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martes, 14 de junio de 2016

Las escaleras del Didymaion

Bocana de la Bahía de Mármaris ( Foto: Nacho SM)

Por fin había llegado el momento ...
Habiamos elegido precisamente estar 3 días en Mármaris, para poder ir a Didyma. 
Llevaba demasiados años deseándolo. Desde que estudié el libro "Arquitectura Griega y Romana" de D.S. Robertson, quise venir a ver este gran templo, y en el anterior viaje, en 2001, no pudo ser aunque pasé muy cerca. 
Ya se sabe lo que pasa en los viajes por Turquía : el turista propone y Apolo dispone.

Desde proa, con el sol de frente y la brisa de poniente, que quema la cara, es como viajar a un sueño. No me importaría quedarme para siempre en estas costas... 
El olor del mar, la brisa y el leve sonido de las olas es cuanto necesito para mi espíritu, aunque ya se sabe que el cuerpo pide a veces otras cosas... 

No me sorprende que Cleopatra y Marco Antonio, tras la derrota en la Batalla de Actium, en Septiembre del año 31 a.C. se hayan refugiado en estas costas, precisamente para su despedida. Es el lugar ideal para una historia épica de amor, con final triste. 
Es muy probable, por tanto, que vieran juntos esta misma puesta de sol, y respirasen este aire desde la baranda de proa de su trirreme, mientras se preguntaban si habría algún sitio en este mundo donde se pudieran amar en libertad...


Bahía de Mármaris ( Foto: Nacho SM)

La respuesta la tiene Apolo...

Sí amig@s, estamos en las tierras y mares del Dios Olímpico Apolo, una de las Doce divinidades principales, y más importantes de la mitología griega. 
Fue hijo de Zeus y Leto, y hermano gemelo de Artemisa. Llegó a ser el dios más venerado e influyente después del mismo Zeus, siendo Grecia, Turquía y el Egeo sus dominios, que se extendieron con el tiempo a la misma Roma. Fue uno de los dioses más activos en la Guerra de Troya, interviniendo con sus acciones contra los griegos, en beneficio de los troyanos por ser el dios patrón de la ciudad. 
El "Arquero", el que hiere de lejos con el arco y las flechas...
Incluso se le culpa de la muerte del héroe Aquiles.  

Apolo nació en Delos, antiguamente llamada Ortigia, la pequeña isla próxima a Mikonos, en las islas Cícladas. Un paraíso de libertad, belleza y amor, que ha cruzado los océanos de siglos de la Historia, llegando hasta hoy  y sigue vigente en el ambiente de estas bellísimas islas de luz. 

Tocando su lira era el director coral de Las 9 Musas, o diosas inspiradoras de la música, la poesía, la profecía y los manantiales. Apolo fue dios de casi todo: de la verdad, la luz, la pureza, la curación, las plagas, la profecía, el arte, la belleza, la perfección, la armonía, la música, la poesía... Describir todos sus atributos e influencias posteriores en el arte en general, y en otras religiones, incluida la cristiana, sería una labor casi infinita.


Apolo Belvedere. Museo Pío Clementino-Roma
(Foto: Marie-Lan Nguyen)

Fruto de los amores ilícitos de Zeus, Apolo fue concebido por Leto en Dídyma, protagonizando una de las historias más hermosas de la mitología griega. 
De tendencia bisexual, en su juventud se enamoró de Branco, un pastor local, concediéndole el don de la clarividencia. Sus descendientes iniciaron así la Orden de los Bránquidas, los primeros sacerdotes del Santuario de Apolo Didymeo.
Recibían su inspiración oracular bebiendo de un manantial curativo sagrado en el interior del que, con el tiempo, sería el tercer templo mayor del mundo antiguo, tras el Heraion de Samos y el Artemision de Efeso. La deidad hablaba a través de ellos, mediante sonidos ventrílocuos.

Su culto y práctica oracular pronto se extendieron por todo el orbe helenístico, alcanzando su mayor importancia en Delfos con la famosa Pitonisa, y también en la isla de Delos, lugar de nacimiento del dios. Pero también hubo santuarios apolíneos oraculares en Claros, Patara, Corinto, etc. A la península Itálica, y el incipiente mundo romano su culto llegó a través de la ocupación griega de Sicilia, y sus centros de Siracusa y Segesta. 

También, durante el s.VI a. C. a la zona de los Campos Flégreos en la actual Nápoles, donde el culto a Apolo propició, tras el traslado de los Libros Sibilinos a Roma, el asentamiento de las Sibilas, videntes y profetisas originarias de Troya y cuya tradición oracular llegó a Italia, pasando consulta en el célebre "Antro de la Sibyla", una larga y oscura caverna bajo el Templo de Apolo, en el témenos sagrado de Cuma. 

Allí llegó Eneas, el héroe troyano hijo de Afrodita, con su padre Anquises, su hijo Ascanio y su esposa Creusa, a consultar su futuro a la Sibila tras la Guerra de Troya. Se puede admirar el fabuloso grupo escultórico de Bernini, en el Museo de la Villa Borghese, en Roma, pero esa es otra historia que contaremos algún día ...

Si bien Herodoto y Pausanias hablan de que en este lugar existía un culto consolidado desde inicios del primer milenio a.C. el Oráculo Santuario de Apolo en Didyma alcanzó su apogeo en el s.VII a.C. y se mantuvo en plena actividad hasta el s.IV d.C. desapareciendo con la nueva religión, es decir, que duró más de mil años.

Los Templos Oraculares de Apolo, más importantes del mundo helenístico fueron los de Delfos en Grecia, Delos en las Cícladas y Didyma en Anatolia. Y aunque estaban separados por el ancho mar, su prestigio era reconocido en el mundo antiguo del primer milenio a.C., por lo cual existía competencia entre ellos. 


Trayecto Mármaris - Didyma. Google Maps

Había estado dos veces en Delfos y Delos (1994 y 1999), pero ahora estaba cerca de Didyma, por lo que nada más llegar a Mármaris, la prioridad fue buscar cómo ir. Iba con la intención de alquilar un coche, pero desde Mármaris resultó imposible. Al final, y con la intermediación de una agencia, contratamos un taxi para una excursión de día completo visitando los conjuntos arqueológicos de Didyma, Mileto y Priene. 
Un largo recorrido de unos 500 km entre ida y vuelta.
La salida sería al día siguiente a las 7.00 h del hotel de Mármaris.

La carretera era buena, autopista ancha de dos carriles con amplias cunetas, pero virada y de montaña, y como íbamos muy bien de tiempo, tras una hora de recorrido hicimos una parada técnica en el área de servicio en Yatagan, que es donde entronca una carretera secundaria en dirección norte ( ver mapa superior). 
Y como las excursiones por libre siempre tienen sorpresa, 15 minutos después, al subir al taxi y acomodarnos, éste no arrancó. Nada, ningún ruido en el contacto ...coche muerto.

Tras unos minutos de mosqueo, nos bajamos del coche, y el taxista, un turco adusto, de pocas palabras y expresión cerril, vino a decir con gesto de indiferencia tras inspeccionar el motor, que era un "electric problem". A mayores, cuando iba a llamar a la central para decir que estábamos tirados en Yatagan, su móvil se quedó sin batería. "No battery..." exclamó con sorpresa... 

!!! Maravilloso el panorama a la vista...¡¡¡ Increíble...!!! Una sensación de déjà vu recorrió mi espina dorsal como un vértigo conocido de otras veces....¡¡¡ siempre pasa igual...¡¡¡ 
Menos mal que era pronto ...
El taxista entró en la cafetería y pidió el teléfono. Al cabo de unos minutos salió, y se acercó a decirnos que vendría rápidamente un taxi desde Bodrum, para recogernos y seguir viaje. Inmediatamente cogí el mapa comprobando que una hora larga no nos la quitaría nadie ...así que paciencia y a tomarlo con calma. 

Y como digo a veces" ...cuando un problema no tiene solución, deja de ser un problema para convertirse en dato del siguiente problema".
Dos horas después, a eso de las 10.15 h, llegó por fin el nuevo taxi. 
Ahorraré detalles de la larga espera, pero nada más arrancar y ponernos en camino tenía claro cual era el dato del siguiente problema: habría que sacrificar la visita a Priene.  El yacimiento arqueológico era demasiado grande, estaba demasiado lejos y llegaríamos muy tarde. En fin...no se puede aspirar a todo. 

Demostrando que quería recuperar tiempo, el taxista nos llevó de rally, por lo que llegamos a Didyma muy rápido, pero al coger la calle principal que nos llevaría al templo, resultó estar en obras, y tuvimos que tomar un desvío. El taxista puso el GPS para orientarse, pero no sirvió para nada porque las callejuelas estaban todas cambiadas de sentido o cortadas...total, que nos metimos por el laberinto de calles del pueblo, y nos perdimos.
Al doblar una esquina, vi a lo lejos las tres inconfundibles columnas del Templo, pero no se podía ir por aquella calle... finalmente vimos un grupo de turistas y paramos. 

Me acordé del pasaje del excelente libro "Tras las huellas de Herodoto", de Antonio Penadés que, en su visita a Didyma, recomendaba para salir del apuro preguntar por donde se iba al Apollon, que es como por allí conocen el templo: 

-  Excuse me...Where do we go to Apollon...¡¡¡ - pregunté señalando a las columnas
-  Avant tout...¡¡¡ - contestaron en francés señalando la calle de la que veníamos
-  Are you sure? - insistí en mi inglés, porque estaba señalando otra calle diferente que se alejaba de las columnas, en otra dirección...
-  Oui, oui... avant tout jusqu´á la fin de la rue...¡¡¡ - contestaron riéndose...

En fin... el caso es que al final de la dichosa calle, que estaba llena de baches, había que girar necesariamente a la izquierda, y... ¡¡¡ allí al fondo estaba la entrada al Templo...¡¡¡ 


Aledaños del Templo. Didyma ( Foto: Nacho SM)

¡¡¡ Por fin en Didyma...¡¡¡ 
Miré el reloj y vi que iban a dar las 12.00 h...
Afortunadamente había poca gente, por lo que aparcamos muy cerca de la entrada, en la zona de las tiendas. Los aledaños, como suele ser habitual en los sitios arqueológicos orientales, eran bastante anárquicos en cuanto a ordenación urbanística se refiere, pero este aspecto siempre me resultó estimulante, incluso divertido. 


Panel general Didyma ( Foto: Nacho SM)

A lo largo del camino que bordea el templo hay paneles indicadores para que el turista esté orientado sin problema. La entrada se produce en el punto n°8, que es donde está, lógicamente, la tienda principal y el bar. Pero antes de ir a la taquilla a sacar los ticket hicimos una parada técnica en el bar. La tienda la dejaríamos para el final, en la salida, pues quería comprar libros del edificio, para mi y para regalos...


Plano área arqueológica Didyma ( Foto: Nacho SM)

La calle que conduce hacia la entrada, está a una cota bastante más elevada que el conjunto arqueológico por lo que se tiene una buena perspectiva de lo que es el Templo de Apolo propiamente, y la explanada delantera de los accesos originales.


Accesos al Didymaion (Foto: Nacho SM)
Accesos al Didymaion (Foto: Nacho SM)

Como en todos los recintos arqueológicos, sorprende la acumulación "ordenada" de todo tipo de restos arquitectónicos: trozos de columnas, frisos, bases, etc. Un ingente trabajo de clasificación de los restos, amontados y dispersos desde los destructivos terremotos históricos de los siglos VII y XV. 

Las dimensiones, a simple vista son apabullantes aunque el recinto visualmente esté hoy muy limitado por las casas del entorno que han ido levantándose a lo largo de los siglos, sobre los linderos, ocupando los espacios perimetrales y complementarios vinculados a la función oracular del antiguo santuario. 

Antes de nada, hay que tener presente que el Didymaion fue uno de los tres mayores templos del mundo antiguo, por lo que conviene pararse en la zona de las taquillas, antes de entrar, para tratar de imaginar sus proporciones reales. Y si se conoce su arquitectura, intentar explicarla a tus acompañantes. Les resultará más fácil la visita, y lo agradecerán.


Tucket de entrada al Didymaion
Entrada al Didymaion (Foto: Nacho SM)

Siempre es necesario estar bien informado de todo lo que se va a ver en los viajes, y leer con atención los paneles didácticos, pues nos informan de la historia, las medidas y características principales. Y en este caso más, por su especial significado.


Planta del Didymaion. (Fuente Wikipedia)

Nos encontramos ante un templo helenístico ( en adelante lo llamaremos Oráculo o Santuario), de dimensiones extraordinarias: 118 mt x 60 mt, con doble columnata perimetral, de 10 columnas frontales y 21 columnas de fondo. 
Es decir un templo Decástilo Díptero. 
Es evolución de un templo arcaico, más pequeño, construido en el s.VII a.C., modificado en el s.VI a.C. y reconstruido en el s.IV a.C. tras la visita de Alejandro Magno. En este periodo, el plan director de la construcción del templo fue llevada cabo por los afamados arquitectos Peonio de Efeso y Dafnis de Mileto. Ambos habían trabajado en los equipos de arquitectura del vecino Artemision de Éfeso y el Heraion de Samos

De sus 120 impresionantes columnas de mármol blanco, de 20 mt de altura, equivalentes a la altura de un edificio actual de 6 plantas, solo quedan 3 en pie, que pertenecen a la segunda línea interior de columnas. Quiere esto decir, que si tomamos como referencia de límite para imaginar visualmente su tamaño, las 3 columnas erguidas, habría que ampliar 5 mt más por cada lado, al exterior de ellas, a fin de tener una idea de la dimensión real. 


Vista aérea de planta del Didymaion. (Foto: Damian Entwistle)

El Santuario, Oráculo de Apolo, se levanta sobre un crepidoma o plataforma escalonada de siete gradas. En el acceso principal, orientado al Este, forma una gran escalinata ceremonial central, de 14 peldaños limitada por dos podium o pedestales. Es decir que el plano de asiento de las columnas, el estilóbato, se encuentra a más de 3 mt de altura respecto a la cota de acceso. Desde ésta el plano citado no se ve, al quedar a más altura de la vista, produciéndose una sensación psicológica de dominio sobre el visitante o espectador. Este pretendido efecto, acentúa la monumentalidad, resultando sobrecogedor en la pequeña distancia bajo columnas, previa al inicio de la escalera.

La cella, o espacio sagrado, tiene un muro perimetral cerrado en toda su altura, de 20 mt construido en sillería de mármol blanco, y está rodeada por un pteron de doble columnata, excepto su frontal dispuesto en pronaos tetrástilo de 4 columnas in antis, y de 3 columnas de fondo hasta el primer espacio interno. Las columnas del pronaos son iguales que las que bordean todo el conjunto díptero del templo, por lo que frente a las escaleras de entrada se aprecia como un bosque de 20 gigantescas columnas, un grandioso espacio hipóstilo, que aplasta visualmente al visitante.

Debido a sus grandes dimensiones, el edificio es hipetro, es decir sin cubierta inclinada visible, ni frontón triangular clásico, lo que hace a este edificio diferente a otros modelos helenísticos y romanos. Su coronación, o entablamento, consistía en un gran arquitrabe, sobre el que apoyaba un friso modulado y decorado con flores de loto y palmetas, leones sentados y cabezas en relieve redondo de las 3 Gorgonas: monstruos femeninos y diosas protectoras del lugar. Sobre todo Medusa, con cabellos de serpientes venenosas y alas, cuya función fue apotropaica, es decir, para amedrentar a los enemigos de Apolo con su imagen, acentuada por el contraste de luces, sombras y policromía, desde la distancia cercana.

El conjunto tendría como remate superior un dentellón, formado por dentículos o viguetas salientes, solución habitual en la arquitectura jónica de Asia Menor, sobre todo de las tumbas licias, y que podría tener origen persa aqueménida.


Cabeza de Medusa 1. (Foto: Nacho SM)
Cabeza de Medusa 2. (Foto: Nacho SM)

Dos magníficas cabezas de Medusa se encuentran hoy a pie de yacimiento. Ciertamente tuvieron que producir una fuerte impresión en los visitantes, dentro del conjunto de efectos turbadores del imponente edificio del Oráculo de Apolo

Otros restos de la decoración escultórica general se encuentran repartidos por diversos museos del mundo : British Museum de Londres, Louvre Paris, Arqueológico de Estambul, Arqueológico de Iraq y Pergamon Museum de Berlín.


Espacio delantero Este. Altar de Sacrificios. (Foto: Nacho SM)

La explanada delantera, al Este, está muy alterada topográficamente por haber sido sustraído todo su material, y con una infinidad de fragmentos repartidos. Hay que suponer que originalmente tendría terrazas escalonadas, y estaría lujosamente urbanizada, al tratarse de un espacio de recepción multitudinario, internacional, famoso en toda la Hélade, el Mediterráneo, Egipto, el Imperio Persa, y posteriormente en el Imperio Romano. 

En Arquitectura hay constantes que no cambian, por lo que los espacios delanteros de recepción de los grandes templos, dispondrían de bellas terrazas panorámicas para admirar el grandioso edificio principal desde las mejores perspectivas, con cómodos espacios de estancia y espera, que estarían bien pavimentados con mármoles y mosaicos alegóricos a los hermanos gemelos Apolo y Artemisa, a Zeus y Leto, con hermosas fuentes para aliviar el calor del lugar, y espacios adecuados para vestuarios, depósitos de armas, ofrendas votivas y aquellos necesarios para el protocolo de sacrificios, fuegos rituales de purificación, etc.

En posición central y axial, se aprecia la cimentación de un Gran Altar de sacrificios, de 8 mt de diámetro con otro interior concéntrico de 5,50 mt de diámetro, y un pozo sagrado circular, de tiempos más antiguos por su fábrica, en un lateral próximo. 
Están situados en la zona más baja para que los sacrificios pudieran ser contemplados desde las terrazas elevadas a su alrededor.


Perspectiva frontal general. (Foto: Nacho SM)
Esquina frontal Norte. (Foto: Nacho SM)


Te saludo divino Alejandro, hijo de Zeus...*

(*) Visita de Alejandro Magno al Oráculo de Apolo en Didyma, en 331 a.C. y reconocimiento del macedonio como Hijo de Zeus.


Alzado principal. (Foto: Nacho SM)
Alzado principal y panel (Foto: Nacho SM)

No es fácil, ni barato, llegar a todos los lugares que uno desea ver algún día. Hay que sacrificar bastantes otras cosas de la vida y echar muchos números. Es cuestión de prioridades, selección y ahorro. Llegar a estar delante del Didymaion fue como ver realizado un sueño. 

En realidad, era el objetivo personal principal de aquel segundo viaje a Turquía. Una visita deseada desde hacía casi 40 años, y ya se sabe que los sueños no tienen precio. 
Conocía la historia del edificio y su arquitectura desde estudiante, y la llevaba repasando desde hacía tiempo, releyendo los libros y buscando información por todos los sitios... y una conversación recurrente, por lo que en una noche de copas, de fin de semana, era muy raro que no terminase dándole "la conferencia" a alguien, con los Oráculos de Apolo...

Aquel momento, por tanto, requería de calma, disfrute, reflexión, silencio...
Como siempre hago, me agaché a coger un puñado de tierra, dejándola escurrir entre los dedos. Para estas cosas soy ritual, y me gusta captar la esencia del lugar, el locus al que se refería el Arquitecto Aldo Rossi ... ese conjunto de sensaciones inmateriales e intemporales inherentes, que también son Arquitectura e Historia: el brillo del sol, el calor, el olor, el tacto, los sonidos... en resumen, entrar en resonancia con el lugar.
Estar allí delante era como ver el paso de la historia, también de la propia.


Esquina frontal Sur. (Foto: Nacho SM)
Espacio delantero Este. Altar de Sacrificios. (Foto: Nacho SM)

Sí... el Santuario Oráculo de los Gemelos Apolo y Artemisa
Eso es lo que significa el vocablo griego "Didymaion".
No obstante, aunque en Didyma existiese en tiempos arcaicos un Santuario de Artemisa, gemelo al de Apolo, la referencia inmediata es al gigantesco templo jónico, el Artemision de la cercana Efeso, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.

El acceso principal era por mar, llegando al Puerto de Mileto, una importante población vinculada al culto a Apolo, y que es citada en los "Himnos Homéricos a Apolo".  Estaba comunicada con el Didymaion por la Vía Sacra, un camino procesional de peregrinación, de más de 15 km, bien pavimentado, lleno de esculturas, tumbas e interesantísimos restos, que está en investigación y puesta al día, con importantes campañas de excavaciones arqueológicas, a fin de recuperarlo para el Patrimonio Histórico de Turquía y el turismo.

¡¡¡ Qué lugar tan increíble...¡¡¡ Cuanta Historia del mundo vieron estos restos...¡¡¡ 
¡¡¡ 1.000 años de funcionamiento del Oráculo...¡¡¡ Se dice pronto... 

Aparte de su historia, que resumimos al principio, por aquí pasaron a consultas, entre otras muchas personalidades, el Faraón Necao II, el Rey Creso... el Rey Persa Darío I lo destruyó e incendió, también Jerjes I lo saqueó llevándose a la capital persa Ecbatana la gran estatua de Apolo, que luego fue restituida por Seleuco I, el Diádoco
Alejandro Magno promovió su reconstrucción, que es básicamente la arquitectura que vemos hoy, tras ser reconocido como Hijo de Zeus. 

En tiempos de Roma, Oráculo y Via Sacra fueron ampliados y restaurados por Julio César, AugustoCalígula, Trajano, Adriano, Aureliano...y finalmente Diocleciano, el cual tras consulta al Oráculo, decidió iniciar la severa persecución de los cristianos. 
El Oráculo fue clausurado una vez legalizado el Cristianismo, y Teodosio ordenó construir una iglesia en su interior, convirtiéndose Didyma en diócesis cristiana a partir del s.IV.

Me gusta insistir en estos rápidos detalles a mis acompañantes aunque no sean demasiado exactos ni rigurosos, pues de algún modo persuaden de la importancia de lo que se tiene delante, e inspiran conocimiento y respeto reverencial por el lugar. 
Es necesario conocer algo de la historia del monumento que se visita, pero la evocación sentimental, el mundo de las sensaciones, es lo que hace amar la Arquitectura y la Historia.

-¿Te das cuenta de donde estamos...?. Es una pregunta que suelo hacer a quien me acompaña ( y también a mi mismo), tras contarles brevemente la importancia del sitio 


Visión bajo columnata. (Foto: Nacho SM)

Desde los primeros peldaños de la escalinata del crepidoma, impresiona la grandiosidad del edificio, su tamaño, las enormes columnas acanaladas coronadas por capiteles de volutas jónicas. Marea mirar hacia arriba y buscar en el cielo la prolongación virtual, reconstruida en nuestra imaginación, de esta colosal arquitectura.


Escaleras del Didymaion. (Foto: Nacho SM)

Regresión espacio temporal

Bajé la vista para ver la escalera y decidí descalzarme. En realidad, en su tiempo había que subir descalzo, siguiendo el ritual ante suelo sagrado. Así que me agaché para quitarme las alpargatas. Al poco rato noté que me quemaban los pies... no podía soportar el calor del mármol de los peldaños y, casi perdiendo el equilibrio, me agaché para sentarme. En la maniobra miré de frente al sol y vi dos columnas gigantescas a contraluz, con alguien al lado, que llevaba algo parecido a una falda de color rojo, un calzado dorado que parecía que me gritaba algo y me empujaba con un palo muy grande...

Habría jurado estar solo ... pero el destello me dejó ciego, y medio mareado evité la caída consiguiendo sentarme con torpeza en las escaleras aunque ayudándome con las manos y perdiendo el equilibrio con la mochila y la cámara de fotos. Aturdido y restregándome los ojos cerrados, me limpié el sudor y me volví a calzar como pude. 

Cuando recuperé al cabo de un rato, abrí poco a poco los ojos, que me lloraban por culpa del resplandor, y comencé a incorporarme pues tenía el trasero quemando del calor del mármol de los peldaños.
Costaba adaptarse a la luz... 
Uno no se da cuenta de la intensidad de la luz de los países mediterráneos hasta que cierra los ojos un rato, y los vuelve a abrir...

No sabía qué me había pasado ni el tiempo que duró el pequeño incidente. 

Estaba completamente desorientado, como si hubiera tenido una visión extraña, sudando copiosamente, pero saqué la botella de agua mineral y eché un buen trago. También me di cuenta que no llevaba puesta la gorra, me toqué la cabeza y ardía. Me eché agua por ella y bebí con ansiedad... 
¡¡¡ Ohhh, qué alivio...¡¡¡
Siempre me pasa igual en estos sitios: llevo gorra pero no la pongo, llevo crema protectora pero no me la echo, llevo agua pero no la bebo ... 
Un desastre...


Base de columna jónica frontal. (Foto: Nacho SM)

Cuando recuperé, subí un par de peldaños y me di de frente con esta fantástica base de columna jónica del frente dodecástilo, que sale en todos los libros de arquitectura clásica. Una gran columna acanalada que apoya en un primer plinto cuadrado liso, del que nace otro plinto con 12 paneles rectangulares que enmarcan escenas de geometría vegetal, criaturas marinas, etc. sobre los que apoya como base una gran superficie toroidal esculpida con escamas romboidales verticales. Una maravilla del arte tardorromano.


Pronaos tetrástilo. (Foto: Nacho SM)
Anta derecha. Muro lateral limitador del Pronaos Tetrástilo. (Fotos: Nacho SM)
Anta izquierda. Muro lateral limitador del Pronaos Tetrástilo. (Foto: Nacho SM)

Salvo algunas columnas concretas con decoraciones romanas tardías poco habituales como la vista, la generalidad obedece a un jónico ortodoxo con bases asiáticas de triple imposta, escocias y toros esculpidos de donde nace la columna acanalada.

Los zócalos de los muros in antis laterales disponen de plinto, toro con decoración de medallones espirales entrelazados, escocia,  imposta y toro con ramos de espigas en disposición horizontal de donde arranca, en media caña, el muro de sillería.

Pronaos. Entrada al pasillo descendente derecho. (Foto: Nacho SM)

El espacio del pronaos es una sala hipóstila de 20 grandes columnas, cubierto y cerrado al fondo con el muro de la Cámara Oracular o Chresmographeion. Estamos en el Hall del Oráculo. En sus extremos laterales se abren 2 pequeñas puertas, como únicos accesos privados al gran espacio abierto interior, el corazón del Santuario, el naos del Oráculo, donde ese encontraba la Sacerdotisa de Apolo. Se trata de dos rampas descendentes con techo en bóveda de cañón inclinada. 
En el centro del muro se abre un gran balcón... 


Muro y balcón de la cámara del Chresmographeion. (Foto: Nacho SM)

Es el balcón desde el que los sacerdotes de Apolo transmitían al consultante el veredicto de las profecías del dios, resultado de la interpretación, a través de la voz en trance de la sacerdotisa, a las cuestiones planteadas previamente.

Un gran portal de 5,60 mt de anchura y 14,00 mt de altura, recercado con impostas y molduras toroidales, y elevado respecto al suelo del pronaos, por un umbral inaccesible de 1,50 mt de altura. Dispondría, previsiblemente, de un cierre de celosía de bronce o de madera de rica ornamentación que actuaría como frontera, filtro visual y escenográfico de luz y ambiente, separando el mundo sagrado de los Sacerdotes de Apolo, del terrenal civil de los consultantes, cuyo recorrido finalizaba aquí. El resto de las dependencias internas, que formaban el ámbito sagrado al otro lado del muro, no eran accesibles al público. 

El espacio sagrado de Apolo


Ádyton del Oráculo de Apolo desde el Chresmographeion. (Foto: Nacho SM)

Bajando por los dos pasillos laterales abovedados, llegamos al Ádyton. Es el espacio reservado para las funciones sagradas, restringido y prohibido al público en su tiempo, y que está dentro de los límites murarios de la cella del edificio.

Un gran patio abierto, hipetro, sin cubrición, de 22 mt de ancho x 54 mt de largo. Su cota inferior está a 4 mt bajo la rasante del suelo del pronaos. La línea queda marcada por la imposta que recorre longitudinalmente todo el perímetro interior de los muros del ádyton, y que coincide con la línea del zócalo de los muros exteriores.

Este primer tramo de muros perimetrales de 4 mt de altura hasta la cota de suelos del pronaos y del pteron exterior, tiene concepto de zócalo o plinto, y está construido con sillería de mármol de gran formato, labrada a cara vista. A partir de la imposta nace un muro ciego modulado con grandes pilastras, ejecutado en sillería con junta abierta y preparado para un revestimiento final, presumiblemente de revoco y pintura. 

El conjunto alcanzaría la misma altura de las columnas jónicas exteriores, y todo su perímetro estaría coronado por un friso decorado con motivos vegetales, cuyos restos parciales se encuentran ahora a pie de muro.

Hoy los restos de este gigantesco muro apenas alcanzan como máximo, otros 4 ó 5 mt de altura, es decir una cuarta parte de su tamaño original, por lo que hay que imaginarse la tremenda altura interior de los muros de este ádyton, espacio sagrado, y la impresión que producirían sus colosales proporciones.


Reconstrucción ideal. (Fuente: Damian Entwistle)

Valga como ilustración el excelente trabajo de Damian Entwistle, en cuya sección transversal, que define el pteron díptero y el ádyton sagrado a escala, podemos hacernos una idea de las proporciones reales de la arquitectura original del Didymaion.

Al fondo del ádyton se encontraba el naiskos, un  templete tetrástilo de 14 mt x 8,50 mt, con cuatro columnas jónicas frontales de 10 mt de altura,  construido sobre la fuente sagrada de agua dulce. Era la Capilla Oracular de Apolo. En su interior estaba la gran estatua de bronce del dios sustraída por los persas y restituida por Seleuco I Nikator.  

Según Pausanias, la estatua fue creada en el s.VI a.C. por el escultor Canaco de Sición.
Se trataba de un bronce de Apolo Filesio, con el pie izquierdo adelantado en movimiento, y los brazos pegados al cuerpo, que porta el arco en su mano izquierda, y en la derecha un pequeño ciervo. Moño anudando el pelo y globos de los ojos en vidrio de color brillante. Un arquetipo del que existen copias por varios museos del mundo.
El templo estaba rodeado de un pequeño bosque de laureles, árboles sagrados del dios.


Ádyton del Oráculo de Apolo desde el Chresmographeion. (Foto: Nacho SM)

El Oráculo solo estaba activo determinados días al año, coincidiendo con la emanación de vapores o gases del manantial sagrado. Recientes investigaciones geológicas comunes en Delfos y Didyma, han encontrado importantes concentraciones de gases de etileno en estos manantiales sagrados, que producen estados de euforia, embriaguez o trance, dependiendo de la dosis y tiempo de la aspiración de los vapores. 

La sacerdotisa residía esos días en el Ádyton, ayunando los tres días previos al oráculo. Llegado el momento tomaba un baño ritual en el estanque de la fuente, y entraba en el Naiskos. Allí, respirando los gases del manantial, que desprendían un penetrante olor a perfume según describe Plutarcorecibía la respuesta de Apolo.

Finalizado el trance, los sacerdotes testigos, tras cruzar el Ádyton, subían por la escalinata para entrar en el Chresmographeion. Era, por utilizar una expresión moderna, la oficina del Oráculo: archivo, biblioteca, escribas, etc, en la que interpretaban y elaboraban la respuesta, entregándola por escrito al consultante.
Mientras tanto, éste permanecía en espera realizando los rituales pertinentes, y las ofrendas o sacrificios al dios en la explanada exterior, hasta ser llamado a recibir el veredicto en el Gran Portal del Oráculo, en el Pronaos.


Escalinata del Chresmographeion desde el Ádyton. (Foto: Nacho SM)
Ádyton y Naiskos en primer plano. (Foto: Nacho SM)
Ádyton y Naiskos en primer plano. (Foto: Nacho SM)
Restos del muro interior del Ádyton. (Foto: Nacho SM)
Muro interior del Ádyton y restos de friso decorado. (Foto: Nacho SM)

Es imposible hacerse una idea de cómo fue este espacio en la realidad, pues la altura de sus muros, unos 25 mt sería el triple de lo que vemos hoy desde el suelo. Una dimensión que se nos escapa mirando al cielo. Tampoco es fácil imaginar la decoración cromática de estos gigantescos muros apilastrados y sus cornisas de coronación polícromadas. 

Tampoco el jardín de laureles sagrados, el estanque, el ambiente recreado ... 
Nos referimos al templete naiskos de la Sacerdotisa de Apolo, de 10 mt de altura, como una construcción pequeña y casi auxiliar.... Tampoco es fácil imaginar cómo sería el impresionante alzado interior del Chresmographeion con sus grandes columnas acanaladas, de 2 mt de diámetro y 20 mt de altura, esta vez corintias, sobre la escalinata de 24 peldaños del Ádyton, y las tres grandes puertas de los intercolumnios ... 

Todas las proporciones generales tienen aquí otra valoración, y su descomunal escala convierte en pequeño cualquier otro monumento de la antigüedad helenística. 


Escalinata del Chresmographeion desde el Ádyton. (Foto: Nacho SM)

Por otro lado nos encontramos en Didyma ante un edificio atípico, desarrollado en tres niveles diferentes. Casi de concepción contemporánea en cuanto a la relación física y visual de los diferentes espacios entre sí, de los tratamientos matéricos y cromáticos de sus paramentos, de los efectos escenográficos creados por el contraste entre sus zonas abiertas y cubiertas derivados de la incidencia de la luz y las sombras, del hipotético conjunto de esculturas, ornamentación, mobiliario, mosaicos, etc. 

Interior del Chresmographeion . (Foto: Nacho SM)
Balcón del Oráculo desde el Chermographeion. (Foto: Nacho SM)

El nivel más elevado corresponde al Chresmographeion, un espacio cubierto de 18,50 mt de altura interior, situado 1,50 mt sobre el nivel del Pronaos, donde los amedrentados consultantes esperaban el veredicto al otro lado del gran balcón. Hacia la zona sagrada estaba elevado 5,50 mt sobre el suelo del Ádyton. Se trataba de un espacio intermedio, desde el que se controlaba la zona pública y la privada del Oráculo, siendo dominante sobre el conjunto.

El Estilobato o plataforma principal, sobre la que se alzan las impresionantes columnas dípteras de 20 mt de altura, rodeaba el edificio creando grandes zonas de sombra que contrastan con la policromía general, dramatizando la arquitectura.

Y por fin el inferior, el Ádyton, 4 mt más bajo. Un gran patio abierto y privativo de carácter sagrado, encerrado entre los muros descritos de 25 mt de altura, y con otro templo, el Naiskos, en su interior. El Sancta Santorum del conjunto, el manantial sagrado, el bosque de los laureles ... la presencia divina de Apolo.




Pronaos. (Fotos: Nacho SM)

Regresamos al Pronaos y nos encontramos nuevamente con la espléndida perspectiva de las dos columnas jónicas de fuste acanalado que, aún en pie, caracterizan hoy el monumento. Rodeamos el muro para recorrer el Pteron izquierdo del Oráculo, donde los escalones del Crepidoma formaban parte de las gradas del antiguo estadio anexo.


Pteron izquierdo. (Foto: Nacho SM)
Muro de la Cella y Pteron izquierdo. (Foto: Nacho SM)
Muro de la Cella y Pteron izquierdo. (Foto: Nacho SM)

Los 120 mt de largo del Pteron izquierdo, orientado al sur, se hacen eternos con este asfixiante calor del mediodía. Se ha levantado una columna para dar idea de la escala, pero todos los restos permanecen ordenados en la zona bajo los árboles, en espera de mejores tiempos para una reconstrucción parcial. En la fachada posterior Oeste, correspondiente al Opistodomos, que no existe en el Didymaion, los tambores de las columnas se amontonan, apreciando la brutal escala de las columnas.


Tambores de columnas. (Foto: Nacho SM)
Tambores de columnas. (Foto: Nacho SM)
Tambores de columnas. (Foto: Nacho SM)
Área del antiguo Estadio. (Foto: Nacho SM)

Finalizado el recorrido por las zonas permitidas ( hay muchas cerradas al público por seguridad), regresamos a las escaleras principales. 
Necesitaba sentarme otra vez para recuperar del terrible calor, secarme tranquilamente el sudor y beber un buen trago de agua, que ya estaría caliente...


Columnas de la escalinata principal. (Foto: Nacho SM)

Sentado en la segunda grada, donde sucedió lo del principio, solté la mochila, tenía la espalda empapada de sudor, saqué la cámara de fotos con el teleobjetivo, y me quedé un rato mirando el panorama de ruinas de la explanada delantera del Didymaion

Oráculo

Eran casi las 2 de la tarde, pero aunque hacía muchísimo calor quería saborear aquel momento que tantos años había esperado, y que lo más seguro es que no repetiría nunca ... además, descartado Priene, Mileto estaba cerca, a unos 22 km, y salvo el teatro poco más había para ver...
Cuando acabé las fotos, me estiré un poco casi tumbado en los peldaños de la escalera, y mirando al cielo azul cerré los ojos ...


León de la Vía Sacra. (Foto: Nacho SM)
Capitel con Prótomos de toros. (Foto: Nacho SM)
Acceso actual al yacimiento. (Foto: Nacho SM)
Pozo sagrado. (Foto: Nacho SM)
Altar de Sacrificios. (Foto: Nacho SM)

" -¡¡¡ Atrás muchacho...¡¡¡ No puedes pasar ...¡¡¡ Fuera de aquí...¡¡¡

El soldado me empujó con su enorme lanza. Llevaba un casco ático con doble penacho rojo, coraza dorada tallada con una gran corona de laurel, sobre un faldellín rojo hasta media pierna, espada corta al cinto y un gran escudo redondo orlado con una greca de meandros, y con la cabeza de Medusa en relieve. A la vez que me empujó me dio una patada que me hizo daño por las grebas de su pantorrilla ...

El soldado de guardia era imponente, daba miedo...Vi que había uno cada dos columnas, en posición de firmes, y en el borde del primer peldaño. Por detrás de las columnas había un cancel de madera, casi tan alto como yo, y pintado en color negro que impedía el paso a la zona techada de las columnas, por donde había entrado mi padre cuando lo llamó la sacerdotisa. Era muy hermosa, rubia, con túnica azul celeste, brazos repletos de brazaletes de oro, corona de laurel, y melena larga trenzada de color amarillo.

Con el empujón caí, pero tuve suerte y pude apoyarme con las manos en los peldaños. Mirando hacia atrás ví las columnas a contraluz y el resplandor me dejó casi ciego, pero vi que había muchas estatuas de mármol blanco y de bronce. Parecían de Artemis y del Peán Apollon, pero también las vi del Zeus Cronión. Las paredes laterales por donde se había metido mi padre eran muy altas, estaban pintadas en color rojo y tenían colgadas muchas coronas, orlas y trípodes que echaban humo, y en la pared del fondo vi que estaba mi padre solo. Aquella enorme pared era de color blanco como la leche, y había dos grandes estatuas de los Dioses Gemelos a cada lado de una puerta  muy grande que estaba en el centro y que parecía de oro. Todo estaba muy oscuro, pero de aquella puerta me parecía ver salir rayos de luz que cruzaban la humareda de los trípodes incensarios, pero al haber tanto humo y de colores, se veía muy borroso todo....

Afuera, delante del templo, había mucha gente, y en el altar estaban descuartizando un caballo, y los trozos los echaban en otro altar, que tenía brasas con fuego. La mezcla de olores de la sangre, la carne quemada y el incienso con aquel calor, me estaba dando náuseas y mareos. En el centro, un grupo tocaba grandes tambores con golpes cadentes y repetidos, mientras unas muchachas tocaban cítaras y flautas, y unas mujeres ancianas con túnicas negras y máscaras blancas, cantaban a coro con gritos agudos, levantando los brazos al cielo, como si estuvieran poseídas por algún dios. Las terrazas estaban llenas de gente de todas las razas y reinos, y había muchas banderas de colores. También había muchos puestos en los que adivinos con la cara pintada leían a sus clientes el futuro con huesos, dados, ruletas, tabas... Eran las Fiestas Targelias de Primavera, en honor de los Dioses Gemelos, y había un gran ambiente, con procesiones, desfiles, música y muchas actividades en el estadio de al lado: competiciones, combates, lanzamientos, carreras ...

Miré al otro extremo y vi que las columnas eran muy altas y blancas como las nieves de las montañas de mi tierra, y alzando la vista al cielo vi que los capiteles de volutas redondas eran azules con piezas rojas encima. En ellas se repetían flores y frutas de colores verdes, naranjas y marrones, con leones y cabezas de Medusa que daban miedo porque tenían la cara amarilla como la cera, pálida y de ojos rojos, con los cabellos de serpientes en verde oscuro y el fondo de color negro. Por debajo del tejado, las columnas estaban unidas por grandes vigas de madera negra y había muchos nidos, y pájaros que entraban y salían en bandadas. Al otro lado de la esquina, el lateral estaba rodeado de andamios de maderos muy grandes y cuerdas, que llevaban allí desde la destrucción anterior por los persas. Daba un aspecto destartalado, sucio y abandonado, pero me gustaba. El ambiente allí debajo, donde las columnas y más allá bajo los andamios, parecía espeso y agobiante. También vi muchos gatos subidos a los andamios. 

Mi padre se llamaba Diocles, teníamos muchas tierras y vivíamos en el valle de Janto, en Licia. Los agrimensores le habían aconsejado hacer una obra hidráulica para desviar un río y mejorar las cosechas. Pero como temía ofender a Aqueloo, el dios príncipe de los ríos y a las Potámides Náyades, las ninfas de los manantiales y arroyos, prefirió venir a Didyma a consultar al Peán Apollon. Unos meses antes había enviado a sus consejeros para solicitar la fecha de consulta, y se comentaba por casa que tuvo que pagar un importante adelanto.

Mientras contemplaba el espectáculo del Didymaion, vi salir a mi padre descalzo y dando grandes zancadas. Llevaba un pergamino en la mano, y estaba contento ...

- ¡¡¡ Vamos Cleón...¡¡¡ ¿ Qué haces ahí sentado?... Tienes la túnica manchada de polvo, jaja ... ¿ has caído por las escaleras...? Venga vamos, tenemos que volver a Mileto, hacer unas compras y coger el barco que nos lleve a casa. Hay mucho trabajo que hacer. Desviaremos el río, haremos nuevos cauces y canales, y construiremos un Templo a las Náyades. El Peán me ha dicho que traerán prosperidad a nuestros pueblos del valle ...

Cuando subíamos por las terrazas, llenas de gente para irnos, me di la vuelta para ver por última vez el Didymaion. Era increíble ... nunca me lo hubiera imaginado así de grande, con tanta vida, ruido, música, color y ambiente,  y vi que en las escaleras donde había estado sentado yo, al lado del soldado ya no había nadie."


Recuerdo personal del Didymaion. Agosto de 2015

- ¡¡¡ Vamos Nacho...¡¡¡ ¿ Qué haces ahí sentado? ... Tienes los pantalones manchados de polvo, jaja ... ¿has caído por las escaleras...? Venga vamos, tenemos que ir todavía hasta Mileto, y ya es tarde y estamos sin comer...

Cuando subíamos por la escalera de madera de la salida, me di la vuelta para ver por última vez el Didymaion. Era increíble ... nunca me lo hubiera imaginado así de grande... Sus restos aún conservan la dignidad de un glorioso pasado lleno de vida, ruido, música, color y ambiente, y vi que en las escaleras donde había estado sentado yo, veintitrés siglos atrás, estuvo también sentado Cleón, un muchacho licio...