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domingo, 5 de julio de 2015

El dulce despertar del Nirvana

 La enfermera Orduño o el Samsära de plenitud

-Ehh...¡¡¡ Despierte...¡¡¡ Que tengo que cambiarle las sábanas...¡¡¡ Vamos..¡¡¡ Ignacio ...¡¡¡ Que no tengo todo el día...¡¡¡ Le voy a mover, agárrese a mi...¡¡¡

Foto:P.López Learte


-Eeehhhhh...guéee ? efmmmrsrljkmgvhahhsss...mmmhhh...ffff..ond esoy...? hhhh...¡¡¡
-¡¡¡ Venga...!!! que ya está despertando de la anestesia, y tengo más pacientes. No tengo todo el día...¡¡¡ espabilando que es gerundio...¡¡¡
-Ehhhh...mmm..offf ge pasa...? no...oooo..no me togue... po diosss...ayh..no me togggue...

Los que habéis pasado por quirófano ya sabéis lo que es despertar de una anestesia general. El proceso es delicado y lleva su tiempo. La primera sensación es de total desconcierto, mareo, incapacidad física absoluta, vista borrosa y boca seca con un sabor horrible. Es parecido a despertar de una paliza con borrachera incluida. Solo veía las luces borrosas del techo, y una masa enorme de color azul claro, la bata de la enfermera, casi encima de mi y que ocupaba casi todo el campo visual. Como una montaña. 
Era Orduño, la enfermera.

-Pues tengo que cambiarle las sábanas... Es mi trabajo, y no hay más que hablar. Así que venga, levante la culera que le cojo por debajo y usted abrácese a mi - sin más miramientos Orduño intentó meter sus manos por debajo de mi trasero-
-Nooo...oooo..¡¡¡ pareguieta mecagunros y su uta mdree...¡¡¡ dégeeemn paz mecagoooonn lstia...ayyyy... parequieta jodeeeerr...¡¡¡ - pero Orduño persistía con sus manos bajo mi culera - ¡¡¡...Qué  sábanas ni gué cgoneees, váiasse duna uta vez a tommmar polculo.... y déjeme tranguilossstia...fffff...ayyy....mmmmm...¡¡¡

Orduño era tan grande de tamaño, como terca y bruta. Gorda, ancha de cara, gesto amenazador de pocos amigos y con una nariz prominente. Me recordaba a Urtain, aquel boxeador vasco. No tenía apenas cuello, era torva y con una gran cerviz. Tenía brazos peludos, musculosos y unas enormes manos con las uñas mordidas. Evidentemente, yo llevaba todas las de perder. Después de tres horas largas de operación, y con aquella movida de tubos por todas partes que me impedían moverme, solo me quedaba protestar. Total, que con el brutal sobresalto, y mientras me resistía como podía ante los perseverantes ataques de Orduño, espabilé a toda máquina, recuperando mal que bien la dicción, y de paso mi peor vocabulario.

-¡¡¡ No se le ocurra ni tocarme, me oye??? ¡¡¡... déjeme en paz y no toque las sábanas, ni tire de ellas...¡¡¡ ¿ Me ha entendido con claridad ?...¡¡¡ - le dirigí una mirada asesina-¡¡¡...Pero bueno joderrr...¡¡¡ ¿no me vé cómo estoy, hssstia...? no me puedo ni mover...¡¡¡
-Pues tengo que cambiar las sábanas, y lo haré por las buenas o por las malas - Orduño, orgullosa y desafiante, entraba por una pared, y a mi ya se me inflaron las partes-
-Mecagunrossss y la madre que lo pariooo...- se me subió toda la sangre a la cabeza - ya me tiene usted hasta los cogonees...¡¡¡ cómo toque una sábana se va a acordar de mi toda su putavida, váaaaayaseosstia...¡¡¡ - se conoce que dí tales gritos e improperios, que se acercaron alarmados los del personal de la UCI.


Fuente : Desmotivaciones.es



Ante el escándalo Orduño dió un par de pasos atrás. Se acercaron cuatro facultativos
-Qué pasa Ignacio... ? Se encuentra bien...? Porqué da esos gritos...?
-Por favor, quítenme de encima a esa enfermera- la señalé como pude con la mano- o armo aquí ladediós. Acabo de despertar, no tengo fuerzas, no puedo hablar, estoy como si me hubiera pasado una apisonadora por encima, y tengo a ese monstruo que quiere cambiarme las sábanas a toda costa, y yo no me puedo ni mover, no me ven...

Se miraron unos a otros y me acomodaron la cama pues con el agite había descolocado la sábana, la bata, el gotero y todos los tubos.

-Tiene razón el paciente - dijo la de la derecha- ¿porqué mandaron a Orduño a cambiarle las sábanas a un paciente recién operado, semiinsconciente, y que debe de estar inmovilizado? - se miraron unos a otros sorprendidos, como pensando que Orduño era solicitada solamente para aquellos casos que requerían de sus métodos más "persuasivos", y desde luego, en planta, nunca en la UCI-

-Discúlpela, es un poco expeditiva en sus formas, pero no es mala persona. A veces se deja llevar por su exceso de celo profesional. Ya no volverá a importunarle. ¿Cómo se encuentra? Le participo que la operación ha sido todo un éxito. Le hemos practicado una cirugía agresiva, desde el esternón a la axila para acceder al pulmón, separando las costillas con forceps, pues sufrió un neumotórax severo, de difícil acceso y hemos tenido que suturar mucho. Tendrá puesto este tubo de torax varios días y procure no moverse nada, pues además de los puntos y las molestias inherentes, le dolerán las costillas por los esfuerzos estructurales de manipulación.
-Ya... pues díganle por favor a esa mujer que no se acerque más a mi, que no la quiero ver delante ni en pintura - comenté algo más calmado-
-No lo hará, y le ruego disculpe la molestia. Por cierto nos preguntamos como resistió sin un pulmón esos dos días en Oviedo, antes de ingresar por urgencias. Pues, lógicamente, no podría ni dar un paso, por falta de oxigenación, verdad?
-¿En Oviedo ? Llevaba once días así...y sí, es cierto, no podía ni subir un peldaño.
-¡¡¡¿...Once días...?¡¡¡ - se cruzaron miradas sorprendidos- ¿Y cómo esperó tanto tiempo?, pudo ser muy peligroso...¡¡¡ ¿ Porque no ingresó antes ?...Donde le dio el neumotórax...?
-En el norte de Thailandia...

-¿Thailandia?...¿Y cómo volvió de allí?
-¿Cómo voy a volver? En avión...!!! - contesté como quien contesta a una obviedad
-¿En avión...? Eso fue una temeridad...!!! Pudo fallecer en el vuelo, si se da una mínima despresurización a bordo.
-Ya lo sé, pero qué quería que hiciera ¿ingresar en un hospital de allí?... Pues eche cuentas: además de 3 vuelos internos después del incidente, desde el norte del país hasta el sur en Phuket, el regreso fue Bangkok - Londres: 11 horas y pico de vuelo. Londres - Madrid: 2 horas y pico, y Madrid - Asturias: 1 hora, más los tiempos de espera, controles, cargar con maletas, etc.Tuve muy claro que estaba retando a los dioses, pero también que no me tocaba aún cruzar la Laguna Estigia.
-¿Como dice Ignacio...?
-Nada. Hablaba conmigo mismo...
-Bien. Descanse y no se preocupe. Tranquilícese y duerma un poco que le vendrá bien...

Vi que ajustaban la maraña de tubos que tenía, y que cambiaban la bolsa del suero.
En ese momento me acordé de Manolo, el anestesista. Le iba a dar yo Samsära y media cuando le viera...Estaba molido. Sin darme cuenta, se me escapó la risa... 

Ya un poco más sosegado me quedé dormido.


Lampang, en el norte de Thailandia


Lampang River Lodge Fuente: Viajes El Corte Inglés


Era el sexto día de viaje. Llegamos al hotel a media tarde. Estaba en plena selva. A lo largo del río Wang y las pequeñas lagunas, se repartían los bungalows de las habitaciones. Hacía muchísimo calor y humedad, cosa lógica por ser un país tropical. También había mosquitos. Llegamos a nuestro bungalow arrastrando las maletas y chorreando de sudor. Una vez en la puerta, Lola se fue un momento para ver donde estaba alojada nuestra sobrina. Entré en la habitación y dejé las maletas en el suelo, tumbadas y abiertas.

Inmediatamente noté que el aire acondicionado estaba demasiado frío, pero con la sudada lo agradecí. Tenía la respiración muy agitada, así que me tumbé en la cama. Estaba fresca, mullida, blanquísima...siempre me han encantado las camas de los hoteles del sudeste asiático. Y me relajé cerrando los ojos...

De repente noté un pinchazo muy agudo en el pecho, y del susto traté de incorporarme apoyándome sobre un codo. No pude, no respiraba...no podía respirar. El pinchazo era cada vez más agudo. Intenté ponerme de lado hacia la izquierda y me encogí. Tuve miedo, mucho miedo...me dejé caer de la cama al suelo en un intento de moverme para poder salir de la habitación. Todo fue muy rápido.

En el suelo me encogí por el dolor del pecho sin poder respirar, y con un movimiento reflejo me abracé con fuerza. Creí que era mi final. Pensé que era un infarto...y al poco rato, tumbado de lado y encogido, noté que comenzaba a respirar otra vez.

Ni me moví. Estaba aterrado, sudando y temblando de frío. Noté que respiraba a menos de "medio fuelle", pero creí que sería algo momentáneo. Me incorporé como pude, y me senté en la cama abrazándome en postura fetal.

No sé cuanto tiempo pasó hasta que Lola tocó a la puerta. Claro...no tenía llave, así que me tuve que levantar. Con mucha dificultad llegué a la puerta, y la abrí. Lola me preguntó qué me pasaba, que había tardado tanto, se asustó viendo que estaba temblando, sudando y muy pálido, y se lo conté.

Como fui recuperándome poco a poco, al principio creí que todo había sido un shock por el contraste térmico entre el calor exterior y el frío del aire acondicionado. Eso sí, noté que 
respiraba mal y "de otra manera". No sabría describir cómo, y me fatigaba más de lo normal con cualquier esfuerzo. No quise decir nada para no preocuparles, pero era evidente que algo grave me había sucedido. 


Salida GP Bélgica F1 2012. Foto: JM Rubio-RV Racing Press


Fue el 2 de Septiembre de 2012. Lo recuerdo porque aquel día Fernando Alonso corría el Gran Premio de Bélgica de Fórmula 1 en el circuito de Spa, y sufrió un aparatoso accidente en la primera curva tras la salida. Nos enteramos por Internet durante la cena, en el hotel.


Lampang River Lodge Hotel


Las horas siguientes al incidente tienen en mi recuerdo más sombras que luces. Debe de ser por lo de la memoria selectiva. Del resto de aquel día solo recuerdo que el comedor del hotel era una maravilla de la arquitectura autóctona de madera, y que durante la cena  un grupo de percusionistas estuvo tocando ritmos tradicionales de Thailandia con tambores y gongs. Un ambiente muy agradable, que en otras condiciones hubiera recordado con cariño y nostalgia. Pero mi intención era disimular todo lo posible cualquier síntoma de cansancio, o dificultad. Apenas hablé y creo que no cené nada, en el fondo noté que allí se me acabó el viaje, pues perdí la ilusión, y la diligencia habitual en ver cosas. Mi mayor preocupación era terminar y volver a España cuanto antes, pero todavía quedaba más de una semana.

Alguien comentó que al día siguiente saldríamos muy temprano hacia Chiang Rai, Chiang Mai y el Triángulo de Oro, zona común al norte, entre Myanmar-Birmania, Laos y Thailandia, y que sería un día de visitas muy interesantes.

En las tierras altas de Buda

Templo Wat Pho Buda- Bangkok ( Foto Nacho SM)


Thailandia. Un país de ensueño en el corazón de Indochina. Su exótica cultura milenaria es fascinante. En su arquitectura se mezcla el oro, las altas agujas de los santuarios sagrados o chedis, los grandes tejados rojos y verdes, el jade, el exquisito gusto de Oriente...en sus costumbres el budismo, los espectáculos de música y fantasía, de danza, los masajes, la belleza y sonrisa de sus mujeres y hombres, la amabilidad, la hospitalidad y la tolerancia...

Patong Beach Phuket (Fuente: Novotel Resort)

Y también la inconmensurable belleza de sus parques y jardines de orquídeas, sus bosques tropicales, cascadas y ríos... Y sus paradisíacas playas de aguas cristalinas, arrecifes, bahías, con sus infinitos y solitarios islotes rocosos perdidos en el Mar de Andamán y el Mar de Phuket...

Selva en Phuket (Foto Nacho SM)

Quería irme de Lampang cuanto antes, y olvidar. Es el día de hoy, tres años después, que su solo nombre me produce escalofríos. Aquella noche apenas dormí, pues estaba nervioso, asustado y respiraba con dificultad, pues intuía que algo grave me había pasado, y no sabía qué era. Pero sí sabía que había librado de la Parca por los pelos... Menos mal que el día siguiente fue tranquilo. Un largo trayecto hacia el norte por carretera, y luego unas horas de navegación por el río Mekong, hasta el Triángulo de Oro.

Amanecer en el Mekong (Foto Ondrej Zvacek Wikipedia)

El Mekong. Uno de los grandes ríos del mundo...
Esta grandiosa fotografía de Ondrej Zvacek me parece una obra de arte que transmite toda la belleza y magia del Río Mekong. Haría falta la voz del poeta para describir esta visión, que no sé si trasciende el arte de la fotografía, para ser una acuarela.
Pura poesía visual...

Los paisajes de Thailandia son impresionantes.
Nace en el Himalaya tibetano, a más de 2.000 kilómetros al oeste. Pasa por China, Myanmar- Birmania, norte de Thailandia y Laos, actuando como frontera durante 750 km, hasta la de Camboya. Cruza este país y Vietnam, desembocando en el Mar de China Meridional, cerca de Ho Chi Minh- Saigón, tras 4.800 km de recorrido.

Rio Mekong (Foto Nacho SM)

Baja de color marrón por el limo que arrastra, y que fertiliza los grandes campos de arroz, siempre anegados. A lo largo de sus riberas se reparten los típicos poblados con casas elevadas sobre pilotes de madera, del tipo palafitos, con abundantes templos y estupas budistas. También hay muchas estatuas gigantes de Buda. Es una maravilla.

Buda en el Rio Mekong (Foto Nacho SM)
Buda en el Rio Mekong (Foto Nacho SM)
Buda en el Rio Mekong (Foto Nacho SM)
Buda en el Rio Mekong (Foto Nacho SM)
Triángulo de Oro- Rio Mekong (Foto Nacho SM)

El Triángulo de Oro es una rica región, llamada así por la intersección de las tres fronteras en el Mekong. Siguiendo el curso de sus meandros, se cruzan las de Birmania, Thailandia y Laos una y otra vez, lo cual facilitó en su momento el comercio, tanto de bienes de primera necesidad como artesanía, pero se hizo famoso principalmente por el tráfico de opio y heroína. Hoy día, los poblados ribereños están llenos de pequeños mercados para turistas, atiborrados de antigüedades, jade, piedras preciosas, plata, artesanía textil, imitaciones de todo...fabricados por las tribus de las aldeas de montaña. 

Album de viaje y Rio Mekong (Foto Nacho SM)

Un mundo para perderse comprando de todo y regateando a tope. Es una región preciosa y muy verde, con extensos bosques, selvas tropicales, riachuelos, tupidos manglares, manantiales, cascadas y altas montañas, perfecta para pasar unos días practicando senderismo, o hacer un viaje exclusivo cruzando de un país a otro sin prisas, y en plan aventura, mezclándose con sus amables gentes.
Es un mundo tan diferente al nuestro... quizás regrese algún día. 
En esta vida o en la siguiente. Estamos en las tierras altas de Buda...

Templo Doi Suthep - Chiang Mai (Foto Nacho SM)

Y durante tres, para mi, interminables días, recorrimos las tierras del norte, aldeas, campamentos de adiestramiento de elefantes con paseo incluido, visitando las tribus de las montañas, templos, mercados locales...
Y el famoso Templo de Oro, del Buda de la Montaña: Doi Suthep 

Templo Doi Suthep - Chiang Mai (Foto Nacho SM)

Allí creí morir... Entre el calor y la dificultad de respirar, no podía dar un paso... Una interminable escalera flanqueada por serpientes nagas conducía a la cima donde se ubica el templo. Le dije al guía que me era imposible subir por allí....no le quise dar más explicaciones, y con gran amabilidad, quizás comprobando mi expresión desencajada, me acompañó a subir en un funicular, no muy lejos de la entrada. Fue extremadamente amable conmigo. Subimos solos. Por primera vez en la vida, sentí rabia por la indefensión de mi problema físico. Se me quitaron las ganas de ver nada y, una vez arriba, hice la visita solo, saliéndome de la disciplina del grupo, y sin atender a las explicaciones. Me paré en los santuarios de Buda, sentándome cada poco, y como pude, saqué fuerzas para quitarme los playeros y entrar descalzo en los interiores.

Templo Doi Suthep - Chiang Mai (Foto Nacho SM)

Sentado en el suelo, y pasándolo mal, le pedí fuerzas al Buda de Oro, para volver vivo a mi tierra. No quería desfallecer en tierra extraña, aunque os confieso que siempre me sentí cómodo por esos mundos. Yo creo en todos los dioses, y a la vez en ninguno. Creo que solo son la proyección de nuestros miedos, vista desde las diferentes culturas y estéticas. También sé que sin la interpretación del Arte, las Matemáticas, la Geometría, la Poesía y la Arquitectura, los dioses o sus profetas no habrían pasado de simples pastores, eremitas o beduinos, contando historias a sus seguidores, al calor de una hoguera en el desierto. 
Así que me dan igual sus nombres, libros,  razas o idioma.

Nuestra poderosa imaginación los ha creado y modelado a nuestra imagen y semejanza, según el dictado de nuestros prejuicios, miedos, esperanzas y debilidades. Para mi la fe, no es un regalo de ningún dios como dicen en alguna confesión, sino una manifestación más de la ignorancia y el miedo, bien administrados por sus portavoces.
Mi condición de politeísta liberal, tras haber leído atentamente los libros sagrados de casi todas las religiones, me aconseja ser más o menos fiel al dios que más me convenga en cada circunstancia, pero sin compromiso ni exclusividad.
Mi panteón particular es, por tanto, plural, variado y divertido, según dicen mis amistades. La triada de Atenea, Shiva y el Arcángel San Miguel conforman mi Top3 actual, aunque es un ranking provisional.

Templo Doi Suthep - Chiang Mai (Foto Nacho SM)
Templo Doi Suthep - Chiang Mai (Foto Nacho SM)

Algún día investigaré la historia de este magnífico templo en Chiang Mai. Solo sé que es el más importante del norte de Thailandia, pero en aquel momento no lo pude disfrutar. Lo que sí recuerdo es su impresionante colección de Budas de oro, plata, jade verde y blanco en todas las posturas.

Templo Doi Suthep - Chiang Mai (Foto Nacho SM)

Y con esta fotografía me despedí de esta maravilla, que me hubiera gustado admirar en otras condiciones. Al salir vi la escalera...
Lo que hubiera dado por subir y bajar por aquella infinita y preciosa escalera de 309 peldaños, que parecía subir al cielo con la ondulación de las colas de las serpientes. En algunas publicaciones las califican de dragones... La entrada con las cuatro cabezas a cada lado es impresionante. Estas escaleras sagradas, tan simbólicas y rituales, siempre me han tentado. Nunca le he dicho que no a una escalera de este tipo...bien lo saben todos los que me conocen. Además, con lo que me gustan las serpientes naga, tan conocidas en la arquitectura Khmer, que ya habíamos visto cuatro años  atrás en Angkor, en Camboya...

Escalera de Serpientes Naga. Acceso al Templo Doi Suthep - Chiang Mai
(Fuente: es.123rf. Foto:Keattikorn Samarnggoon))
Cabezas de las Serpientes Naga. ( Toto: Alex Kovacheca-Wikipedia)

Vuelo Chiang Mai - Bangkok - Phuket

Patong Beach es uno de los destinos turísticos de Phuket, por excelencia. La tranquilidad de su playa es inversamente proporcional al bullicio y ambiente nocturno de sus calles. 

The Beach Front Club- Patong Beach-Phuket (Foto John Everingham)

Patong Beach no duerme. Las calles están llenas de bares, restaurantes, burdeles, locales de masaje incluyendo el famoso "final feliz", discotecas a cielo abierto con cientos de mujeres, hombres y travestís go-gós, dispuestos a animar el ambiente cosmopolita y satisfacer todas las exigencias, hasta que vuelva a salir el sol. La prostitución estando prohibida, está tolerada, y Thailandia no esconde su activa oferta de turismo sexual. Hay sin embargo de todo, por lo que no conviene generalizar con alegría.

Paseando por las calles más modernas de Bangkok tuve una sensación parecida. Y aunque soy abierto de mente y nada me escandaliza en materia de relaciones humanas, este ambiente me sobrepasó. Todo es demasiado moderno y de ultimísima generación, tanto en tecnología, iluminación, ambientación, decoración, coches, motos, diseño y libertades absolutas. Además la gente thai es guapísima, tanto mujeres como hombres. A mayores lucen unos extraordinarios y exóticos diseños actuales de ropa, complementos, peinados, maquillajes, etc. Son, sin duda, una raza privilegiada.

Me sentí fuera de lugar y provinciano. Los países del sudeste asiático nos han pasado definitivamente por encima en muchísimos aspectos... 
En Phuket noté la misma sensación que en Bangkok. Quizás en mi juventud no habría analizado como ahora este ambiente nocturno. Pero hablando en castellano paladino, nunca vi tanto desmadre como en la noche de Patong Beach.  Ni siquiera en las islas mediterráneas por todos conocidas. Y reconozco que me atrajo poderosamente.

Nos perdimos las tres noches por sus calles, afortunadamente para mi horizontales por lo que no me fatigué demasiado, disfrutando del ruidoso ambiente con las músicas más techno de los Dj´s del sudeste asiático, sonando a todo volumen, las Go-Gós bailando encima de las barras, y cientos de bellísimas mujeres muy jóvenes, por las calles seduciéndote con esa sensualidad característica oriental...y dispuestas a acompañarte para lo que quisieras...
Pero Patong Beach sufrió su mayor desgracia con el tsunami de 2004

Tsunami 2004. Patong Beach-Phuket (Fuente::tanczos.nyugat.hu)
Tsunami 2004. Patong Beach-Phuket (Fuente::Getty Images)

Su costa recibió el impacto directo del frente de olas del tsunami, quedando casi todo destruido en las primeras líneas de playa, donde está todo el ambiente. Varios miles de personas perdieron allí sus vidas. Nuestro precioso hotel: el Nap Patong, en segunda línea de playa, conserva una marca en su fachada señalando 4,50 mt, recordando que fue la altura a la que llegaron las aguas asesinas. Todas las calles de la ciudad  tienen la señalización de la altura de las aguas del tsunami de 2004.

Pero los thais son gente muy trabajadora y solidaria. Con gran esfuerzo se levantaron del desastre, y volvieron a reconstruir este paraíso perdido en el Mar de Andamán, un tranquilo mar que un día se reveló destructor.

Patong Beach - Phuket 

Con el tiempo, fueron llegando las ayudas internacionales, públicas y privadas. Patong Beach fue reconstruyéndose y recuperando la normalidad. La espléndida playa, de 3,5 km de longitud, volvió a lucir su paz, color y esplendor habituales. Y el turismo fue regresando con un sentido solidario y festivo mucho más arraigado que nunca.

Hay que disfrutar de la vida todo lo que se pueda, pero para ello, la primera lección es hacérsela feliz a los demás. Todo tiene un efecto boomerang, y nuestros actos tienen un eco en la eternidad, como decía el general romano Máximo Décimo Meridio a los legionarios, en la escena previa a la batalla de los bosques en el limes germanicus de la película "Gladiator". Los thais siempre te sonríen con esa belleza plena, grata y sincera, por eso nosotros también les sonreímos, y todos somos felices. Es muy fácil... 

Patong Beach - Phuket (Foto Nacho SM)

Y me bañé en sus cálidas aguas varias veces. El instinto de supervivencia me hizo olvidar parcialmente mis males y, con todas las precauciones y no más arriba de la cintura, probé las aguas del Mar de Andamán. Esas aguas plácidas, limpias y cristalinas que tanta felicidad, y también desgracia aportaron a estas orillas privilegiadas.

Patong Beach - Phuket (Foto Nacho SM)
Patong Beach - Phuket (Foto Nacho SM)
Patong Beach - Phuket (Foto Nacho SM)
Patong Beach - Phuket (Foto Nacho SM)
Patong Beach - Phuket (Foto Nacho SM)

Me pasaba largos ratos mirando a la gente bañándose feliz. Los thais vestidos, y mezclados con los turistas, saltando, salpicándose y riéndo a carcajadas. Bañarse en el mar es divertido en todos los continentes, y culturas... y cuando hay olas se disfruta mucho más. No hay más que ver a los niños de cualquier raza.
Cada instante, cada detalle, encierra a veces un momento de felicidad para recordar toda la vida. Y, como si tuviera un tic-tac de cuenta atrás, quería aprehenderlo en cada cosa que observaba, como si la viera por última vez.

El autor en Patong Beach - Phuket 

Pensaba en lo provisional y efímero que es todo en la vida. En un instante puedes perder lo que más quieres, y desaparecer de este cruel, pero interesante mundo.
Phuket con su desmadre nocturno y su tranquilidad diurna, el olor del aire marino y sus playas paradisíacas, me hizo ver las cosas con otra perspectiva. Me quedaba absorto y ajeno a todo, mirando al horizonte de aquel hermoso mar, sin saber bien en qué pensaba. Bueno...sí lo sabía. Sabía que estaba muy lejos de casa y con un problema de magnitud desconocida, que se podía volver a manifestar, y a lo peor en una segunda repetición, ya no tendría tanta suerte.

Me miraba continuamente en los espejos de todos los sitios, para ver si tenía alguna señal de palidez, ojeras, color amarillento ... algo que reflejara la causa de esa anomalía respiratoria que me provocaba tanta fatiga, ante cualquier esfuerzo.
Mi obsesión principal era minimizar los daños, y disimular todo lo posible para no preocupar a mi familia ni amargarles las vacaciones.
No tenía humor para nada, estaba nervioso, ausente y deseando que se acabara el viaje. Quería volver cuanto antes a España...

Mar de Phuket (Foto Nacho SM)

Tres días estuvimos en Patong Beach, recorriendo los islotes y playas de los mares de Andamán y de Phuket, salpicados de incontables recovecos, y acantilados kársticos, entrando en cuevas y lagunas internas en canoa, donde solo van los pescadores, algunos turistas y también el mundo del cine, pues allí se rodaron célebres películas, entre ellas una de James Bond.

Paradisíacas islas con solitarias playas escondidas de arenas blancas: Rawai, Nai Harn, Karon, Hat Kata, Hat Kamala, Nai Han, Ao Chalong, Surin, Pansea, Phang Nga, Kao Ping Kaan, Koh Tapu, Bamboo Island, Yao Yai, Phi Phi Le, Kai Nok... y tantas otras, que hoy suenan en mi cabeza como paraísos soñados a los que quiero volver, como si fueran los espacios sublimes previos al cielo, a la plenitud del Universo. 

Mar de Phuket (Foto Nacho SM)
Mar de Phuket (Foto Nacho SM)

Un infinito de soledades vírgenes, donde la naturaleza muestra su lado más amable. Mares limpios y de cristal, el silencio absoluto, casi sin viento ni oleaje. Un lugar sin huella humana, donde el horizonte busca tu mirada, tu mente y quizás también tu alma.
Nunca olvidaré Thailandia

Album para el recuerdo

Asturias, 18 de Septiembre 2012...

-Hola Nacho... cómo te encuentras?
Manolo fue a saludarme al quirófano, para proceder a la anestesia general
-Hola Manolo... qué bien... ¿ me vas a anestesiar tú para la operación?
-Si, claro. Me lo pidió Lola, tu esposa, y ya sabes cómo son las mujeres cuando se empeñan en algo. Estuvo contándome todo, desde la crisis que sufriste en el hotel de Lampang. Vaya historia...no sé cómo pudiste aguantar - Manolo era un anestesista de gran prestigio profesional, muy respetado en el hospital - 

-También me contó que lo pasaste mal en los vuelos de regreso a casa. Tenías que haber avisado del problema a la agencia de viajes para que te ingresaran allí mismo. Te habrían repatriado en un avión medicalizado, o te hubieran operado alli. Ahí te jugaste la vida...
-Sí, y arruinarles el viaje, no...? No, Manolo. Tenía que seguir hasta el final. El viaje de vuelta fue un infierno y vine acojonado, porque era consciente del problema si había una despresurización en el avión. Fueron casi dos días tirados por aeropuertos y cuatro vuelos desde Phuket, hasta llegar a Asturias. Creí que no llegaríamos nunca. No podía más...fue dejar las maletas en casa, y venir corriendo al hospital, a Urgencias.
Lo que no contaba era con ingresar sobre la marcha, y que en diez minutos de reloj, el neumólogo ya me hubiera enchufado a ese horrible tubo...qué mal lo pasé...
-Nacho...¡¡¡ es que sufriste un neumotórax severo, que interesó gravemente al pulmón derecho. No quedaste allí de milagro. Fuiste un poco inconsciente, aunque entiendo tus razones. Probablemente ahora estarías ingresado en el Hospital de Bangkok, y...

-El caso es que llevas ingresado cinco días, prácticamente inmovilizado, con el tubo endotorácico metido, y está indicado operar. Pero no te preocupes, recuperarás el pulmón aunque tendrás efectos secundarios, más los temporales inherentes a la cirujía...
-No me preocupo Manolo. Soy de los que digo que cuando un problema no tiene solución, deja de ser un problema. Confío en vosotros y sé que sois los mejores profesionales.
-Gracias Nacho. Bueno, te informaré... ya sabes que la anestesia general tiene 3 funciones principales: hipnosis, amnesia y analgesia, es decir que no te moverás en horas, no sentirás dolor, no tendrás recuerdos, dormirás sin sueños, tendrás relajación total y abolición de reflejos.

-Como tú, yo también estoy interesado en el budismo y todo lo oriental - confesó Manolo - y lo que sentirás cuando despiertes de la anestesia general, y vayas recuperando las constantes, muy poco a poco, será una paz infinita. Algo parecido a un estado de Nirvana. El proceso se llama Samsära, y es el ciclo de nacimiento, vida, muerte y encarnación. Cumplido se alcanza el estado Bodhi de máxima sabiduría. Habrás eliminado el mal de tu cuerpo, pues éste y la mente son el campo, el sufrimiento la semilla, la sabiduría el brote, y la "budeidad" el grano.
Lo dice el Bodhidarma Zen, en su "Sermón del Despertar".

-No sé porqué, Manolo, intuía en tí estas inclinaciones, que comparto contigo. Me dejas más tranquilo. Ahora sé que estoy en las mejores manos. Gracias Manolo, cuando quieras

-Bien, Nacho... ya te está entrando la anestesia por vía intravenosa. En unos minutos estarás inconsciente y no te enterarás de nada. Ahora quiero que pienses en un paraíso que hayas visto, donde hayas sentido la belleza pura en simbiosis con la verdadera naturaleza de la vida y la existencia, ¿entiendes de qué te hablo, Nacho?
-Creo que si, Manolo. Conozco varios sitios así. Uno es en Cádiz, en Baelo Claudia: la Playa de Bolonia. Pero como me hablas del Nirvana, prefiero una playa solitaria que visité en una isla del Mar de Phuket...no la olvidaré nunca.
-Tienes buen gusto, jaja...Pues entonces, piensa en esa playa, pasea despacio por sus aguas cristalinas, respira el aire puro del mar, déjate bañar por la luz del sol, escucha la voz de la naturaleza, mézclate con ella, y alcanzarás el Nirvana, Nacho. Y el despertar de ese paraíso, dentro de unas cuatro horas será tu Samsära de plenitud.

Y mi mundo corpóreo se fue desmaterializando... y casi sin darme cuenta, me encontré caminando por esa playa, y mirando al horizonte. 

Mar de Phuket (Foto Nacho SM)