ qué pensarían?
- No lo sé...Nefertari murió antes de que se acabase su templo, pero supongo que Ramsés estaba seguro de que estos monumentos iban a ser eternos. En aquellos tiempos hablaban de templos de millones de años con mucha alegría.
- Es cierto, Egipto les debe mucho a los faraones. Incluso hoy día...
- Está claro que Ramsés los puso a vivir para siempre. No hay más que ver el tinglado que montaron aquí.

- Por cierto ¿sabíais que lo de la Batalla de Kadesh no fue para tanto, y que Ramsés y Muwatalli, el de los hititas, acabaron en tablas?. Todo lo que pintan en las paredes del templo, de Ramsés dándoles caña a los hititas, es propaganda...y si no lo creéis, que os cuente Lola la letra pequeña del Tratado de Kadesh, que está en el Arqueológico de Estambul...¿y sabíais que por afuera estos templos estaban pintados de colores?...jajaja...
- Ya está Nacho con sus historias, jajaja... Anda calla y escoge mesa, que ya vienen los japoneses por ahí, y si te enrollas nos van a quitar el sitio, y se nos  ponen delante...


User Maat-Re Setepen-Re



lunes, 5 de octubre de 2015

Recuerdos desde el Creciente Fértil

                     En Memoria de Khaled Al-Asaad ( 1933 - 2015 ), que dio su vida por Palmyra.










El Eufrates 

Habían pasado dos días desde la salida de Palmyra. Fue un largo recorrido por carretera, con paradas técnicas y una visita para ver las ruinas de las impresionantes iglesias bizantinas de Sergiópolis, en Al-Resafa. Una antiquísima ciudad conocida como Rezef en La Biblia. Esos dos días estuve apagado, ausente de todo y en un estado de introversión absoluto. El movimiento ondulante del autocar, el calor y la monotonía del ruido del motor hicieron que fuéramos casi todo el tiempo durmiendo. Mejor.

Llegamos casi de noche a un pequeño hotel, en un palmeral, a las afueras de Al Thawra. Un pueblo árabe muy tranquilo, donde no había nada destacable que ver.
Las visitas previstas para el día siguiente iban a ser tranquilas: mercados, bazares, el río, una mezquita... y todas cercanas al pueblo, así que no hizo falta madrugar demasiado.

El implacable sol matutino y el aire caliente que entraba por la ventana del vetusto autocar, me sentaban bien, y a media mañana, tras parar en un mercado, llegamos al río Eufrates.

Castillo Qal´at Ja´bar


Castillo Qal´at Ja´bar. Foto Nacho SM
Qal´at Ja´bar está sobre una pequeña península a orillas de lago Buhayrat al-Assad. Un gran embalse en el cauce del Eufrates, formado por la presa de Al-Tabqah,  que está situada varios kilómetros aguas abajo. Fue una construcción defensiva del s.XII d.C. levantada sobre una anterior del s.VII d.C. En sus tiempos controlaba el tráfico de mercancías y caravanas comerciales, procedentes de Al-Raqqah, con destino a Occidente. 

Tiene una imaginativa geometría, valiente y curiosa en su forma. Diría que es moderno en concepción arquitectónica, con un potente volumen circular con diez bastiones cilíndricos repartidos, y doble amurallamiento concéntrico, por su paseo de ronda y foso, lo que añadido a su posición estratégica y elevada, hace que se visible desde muy lejos.
Construido entero en ladrillo rojo, recuerda algunos caravasar de carretera, típicas construcciones para descanso de las caravanas de camellos de los desiertos de Siria.

Y antes de empezar a caminar hacia el alto del Castillo, me acerqué a la orilla, a mojarme la cara y las manos con el agua del Eufrates. Una especie de bautismo.
De siempre soy muy amigo de estos rituales...


Castillo Qal´at Ja´bar. Foto Nacho SM

Con gran esfuerzo, y una importante sudada mañanera, llegamos al alto del castillo. En el centro se mantiene en pie la torre minarete, construida por Nur ed-Din ( 1118-1174), que gobernó Siria en tiempos de la Segunda Cruzada. No hay ningún resto visible más de la grandeza de este castillo. Pero el suelo estaba repleto de piedras con grabados, piedras y cerámica con dibujos similares a la terra sigillata romana. 

Cogí un trozo de cerámica con un rayado geométrico, con la intención de llevármelo de recuerdo, pero al final lo devolví al suelo. Hay algo que me empuja a dejarlo en su sitio. En definitiva es un trozo de su historia, que tuve todo el tiempo en mi mano, como tratando de impregnarme de ella, incluso lo limpié. Pero le pertenecía al lugar, no a mi, y es allí donde debía de quedar, aunque fuera una piedra rota. Tras un debate conmigo mismo me agaché y lo deposité cuidadosamente en el suelo. Es otro ritual que casi siempre repito.

No sé porqué me complico la vida con estos detalles, que al principio consideraba tonterías, pero a medida que pasan los años y me hago mayor, creo que devolver un trozo de cerámica rayada al suelo, después de limpiarla, es una actitud de respeto hacia el monumento. Pienso que si empiezas llevándote una piedra, puedes acabar llevándote un capitel...o que si todos nos llevásemos algo, en cuatro días ya no habría monumento.


Bastión de Qal´at Ja´bar. Foto Nacho SM
Qué lugar tan impresionante...
En el medio de la nada, solitario y vacío. Con un silencio absoluto,  
Allí me quedé un buen rato. Recuerdo que el viento caliente me quemaba la cara y la cabeza ya sin pelo. También la intensidad de la luz hacía que me llorasen los ojos sin parar. Apenas veía, a través del visor, para sacar las diapositivas que hoy puedo enseñaros, por fin digitalizadas.

Pero ya estaba acostumbrado, después de tantos días de viaje por Jordania y Siria, en lugares igual de emotivos, y me gustaba vivir esa sensación. Hoy, tras muchos años transcurridos, sigo necesitando de este tipo de sensaciones, que siendo agresivas e incómodas para la mayoría, son vitamina para mi, y necesarias para sentir la plenitud de los lugares.

Y a mis pies el Eufrates...inmenso hasta el horizonte. Parecía un mar. 
El "rio", como lo llamaban en la Biblia, el mismo que irrigaba Mesopotamia junto con el Tigris, y el rio que atravesaba Babilonia. Uno de los dos grandes ríos del Creciente Fértil...
¡¡¡ ¿Cómo describir esa sensación...?¡¡¡

Tras bajar nos dimos un buen baño en el río. El agua estaba fría pero se agradecía, pues el sol caía a plomo. Para secar me senté en una piedra, frente al castillo, y mirando al agua, me venía al recuerdo todo lo que había pasado hasta aquel día, desde que entramos en Siria. Había perdido el control del tiempo, y no sabía ni en qué día vivíamos. Sentimientos encontrados, detalles de tantos momentos inolvidables que me hacían reír solo, y de otros tan intensos y dolorosos... como lo de Palmyra...

Hama

Pero qué gracia cuando le preparamos el "golpe de estado" a Pilar, nuestra guía por el país, y con la que compartiríamos tantas cosas durante el viaje...
No lo puedo evitar. Cada vez que lo recuerdo, me río solo...
Fue en Hama...


Norias romanas de Hama. Foto Nacho SM
- A la derecha podéis ver las famosas norias. Uno de los milagros de la ingeniería hidráulica. Aunque la agricultura de regadío ya estaba desarrollada en el valle del río Orontes, las llamamos romanas pues las norias están testimoniadas en un mosaico de Apamea del año 469 d.C. Es un mecanismo de madera que sirve para extraer agua del río en cajones, y verterlo a unos canales artificiales que riegan los fértiles campos del valle. Funciona automáticamente con la corriente del río, como los molinos. Todas las civilizaciones que pasaron por aquí las respetaron, porque el agua es la fuente de la vida, las arreglaron, e incluso las aumentaron de tamaño. Hubo más de treinta, pero ahora solo quedan una docena de ellas, y algunas tienen hasta 20 mt de diámetro como la que vemos aquí delante. Estas de Hama siguen funcionando, facilitando la irrigación, y son del s.XIV / XV pero siguen el modelo de los tiempos romanos. Están protegidas.

Pilar era la guía acompañante del grupo por Siria, y era historiadora. Muy eficiente en las difíciles gestiones del papeleo. Eran tiempos tranquilos en Oriente Medio, pero había muchos controles militares en carretera, y además de transmitir seguridad, era muy buena explicándolo todo, micrófono en mano, desde su asiento de copiloto del autocar.


Norias romanas de Hama. Foto Nacho SM
Norias romanas de Hama. Foto Nacho SM
En cuanto subimos al autocar, tras ver las norias romanas y acomodarnos, me giré a los dos asientos de detrás 
-Luis... ¿tienes el mapa por ahí con el recorrido del viaje?... 
-Sí. Espera un momento...- Luis estaba dando cuenta del agua mineral con avidez -¿porqué lo preguntas? 
-¿Te acuerdas del libro que vimos sobre Apamea, la ciudad romana, en aquella librería antigua del zoco de Damasco?... es que llevo unos días con la mosca detrás de la oreja. Mira a ver por donde cae...

Luis abrió como pudo el mapa de Siria, que ya estaba hecho unos zorros de tanto mirarlo. 
-Localiza donde estamos ahora, y mira en el programa lo qué vamos a ver mañana...- yo ya estaba pensando a mil por hora-
-A ver... "Desayuno y salida hacia Ebla, importante ciudad-estado de 5.000 años de antigüedad, famosa por las tablillas, blá,blá,blá,... comida en carretera, a continuación, blá,blá,blá... llegada a Aleppo, la segunda ciudad más importante de Siria, blá,blá,blá...alojamiento y cena..."
-Vale, vale... Busca Apamea en el mapa, y por si acaso viene en árabe, busca Qal´at al-Madhîq, acabado en Q
-Mmmm...espera que no veo...aquí ...¡¡¡ está a medio camino entre Hama y Ebla. En la carretera general que va al norte, a Aleppo, hay un desvío a la izquierda...También se puede ir desde aquí y salir luego a la general. Depende...¿ porqué?...
-A ver... déjame ver el mapa...-me agaché en el pasillo del autocar a mirar el mapa con Luis-. O sea que por la mañana vamos a Ebla- iba haciendo el recorrido con el dedo-, pero antes está la desviación a Apamea...Sí... esto deben de ser unos 50 km como mucho. O sea que entre ida, vuelta y paseos unos 100 kilómetros, más una hora de visita... dos o tres horas dependiendo de la carretera, los controles militares... entonces, si saliéramos del hotel un par de horas antes de lo previsto...
-¡¡¡ Quieto Nacho, que te veo venir...¡¡¡- Luis ya se estaba poniendo la tirita antes de tener la herida- ¿En qué coño estás pensando...?
-¡¡¡ En qué voy a pensar, Luis...¡¡¡  pareces nuevo...¡¡¡ en ir a Apamea...¡¡¡


Emplazamiento Apamea. Google Maps
Luis me conocía de sobra, y sabía que cuando se me metía algo en la cabeza, no había nada que hacer, así que de inmediato empezamos a perfilar el plan. Descartamos la idea de ir por nuestra cuenta, negociando con algún taxista de Hama y quedar con el grupo en el cruce de la carretera general, a medio camino de Ebla, pues era arriesgado, podía pasar cualquier cosa o llegar a destiempo, y Pilar no admitiría romper el programa del viaje y mucho menos que el grupo se fragmentara por el país. La única opción era ir convenciendo a la gente del grupo, lograr una mayoría, y hacerle una propuesta a Pilar.

- Bueno Luis, ya sabes... en la cena de hoy vamos a ir hablando con todos. Les contaremos cómo es Apamea, la ciudad romana, y que tenemos que ir a verla sí o sí, y como suelen ponernos juntos o en mesas de 8/10 personas, acabaremos pronto.

Ni que decir tiene que antes de entrar a cenar en el hotel, Luis ya había convencido al grupo de catalanes, y yo lo mismo con dos matrimonios vascos. En el comedor hicimos la ronda con todos los demás. No hubo ningún problema. Todos estaban dispuestos a madrugar lo que hiciera falta con tal de visitar Apamea, y si teníamos que llegar  más tarde de lo previsto a Aleppo, no pasaba nada.

Y sobre la marcha Luis y yo abordamos a Pilar. Estaba tomando un té y fumando tranquilamente una narguile, en el bar del hotel. Tenía un montón de papeles delante, incluido un mapa de Siria medio abierto. El resto del grupo esperaba el resultado de nuestra embajada, charlando en pequeños grupos por el hall.

-Hola Pilar, buenas noches - tomé yo la iniciativa-. Venimos en representación del grupo a plantearte un tema urgente para mañana. Queremos hacer una variante en el recorrido ...-Pilar nos miraba fijamente, pero de reojo con una sospechosa sonrisa, mientras chupaba la pipa aspirando el humo perfumado en pequeñas caladas-
- Ya sé que queréis ir a Apamea, y me habéis revolucionado a todo el grupo...
-Ehhh...¡¡¡ pero...- reconozco que Pilar nos dejó descolocados- y, ¿cómo lo sabes...?
-Sé todo lo que pasa en mi autocar. Empezasteis vosotros dos a tramarlo en las norias romanas. Habéis estado hablando con todos, antes y después de la cena, lavándolos el cerebro, y ahora me venís de portavoces jefecillos, creyendo que me pilláis de sorpresa, jajaja... me encanta. ¿ Queréis tomar un té? El de este hotel es muy bueno...

Luis y yo quedamos con la boca abierta, con cara de gilipollas, y desarmados...
Teníamos que haberlo imaginado...Aparte de su experiencia, y psicología femenina Pilar era de esas mujeres que lo controlan todo. Yo creo que hasta sabía cuantas moscas había en el autocar, y el número de giros por minuto, que pegaba cada una... 

-Como no confiasteis en mi, proponiéndomelo en las norias, me he adelantado a vosotros, y ya lo tengo organizado. Saldremos una hora y media antes, cogeremos la desviación en Khan Shaykun. En el cruce hay un control militar y tienen que saber a donde va cada turista. En Siria no se despista nadie. Desde allí llegaremos pronto a Apamea. Lo hablé con el chófer y estuvimos haciendo números... Os costará 40 $USA a cada viajero, y pasaré cobrando en el autocar mañana, en cuanto salgamos. Os despertaré a todos a las 5.30 h. para salir a las 6.30 h. ok?

-También os anticipo que no podremos ver la ciudad entera, porque nos llevaría la mañana completa...Considerad esto como un favor que os hago. El precio cubre las tasas del control militar y los gastos extras del chófer. Este tour por Siria solo contempla una ciudad romana, y esa es Palmyra. Tengo que cumplir el programa, y hacer Ebla antes del almuerzo porque está esperándonos un arqueólogo. Tenemos mucha carretera por delante, que es siempre imprevisible, y muy poco tiempo. En Apamea pararemos en un extremo de la calle principal, y os dejaré 30 minutos como máximo. 
>Es lo que hay...La ciudad es gigantesca, la conozco bien y no puedo daros más tiempo. Ya podéis ir a decírselo a los demás. Veo que os están esperando en el hall. ¿Algo más...?


Apamea


Qal´at al-Madhîq. Foto Nacho SM
Como sucede siempre, las cosas nunca suceden como uno espera. El control militar en el cruce de Khan Shaykun fue más lento de lo esperado, pues los soldados, fusil ametrallador en mano, subieron al autocar, comprobando los pasaportes uno por uno, y haciendo todo tipo de preguntas. En aquel tiempo, 1989, no era frecuente ver a turistas camino de Apamea. El valle del río Orontes era una región pobre y con muy poca presencia policial. Además estaba frecuentada por grupos de Hezbolá, una organización musulmana, que políticamente adoptó el nombre de "Partido de Dios",  que comenzó como paramilitar y derivó en terrorista, implantada en Líbano a principios de los años 80, para contrarrestar las acciones de Israel por el norte, pero que se movía libremente por el territorio sirio, captando adeptos.

Carretera de Apamea. Foto Nacho SM
Carretera de Apamea. Foto Nacho SM
La carretera era estrecha, mala y muy bacheada. Había que circular despacio, y a veces el autocar tenía que salirse a las cunetas para librar los socavones. A derecha e izquierda se veían, hasta donde alcanzaba la vista, estructuras irreconocibles y restos diseminados de todas las épocas: árabes, bizantinos, romanos... Algo increíble...

Plano del sitio de Apamea. Fuente: Ross Burns
Apamea. Foto Nacho SM
La primera visión de Apamea fue indescriptible. 
Me levanté disparado del asiento...
No podía creer lo que estábamos viendo... ¡¡¡...era impresionante...¡¡¡... me parecía inconcebible que pudiéramos pasar a 40 km, sin ver esta joya de la historia...
Un campo infinito de ruinas grandiosas, con su Cardo Máximus de dos kilómetros de largo, uno de los mayores del mundo romano, y la columnata que se perdía en el horizonte...
No fui consciente en aquel momento de lo que me marcó esta primera imagen de Apamea, que hoy os muestro, pero la tengo grabada en mi mente desde entonces...
Y además no había nadie...
Tenía que bajar cuanto antes del autocar...


Apamea. Foto Nacho SM
La soledad en una ciudad romana incrementa, sin duda alguna, su potencial evocador. El impacto visual es mucho mayor si todo está vacío y en silencio. En condiciones tan especiales, parece que nace una extraña relación con el lugar, en la que uno se siente como un intruso, pues se percibe claramente que el lugar, aunque esté en medio de la nada, sigue vivo y nos habla a través de sus piedras derruidas. 
Comenzar a caminar por el impresionante Cardo Máximus produce una inquietante sensación de estar colándonos dentro de la historia, como si nos estuviéramos asomando a una ventana del tiempo, para ver algo que no nos corresponde. 
Se hace difícil pensar que Apamea llegó a tener una población de medio millón de habitantes, siendo la tercera ciudad más poblada del Imperio, tras Roma y Alejandría. Dada la división social de la época de esplendor, supone una proporción de unos 120.000 ciudadanos libres, considerando el resto como población esclava. 


Cardo Máximo de Apamea. Foto Nacho SM
Poco queda en pie, salvo algunos tramos de las columnatas del Cardo Máximus. Una avenida de 2 km de longitud, 25 mt de anchura de calzada y 40 mt entre muros, que recorre el valle de norte a sur, y que está cortada por dos Decumanus transversales, como podemos ver en el plano adjunto.


Apamea. Foto Nacho SM
En el escaso tiempo disponible corrí y salté de un lado a otro, hasta la extenuación, para sacar fotos, y ver todo lo que quedaba desde los mejores ángulos. Pero era imposible ni siquiera llegar a la mitad del Cardo Máximus. Todo estaba demasiado lejos y tenía muy poco tiempo. El terreno era inseguro, estaba lleno de guijarros y resultaba peligroso caminar sin mirar para un suelo lleno de restos con dibujos, relieves, trozos de columnas, frisos, capiteles, cerámica, incluso restos de vidrio antiguo de época incierta. 
Podías coger cualquier cosa del suelo, pues no había nadie que lo impidiera. 

Eso sí, al acabar la visita, unos cuantos árabes locales estaban en la puerta del autocar para vender antigüedades de pequeño formato: monedas romanas, bizantinas, trozos de cerámica, de mármol, cuentas de collares, pequeños camafeos desgastados, restos de hojas de acanto corintias. Puedo asegurar que todo era auténtico...
El expolio arqueológico en Apamea debió de ser permanente desde las campañas arqueológicas belgas del pasado siglo que pusieron en valor el yacimiento, y no me lo quiero imaginar ahora, que estos territorios están bajo el control del terrorismo del Estado Islámico, como sucede también en Palmyra, Mari, Dura Europos y tantas otras...

Apamea. Foto Nacho SM
Las excavaciones arqueológicas en Apamea comenzaron con la visita del belga Franz Cumont en 1930, y prosiguieron durante la década siguiente con Fernand Mayence y Henri Lacoste, financiadas por Le Musée du Cinquantenaire de Bruselas.

Se retomaron nuevamente a partir de 1965, acompañadas del inicio de restauraciones por parte de la Dirección General de Antigüedades y Museos de Siria. Desde entonces se han venido efectuando sondeos, catas arqueológicas, estudios concretos de la ciudad, y comparados con otras ciudades romanas, como Antioquía y Palmyra, por parte del Profesor Jean Ch Balty, durante los años 80 y 90, coincidiendo con nuestra visita. Los restos principales: mosaicos, esculturas, monedas, objetos de valor encontrados, así como toda la información de las campañas arqueológicas, documentación planimétrica, reconstrucciones ideales, etc, están expuestos y conservados en Les Musées Royaux D´Art et D´Histoire de Bruselas. Asimismo las escasas publicaciones existentes sobre Apamea, como la que estuve ojeando en el zoco de Damasco, y las editadas posteriormente, se podían adquirir o consultar en Bruselas, en la década de los 90. 
He intentado conseguir la reconocida Guide d´Apamée, de Jean Ch Balty (Profesor de Historia y Arqueología de La Sorbona, y especialista en la ciudad ), pero aún no lo he logrado. Seguiré intentándolo...


Apamea. Foto Nacho SM
Apamea, era conocida como Niya en los textos egipcios, acadios e hititas de los s.XV / XIV a.C. Dichos textos mencionan las campañas militares de Tutmosis I, Amenofis II y Tutmosis III, faraones de la XVIII Dinastía. Tras este tiempo pasó a ocupación hitita, y posteriormente al dominio persa aqueménida, hasta la conquista por Alejandro Magno. Conocida hasta ese tiempo como Apharnaké, pasó a ser llamada Pella por los macedonios. A la muerte de Alejandro pasó a dominio de Antígono I, que la ocupó durante quince años, y en el 301 a.C. a Seleuco I, fundador del Imperio Seléucida, pasando a llamarse Apamea en honor a su esposa, llamada Apama.

En este tiempo la ciudad fue fortificada, y adecuada para albergar un gran ejército. Un siglo de evolución urbana y diversos altercados, concluyó con la derrota de Antíoco III, asesorado por Aníbal, ante los romanos en 190 a.C., capitaneados por Lucio y Publio Cornelio Escipión, en la Batalla de Magnesia, en Turquía. El correspondiente tratado de paz, conocido como la Paz de Apamea, fue firmado aquí dos años después de la batalla. Los siguientes años fueron de continua inestabilidad, hasta que Cneo Pompeyo, el Grande, anexionó finalmente Siria a la República romana en el 64 a.C.


Apamea. Foto Nacho SM
Bajo Roma, la ciudad vivió tiempos de gran prosperidad, como se deduce del censo ordenado por César Augusto a Publio Sulpicio Quirino, gobernador romano de Siria y Judea en el año 6 d.C., el conocido empadronamiento del Nuevo Testamento en tiempos del nacimiento de Jesus, en Belén de Canaán. Como resultado del censo se establece una población de 117.000 hombres libres. No obstante en tiempos posteriores, a finales del s.II, la ciudad alcanzó su máxima expansión urbanística, y la población podría haber alcanzado la cifra del medio millón de habitantes más población transeúnte. 

Por su posición estratégica avanzada, fue acantonamiento militar de varias legiones, contra las incursiones de los partos y los sasánidas persas, constando la presencia de los emperadores Septimio SeveroCaracalla, Alejandro Severo y Gordiano III. hasta la derrota definitiva de las legiones romanas de Valeriano, por el rey sasánida Shapur en Edesa, año 260 d.C.


Apamea. Foto Nacho SM
Apamea. Foto Nacho SM
Apamea sufrió un importante terremoto en el año 115 d.C. que obligó a una reconstrucción casi total, con un embellecimiento digno de admiración en su tiempo: calles con largas y bellísimas columnatas, foros, acueductos, mercados y templos. Mansiones adornadas con ricos peristilos, pavimentos de mármoles exóticos y mosaicos...

En tiempos bizantinos, con la llegada del cristianismo, fue sede de arzobispado con un importante desarrollo urbanístico, que dejó muchos vestigios arqueológicos. Los árabes en el s.VII, la Primera Cruzada con Tancredo, y luego los musulmanes con Nur ed-Din, lucharon por la posesión de la ciudad. Finalmente dos terremotos en los años 1152 y 1170 la destruyeron por completo. 
Los supervivientes se trasladaron a la colina Qal´at al-Madhîq, construyendo su ciudadela con los restos de la ciudad antigua, utilizada como cantera de material.


Apamea. Foto Nacho SM
El gobierno sirio inició lentamente un proceso restaurador durante los años 70 del siglo pasado, levantando sectores de columnas y ordenando las proximidades del Cardo Máximus. En Palmyra habían iniciado un proceso análogo, lento pero bien programado y en perfecta sintonía entre historiadores, arqueólogos y arquitectos sirios. Incluso en Apamea habían acondicionado un antiguo caravasar, como museo para albergar restos arquitectónicos, mosaicos, estelas...y así protegerlos del pillaje y el expolio incontrolado. Hoy día se sabe que parte de los contenidos han sido trasladados al Museo Nacional de Damasco, aunque nada se sabe de la situación de dicho museo local, así como de las ruinas de la ciudad romana.


Apamea. Foto Nacho SM
Apamea. Foto Nacho SM
Allá al fondo se ve el autocar...no sabía hacia donde caminar, ni donde se encontraba el resto del grupo, y eso que éramos unas cincuenta personas. La ciudad era nueva para mi, y solo identificaba el Cardo Máximus...
Es lo malo de ir sin información previa. Aquella visita había sido pactada con nocturnidad, alevosía, y robada al programa. En el fondo estábamos allí gracias a la firme decisión de Luis y mía, el día anterior en Hama, y a la inteligencia de Pilar, pues ella sabía que dos horas de desfase no suponían nada y, sin embargo, una negativa podía significar un mal ambiente para el resto del viaje. No podía pedirle más al momento, salvo recordarlo y buscar información a la vuelta:  libros y publicaciones que hablaran de Apamea.


Apamea. Foto Nacho SM
Miraba hacia el norte y luego, desorientado, hacia el sur. La luz cambiaba y me cegaba por momentos. No sabía para donde ir, pero no quería perder ni un detalle, pues intuía que algún día tendría que recordarlo todo para poder contarlo. Ese día ha llegado hoy. 
Pero en aquel momento feliz, fugaz, y de máxima intensidad, disfrutaba con la sensación de estar en completa soledad, sudando y desorientado. 
Han pasado 26 años desde Apamea, y sigo sintiendo lo mismo...

Apamea. Foto Nacho SM
Apamea. Foto Nacho SM
Restos en Apamea. Fotos Nacho SM
Tuvo que haber sido una ciudad muy rica, populosa y dinámica. Evolucionada en su configuración urbanística hipodámica, con su impresionante calle principal más ancha que ninguna otra de su tiempo, sus pórticos más altos y anchos que en Antioquía, Gerasa y Palmyra, y sus características columnas corintias entorsadas, con acanaladuras helicoidales, contorneadas en espiral, dan fe de su lujo y esplendor. En los estudios arqueológicos estiman más de 1.200 columnas en el Cardo Máximus...

Apamea. Foto Nacho SM
Apamea. Foto Nacho SM
Columnas Torsas en Apamea. Foto Nacho SM
Teatro romano de Apamea. Fotos Nacho SM
Esto es todo lo que queda del que fue uno de los mayores teatros romanos del mundo antiguo. Tenía 140 mt de diámetro, el mayor de Siria. Fue la principal cantera de material de construcción para la ciudadela, tras los terremotos del s.XII.

No hubo posibilidad de ver la zona norte, el otro extremo de la ciudad. El tiempo pasó volando y ya lo habíamos agotado. Me había alejado más de la cuenta, y tuve que echar una larga carrera por el Cardo Máximus hasta el autocar. Fui el último en llegar, jadeando y sudando. Pedí perdón a la gente por mi tardanza. La mirada de Pilar fue una mezcla de enfado por el retraso, y de comprensión...(ya me iba conociendo)

Apamea muchos años después...

Apamea. Foto Bernard Gagnon
El incremento del turismo internacional en Siria, en la década de los 90, y primeros años del presente siglo, trajo consigo la popularidad de Apamea y Palmyra como ciudades míticas romanas. Los accesos por carretera mejoraron notablemente, y los recorridos internos por los yacimientos arqueológicos, dispusieron de visitas guiadas por historiadores profesionales sirios. Con la llegada de las revistas de historia, arqueología y viajes : Rutas del Mundo, Viajar, Altair, etc, a los kioskos de prensa, la tecnología digital e Internet, la edición de fotografías y reportajes inundó la red, enriqueciendo el conocimiento de estas fantásticas ciudades del mundo antiguo. 

Conocimiento que os invito a compartir, consultando en Google, donde disfrutareis de muchísimas y excelentes fotografías, por supuesto mejores que las mías de aquel 1989.
Pero apelo a vuestra indulgencia, por haber sacado aquellas diapositivas, que casi son históricas, en las peores condiciones y con precipitación por el escaso tiempo disponible. 

Apamea. Foto Bernard Gagnon
Apamea. Foto Pullmantur
Apamea. Mosaico de la Caza.
Musée Cinquantenaire. Bruxelles. Foto Michel Wal
Apamea. Reconstrucción columnata.
Musée Cinquantenaire. Bruxelles. Foto Michel Wal

Y el sexto ángel tocó su trompeta...


Rio Eufrates desde Qal´at Ja´bar. Foto Nacho SM
Al cabo de un rato se acercó Luis. Venía de bañarse, secándose con la toalla, y como la piedra era grande, se sentó a mi lado.
-¿Sabes que río abajo se llega a Iraq?...- como siempre, Luis me miró con una mezcla de sorpresa y temor - El año que viene no, porque hay que ahorrar, pero dentro de un par de años, en el 1991... ¿no te gustaría ir a conocer Babilonia, el Zigurat de Ur, el Palacio de Ctesifonte, la Mezquita de Samarra...y todos los increíbles sitios arqueológicos que hay por allí?...Iraq tiene que ser un país impresionante...la única pega es la comida...bueno nos pondremos tipo fino, como aquí en Siria, jajaja... ¿qué te parece si le proponemos a Pilar que nos organice el viaje?...me está gustando mucho Siria, Luis. Estamos viviendo momentos que no vamos a olvidar. Ya verás cuando lo contemos por Oviedo. Lo estamos pasando bien ¿verdad?...¿cómo andamos de Farias ?... venga vamos a celebrarlo mientras la gente se baña...me encanta este sol, te lo dije otras veces ¿no?...

Y echamos la primera calada al puro, mirando al horizonte del Eufrates.
-¿Sabías que Abraham, el de la Biblia, era de Ur...? Jaja...
-¿Ese no fue el que lo lió todo? ¿el que tuvo el rollo con la esclava?... El Patriarca de todos: judíos, árabes, cristianos...menudo elemento...¡¡¡ Jajaja...
-Sí, el mismo...ya te contaré historias y cotilleos de él, pero cuando estemos en Ur...
Ya me veía yo subiendo con Luis, por la escalera del Zigurat de Ur. Sería una experiencia emocionante...qué pasada...¡¡¡

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...Y oí una voz procedente de los cuernos del altar de oro que está delante de Dios decir al sexto ángel, que tenía la trompeta:
"Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Eufrates".
Y fueron desatados los cuatro ángeles, que han estado preparados para la hora y día y mes y año, para matar a la tercera parte de los hombres.
                                                                                                                 (Apocalipsis 9:13-15)

El 2 de agosto de 1990, el Ejército de Iraq invadió Kuwait, desde Basora.
El 16 de Enero de 1991, comenzaron los bombardeos de la Guerra del Golfo. 
Desde entonces, la cuenca de los dos grandes ríos ha estado en guerra, más de un millón de personas fallecidas, más de un millón de personas desplazadas. Iraq destruido, y no hay quien me quite de la cabeza que la acumulación de causas, despropósitos y efectos de todos aquellos hechos, ha llevado a la actual situación. Siria está siendo también destruida hasta sus cimientos, incluyendo las legendarias ciudades romanas de Palmyra y Apamea. Solo nos quedará su recuerdo.