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jueves, 8 de junio de 2017

Frío Würm en la boca de la cueva


Hogar kárstico solutrense 

A Cu-to le tocaba vigilancia aquella noche en la explanada delantera de la cueva. 
Con el silencio, se oía el bramido del mamut. Era un macho solitario, adulto y robusto.  Estaba en celo y era violento. Su grito se oia desde muy lejos, pero llevaba varias noches acercándose cada vez más, y había que estar alerta. Lo notábamos por el fuerte olor que desprendía. Todo estaba dispuesto: agujeros en el terreno con trampas en los alrededores, y el armamento a la entrada de la cueva: jabalinas, arpones, propulsores, flechas, cuerdas ... 

En la zona alta exterior de monte vigilaban Rûme, el extranjero, y su hijo. Era un hombre fuerte, valeroso y con mucha experiencia en la caza de los grandes mamuts y animales peligrosos. En la zona baja de estepa, vigilaba Ukûg, el otro jefe extranjero.  Nos enseñaron a hacer muchos instrumentos de caza y corte, con huesos y piedras, y a comunicarnos con pequeños silbatos y percutores, hechos en asta perforada de ciervo, que imitaban el sonido de algunas aves. La noche estaba tranquila y en silencio, el cielo estrellado y con luna llena, por lo que había luz suficiente en caso de alerta, pero hacía mucho frío... 

Noche estrellada en el Bosque.(Fuente: Visit Wagga-Wagga)

Convivencia de clanes

Desde la estación de las lluvias, convivíamos con dos clanes llegados desde más allá de las tierras de los bisontes. Las del sol de la mañana más lejanas estaban a más de cincuenta jornadas de camino. Eran cincuenta y cuatro personas, y aunque era difícil, comenzábamos a entendernos con signos cuando nos reuníamos de noche, en torno al fuego. Allí escuchábamos con atención las historias de los antepasados, cantadas por los brujos chamanes. Se pintaban la cara con sangre de los animales, tenían poderes ocultos, y en estado de trance, invocaban a los espíritus del pasado, a las estrellas del cielo y también contactaban con el espíritu de los animales que cazaríamos.

Acceso a la Cueva de El Pindal - Asturias (Foto: Nacho SM)

La cueva, utilizada desde un pasado olvidado, estaba bien protegida y oculta a la vista, por una rasa escarpada, de rocas apuntadas y con oquedades en el suelo, lo que nos permitía hacer trampas para los animales. El camino serpenteaba a través de un laberinto de arbolado bajo, muy denso. Pero nadie se perdía porque siempre lo teníamos bien vigilado.

Acceso a la Cueva de El Pindal - Asturias (Foto: Nacho SM)

Al llegar al acantilado, teníamos que bajar entre las rocas hasta la boca de la cueva. Estaba orientada al sol naciente, bien soleada,  al abrigo de los vientos, y en las mañanas de buen tiempo hacíamos la vida afuera. Para ello, y como la piedra local era blanda y fácil de tallar, habíamos hecho unas grandes losas para aislar el suelo de la humedad, una terraza que impedía la entrada de agua y suciedad al interior. Allí despiezábamos la caza, secábamos y curtíamos las pieles y cocinábamos al fuego, para dejar libre de humos y olores el interior de la cueva.


Explanada delantera de la Cueva de El Pindal - Asturias (Foto : Nacho SM)

Desde la explanada delantera podíamos bajar a la franja costera y acceder mejor a la caza del llano, y también a los estuarios del río para pescar truchas y salmón. El mar estaba lejos, a una jornada de camino entre ida y vuelta, y cruzar ese espacio abierto de pradera y pantanos era peligroso, y además nos delataba. Pero cada luna organizábamos una expedición para coger moluscos, con garantías de seguridad para el regreso. 

"La acción transcurre en el Paleolítico Superior. Europa vive el final de la última Glaciación Würm IV, en torno al 17000 Bp (Before Present), culminando el periodo Solutrense e iniciando el Magdaleniense Inferior. 
Entre 40000/10000 Bp se suceden fases alternantes del clima: tiempos fríos y secos combinados con húmedos y templados. El más riguroso se da en el entorno del 18000 Bp, alcanzando las barreras glaciares su máxima extensión, con hielos continentales de más de 2 km de espesor, que limitan el espacio habitable desde la Francia Central a los Pirineos, latitud que incluye nuestra tierra. Pese a la distancia, la Cornisa Cantábrica sufrió momentos muy fríos, con diferencias de 10°C de temperaturas media inferiores a las actuales, experimentando su litoral un retroceso del frente marino, por congelación, de más de 7 km con un descenso del nivel de las aguas próximo a los 120 mt.  
El cambio climático liberó una franja abierta de costa, convertida en pradera con pequeños bosques de coníferas, que posibilitó el aumento demográfico y la comunicación entre las poblaciones de Homo Sapiens cazadores recolectores del sur de Francia con las del Norte de la Península, pero también la migración de especies animales nuevas: mamuts, bisontes, caballos, rinocerontes... que buscando aclimatación o nuevos pastos, se desplazaban a lo largo del corredor franco-cantábrico.  
Del contacto entre clanes nació la comunicación y el intercambio cultural, pero también formas de convivencia más complejas, dando lugar a los grandes santuarios rupestres, y las cuevas pintadas, que llegan desde el occidente de Asturias hasta el sureste francés de la región del Gard, L' Ardèche y la cuenca del río Ródano, alcanzando su apogeo y final en el entorno del 10000 Bp, momento en que el sistema de vida del cazador-recolector evolucionó hacia el modelo de producción."

Bajada al mar y entorno kárstico. Cueva de El Pindal - Asturias (Foto: Nacho SM)

Entre los dos clanes extranjeros y nosotros, eramos 87 personas, y aunque el espacio disponible era suficiente, tuvimos que organizar el espacio de la cueva por zonas públicas y privadas, para facilitar la convivencia.

Boca de la Cueva de El Pindal - Asturias (Fuente: TripAdvisor)

Arquitectura rupestre

La sala delantera o vestíbulo principal, desde la boca de entrada, hasta la galería principal estaba llena de pinturas muy antiguas, incluso superpuestas unas con otras. También había manos pintadas y muchas marcas que no entendíamos. La dedicábamos a las funciones diarias de vida social, que incluían el aprendizaje de los niños, cuidado de enfermos y heridos, preparación de pinturas, de alimentos, fabricación de armas, útiles de piedra y hueso, trampas de caza, tejido de ropas y pieles, etc.

Vista desde el interior de la entrada a la Cueva de El Pindal - Asturias (Fuente:LNE)
Interior de la entrada a la Cueva de El Pindal - Asturias (Fuente: Agencia SINC)

La gran galería era la parte más profunda, y a resguardo. Estaba destinada al descanso. La cueva allí era estrecha, de unos 15/20 mt de ancho, y muy larga, unos 600 mt en varios tramos, pero tenía varias bifurcaciones que daban a otras galerías más pequeñas y bajas en las que teníamos que agacharnos. Según los ancianos, antiguamente era más larga, pero hubo derrumbes internos que la acortaron.

Al fondo la galería principal. Cueva de El Pindal - Asturias (Foto: Nacho SM)

En dos de las cámaras habíamos abierto salidas directas al exterior, para casos de urgencia, y que desde fuera no se veían. Un pequeño río, muy útil para beber y lavar, y que proporcionaba un agradable sonido, se filtraba desde el fondo, a través de las rocas, recorriendo la cueva en toda su longitud pegado a la pared de las pinturas de la gran galería. Ésta era muy amplia, de 6/10 mt de altura y muy larga, y tenia el techo lleno de pinturas muy antiguas, mezcladas con las nuevas de ciervos, cabras, bisontes y caballos en colores rojos, negros y violetas. Los extranjeros siempre se quedaban asombrados mirándola cada vez que entraban. Unos pequeños fuegos repartidos por las repisas naturales de las paredes, le daban un carácter sagrado y nos servían para iluminarla dando un ambiente cálido y protector.


Plano de la Cueva de El Pindal - Asturias.(Fuente: Falconaumanni)
Panel principal I de la Cueva de El Pindal - Asturias .

A la entrada de la galería principal, y a cada lado, pintamos en las paredes unos rectángulos muy grandes, bien visibles, con las divisiones marcadas en forma de cuadrícula, para indicar el espacio privado de cada clan, estando separados por los pasillos comunes de circulación. También marcamos con puntos el número de habitantes de cada zona, y con rayas y otros signos, la identificación territorial de cada clan. Los espacios comunes, tanto de reunión como de almacén de alimentos y armas de caza, estaban señalizados y cerrados. 

Ciervo, y crestón dentado en el Panel principal I de la Cueva de El Pindal - Asturias .

Habíamos fijado unas normas muy estrictas para mantener la convivencia en la galería profunda, que incluían la obligación de limpieza diaria y silencio nocturno, y establecimos severos castigos, fijados por los jefes de cada clan, por su incumplimiento. Los extranjeros tenían además sus propias normas y disciplina, que eran diferentes a las nuestras, aunque con el tiempo las igualamos.

Por sentido de defensa del grupo, los tres clanes nos integramos con facilidad, teniendo las labores bien organizadas: partidas de caza, recolección, preparación de comidas, cuidados de la cueva y ejecución de las pinturas de los animales que necesitábamos cazar para vivir. 

Las mujeres extranjeras, eran expertas y enseñaron a las nuestras a pintar con más detalle y movimiento los animales en las paredes y techos a fin de entrar en sus espíritus, guiándoles a la Madre Tierra según un ritual de fecundidad de los chamanes. Nuestras mujeres pintaban con trazos más simples y esquemáticos, pero aprendieron muy rápido y la cueva mejoró. Los niños las ayudaban mezclando los pigmentos minerales triturados con grasa animal, tuétano de huesos y aceites. Y también orientaban la luz para que ellas pudieran pintar con más comodidad.

Mujeres pintando las cuevas (Ilustración: Arturo Asensio)

En el exterior de la cueva y alrededores, habíamos situado puestos estratégicos de vigilancia por turnos, tanto por motivos de protección, como por aviso de caza o llegada de desconocidos. Éramos una pequeña comunidad de tres grandes familias, y cada individuo cumplía presto con su obligación.

La danza de Muthus

Diez noches antes, el chamán más viejo entró en el espíritu de Muthus, el gran mamut de las estepas, y llamándole, le invitó a danzar alrededor del fuego en el centro de la galería principal de nuestra cueva. Los signos del humo fueron favorables, por lo que el brujo ordenó a las mujeres pintar en color rojo el animal en su perfil izquierdo y sin detalles, pero invocando su espíritu bajo sus formas generales, a las que añadió una gran mancha roja, sobre su pata izquierda delantera y bajo la curva dorsal. También nos ordenó salir a buscar las plantas y flores necesarias para preparar la mezcla del terpenos, un aceite aromático que nosotros no conocíamos, y que atraería al animal en celo hasta las trampas. 
Aquella noche comenzamos a estudiar sus movimientos desde la distancia, e iniciamos los preparativos de su caza...

Mamut Lanudo. Cueva de El Pindal - Asturias 

Muthus, el Mamut lanudo

Miraba distraído al cielo pensando en el frio que hacía, cuando escuché la señal de Ukûg. Era inconfundible: un tac-tac corto, cadente y suave, en dos registros, que imitaba el canto de un ave de nuestra tierra, y que procedía de la franja costera inferior. En silencio, desperté a los compañeros que dormían en la boca de la cueva, para que fueran preparándose. Mientras tanto, trepé hasta la loma superior, deslizándome con sigilo entre los árboles y las rocas, hasta llegar donde estaban Rûme y su hijo.

El padre le ordenó quedarse arriba, para continuar su turno de vigilancia, mientras que Rûme y yo iniciamos un rápido descenso por el serpeante sendero que nos llevaba hasta el límite de la franja costera, 400 mt más abajo. Allí aguardamos hasta escuchar las nuevas señales, para localizar a nuestro compañero.

Ukûg estaba tumbado y oculto tras un grupo de rocas antes del primer bosque, y se había colocado con el viento de cara para no ser detectado por el animal. Sin embargo, desde su posición, el penetrante olor del animal en celo, llegaba hasta nosotros con las rachas de viento nordeste.

Cuando nos tumbamos a su lado, señaló dos veces al frente... 
Allí estaba bajo unos árboles. Era una masa negra con dos grandes colmillos que destacaban con un brillo dorado a la luz de la Luna...estaba a unos 200 mt de distancia. Era muy grande, de unos 4 mt de alto, y podía pesar el equivalente a 60 adultos como nosotros. 
Había que sacarle de allí y llevarle a las zonas pantanosas del estuario del río.

"La Cueva de El Pindal, en el Oriente de Asturias, nos muestra un excepcional ejemplo de pintura rupestre de Mamut Lanudo de la Cornisa Cantabrica. Muy bien conservada, al final del Panel Principal II, se encuentra en el sector más oculto visitable de la cueva, a 360 mt de la entrada. Nos muestra su perfil absoluto izquierdo, sin detalles, en trazo único de color rojo, y con un gran círculo rojo en su centro, que podría significar su corazón. Su calificación como Estilo II Leroi-Gourhan, la sitúa en el Período transicional Solutrense.  
Su presencia en nuestra latitud nos informa del enfriamiento del clima en la punta térmica del Glacial Würm IV. La congelación parcial del mar y de los casquetes polares afectó hasta centroeuropa, provocando la retracción de la linea de costa, liberándose un corredor de decenas de kilómetros. Esta franja, con flora de estepa y bosque, permitió tanto el flujo de los homo sapiens cazadores recolectores del tramo franco-cántabro, como de fauna propia de latitudes más frías. Por tanto, no es difícil imaginar manadas de uros, bisontes, rinocerontes lanudos, osos cavernarios, y mamuts en el entorno de El Pindal durante los tiempos previos a la mejora climática del Período Magdaleniense.  
Los mamuts lanudos fueron una especie cazada sistemáticamente por los homo sapiens en toda la Europa glacial. Se los conducía a las zonas pantanosas, o se les llevaba a las trampas en el terreno: grandes fosos, donde caían inmovilizados y heridos, siendo sacrificados con facilidad. Sus potentes huesos por su resistencia, y las pieles por su capacidad aislante, se usaban como material de construcción para los campamentos a cielo abierto de las expediciones de caza, y sus huesos tenían además múltiples aplicaciones para la fabricación de útiles y armas. La carne proporcionaba, además, abundante sustento al clan. Era una presa codiciada y su caza un ritual colectivo, por lo que su población disminuyó notablemente hacia finales del Solutrense, siendo fácil ver ejemplares aislados como restos de manadas diezmadas. Cuando los machos entraban en su fase must de celo se volvían muy agresivos  con las hembras, siendo temporalmente aislados por la propia manada hasta su total recuperación. En estos periodos, el animal solitario era vulnerable a la caza por el homo sapiens.  
Su presencia en Asturias es por tanto la consecuencia de una anomalía climatológica. El Mamut de la Cueva de El Pindal, es hoy el símbolo de la Cueva y su logotipo situado a la entrada del actual Centro de Interpretación."

Caza del Mamut Lanudo

A lo largo de las siguientes horas de la noche, el mamut quedó completamente rodeado en un radio aproximado de 200 mt. Lo
 suficiente para que nuestra partida de caza, bien pertrechada de armas, apostada y en permanente comunicación acústica, mediante sonidos naturales imperceptibles, no fuese captada por el animal. Los extranjeros eran expertos y muy hábiles en su estrategia.

De repente se incorporó, y comenzó a barritar mientras giraba nervioso y sin control sobre sí mismo. Tras unos momentos de confusión comenzó a desplazarse en dirección opuesta a la nuestra, con su movimiento característico de caminar con las patas traseras y trotar con las delanteras.

En el extremo opuesto a nosotros y con el viento de cara al animal, los cazadores extranjeros habían vertido el terpenos aromático repartido sobre grandes hojas en el suelo, al otro lado de las mortales charcas de barro. El animal lo confundiría con el olor a hembra, y acudiría rápido a la trampa, quedando inmovilizado.

Muthus se dirigía directo a su perdición. Tras él, salimos todos de nuestras posiciones estrechándole el cerco con precaución y a cierta distancia. Atrapado en el lodo, luchó con fiereza defendiendo su vida. En su larga agonía embistió matando a dos jóvenes inexpertos de nuestro clan, por acercarse con excesiva imprudencia. La lanzada final se la dió Rûme, y el mamut se desplomó lentamente sobre su costado derecho, dejando a la vista su lado izquierdo al completo, salvo las patas que permanecían hundidas en el lodo .

Pero a mi, y en agradecimiento a nuestra hospitalidad en la cueva, me cedieron el honor de extraerle el corazón por la gran incisión que mi amigo y desde entonces mi hermano, el jefe extranjero, le abrió sobre la pata delantera de su costado, cuando me nombró ante todos como Cu-to, el cazador de Muthus.

Los Arenales del Holoceno

Explanada delantera de la Cueva de El Pindal - Asturias (Foto: Nacho SM)

10.000 años después ( en torno al 7000 Bp), las temperaturas globales subieron a su máximo tardo glacial, y los mares se deshelaron recuperando su perfil. La fauna adaptada fue otra y el modelo de vida evolucionó al sedentario. El homo sapiens cazador recolector pasó a convertirse en productor. Se abandonaron las cuevas para crear pequeñas aldeas organizadas con sistemas más complejos, que incluían la explotación de la agricultura y la ganadería como recursos principales.

El mundo del Neolítico supuso importantes cambios tecnológicos, que abrieron las puertas a la Edad del Bronce, del Hierro, el Mundo Celta, los castros prerromanos...
Todo había cambiado y todo sigue cambiando.

La franja costera, o corredor franco cántabro de los viejos mamuts del Solutrense, se inundaron los mismos kilómetros que antes eran de estepa plana y bosque, y el nivel de las aguas subió hasta el mismo talud al pie de la Cueva de El Pindal, formando las playas y calas que salpican nuestro litoral oriental asturiano. Hermosas y pequeñas playas, de geología kárstica (rocas calcáreas en las que se van abriendo grietas, galerías y sifones, por la acción erosiva del agua), que combinan arenales con acantilados, y que el tiempo presente ha transformado en un atractivo destino turístico.

Playa de Andrín

Playa de Andrin. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)
Tiene forma de concha y está rodeada de altos acantilados, por lo que tiene cierta protección a los vientos del nordeste. Su longitud es de 240 mt, con un ancho medio entre mareas de 60 mt. Su arena es fina y blanca, con bolos en el fondo, hasta donde llega la vegetación. Los accesos no son fáciles, por lo que su ocupación estival es media. La vista panorámica ideal es desde el Mirador de la Boriza, entre los pueblos de Andrín y Cue.

Playa de Ballota

Playa de Ballota. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)

Es una concha casi gemela a su vecina de Andrín. En el centro, tiene un islote de anidación de gaviotas. Ambas playas están separadas por la Punta El Pandón, donde está situado el Mirador de la Boriza, desde donde se han obtenido estas imágenes. Su longitud es de 350 mt y un ancho medio de 60 mt, muy variable debido a la incidencia de las mareas. Su arena es dorada y de grano medio. En los acantilados limítrofes la roca presenta bufones. Tiene acceso rodado, y al estar próxima a la localidad de Cue, la afluencia de bañistas es alta.

Playa de Vidiago

Playa de Vidiago. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)

Es lineal y de arenas blancas. En realidad son dos playas, llamadas Bretones Este y Oeste, separadas por un promontorio y comunicadas por un sendero. Está bien comunicada y equipada, por lo que suele tener mucha afluencia de bañistas.

Sector de Los Bretones Oeste. Playa de Vidiago. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)

La que se conoce como Playa de los Bretones Oeste, tiene una longitud media entre mareas de 60 mt ,y es de arena blanca. A su pie se sitúa el aparcamiento y el principal acceso, por lo que es la entrada habitual de los bañistas.

Sector de Los Bretones Este. Playa de Vidiago. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)

El sector de la Playa de los Bretones Este, es mayor. Tiene una longitud de 200 mt.  y más fondo, terminando con cantos rodados. Su ancho medio entre mareas es de 50 mt con mucha variación. Dado que su acceso es indirecto, tiene menos afluencia de bañistas por lo que la actividad naturista es mayor. Es una playa muy ventosa y con fuerte oleaje.

Flysch en Los Bretones Este. Playa de Vidiago. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)
En el Sector los Bretones Este destacan los tramos litológicos paralelos, también llamados flysch. Son afloramientos rocosos lineales, que alojan numerosas especies de algas y constituyen el hábitat natural del excepcional marisco de la zona.

Playa de Torimbia

Playa de Torimbia. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)
Playa de Torimbia. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)

Es una de las playas nudistas más emblemáticas del Cantábrico y famosa en todo el mundo por su calidad paisajística, forma, limpieza de sus arenas y  transparencia de sus aguas. Es una playa encajada en concha y protegida en sus extremos por acantilados que la resguardan de los vientos. Su reconocida privacidad se debe, sin duda, a su aislamiento pues solo se puede llegar a ella caminando desde la localidad de Niembro. Mide unos 500 mt de longitud constante y tiene un ancho variable medio de 75/100 mt que la convierte en un excepcional, silencioso y tranquilo arenal para disfrutar de la naturaleza.

Playa de Toranda

Playa de Toranda. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)
Playa de Toranda. Llanes - Asturias (Foto: Llanes, escenario natural)

Próxima a la localidad de Niembro, y con forma rectangular, está también limitada por acantilados limitando al fondo con prado verde y bosque, por lo que es frecuente ver rebaños de vacas pastando. Es de arenas blancas, aguas muy limpias y transparentes. La playa es muy ventosa pero con oleaje suave. Al tener buenos acceso consrodados la afluencia de bañistas es alta. Aunque la fama se la lleva Torimbia, su vecina Toranda es un enclave bellísimo y tiene la ventaja de estar cerca del pueblo.

Playa de San Antolín de Bedón

Playa de San Antolín de Bedón. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)
Playa de San Antolín de Bedón. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)

Es el mayor arenal del Municipio de Llanes. Tiene casi 1.500 mt de longitud y una media constante de 60 mt de ancho. Es una playa lineal, de arena fina blanca y fuerte oleaje al estar tan abierta al mar, por lo que tiene consideración de peligrosa. Pese a estar muy cerca de la Autovía del Cantábrico no suele tener mucha ocupación debido a los fuertes vientos, y su gran extensión permite que el fondo, más alejado y escondido, sea utilizado como área nudista. Es una playa de belleza excepcional por su paisaje, limpieza de arenas y aguas transparentes. Es utilizada para deportes acuáticos.

Playa de Gulpiyuri

Playa de Gulpiyuri. Llanes - Asturias (Foto: Ramón Díaz)
Playa de Gulpiyuri. Llanes - Asturias

Es una playa interior, entre prados, y desde ella no se ve la costa. Estamos ante un capricho de la Naturaleza, y ante la playa más pequeña del mundo, que se ha formado por la acción erosiva del agua. Los golpes de mar fueron creando una cueva en la que el fondo cedió, dando lugar a un fenómeno geológico kárstico llamado dolina de hundimiento. Una depresión geológica por disolución de la roca o por derrumbe del techo de la cueva formada, y que crea, al otro lado, un hueco en forma de cuarto circular, de unos 50 mt de circunferencia y 30 mt de radio medio. La entrada del mar y las mareas van depositando las arenas de su pequeña playa. En pleamar se forma un mínimo arenal, sin salida directa al mar, y a menos de 100 mt de distancia del Cantábrico, que atrae a numerosos turistas. 

Playa de Gulpiyuri. Llanes - Asturias (Fuente: Turismo Llanes) 

El frente de los dos acantilados laterales que la limitan haciendo de contrafuertes, asemeja el fondo de un escenario de teatro, mientras que en el borde exterior los prados llegan hasta la arena dorada. 
Está aislada entre prados, y su único acceso es caminando, bien desde la vecina Playa de San Antolín de Bedón, o bien desde el pueblo de Naves, por lo que su ocupación es media/ baja. No obstante su fama que ha cruzado las fronteras, la está llevando a una saturación, que hace imposible disfrutar y plasmar fotográficamente su excepcional belleza.

Las Playas de Barro

Playas de Barro. Llanes - Asturias (Fuente: Turismo Llanes)

Son un conjunto geológico de tres playas separadas por un promontorio central, y protegidas por dos islotes en ambos lados. Forman, por tanto, una concha de arenas doradas y aguas transparentes, protegida de vientos y al abrigo del mar abierto, lo que la hace idónea para los baños y poco peligrosa, teniendo como contrapartida una ocupación estival muy alta.

Playa de Barro. Llanes - Asturias (Fuente: Turismo Llanes)
En bajamar las tres playas se unifican en un magnífico arenal salpicado de rocas. La primera, o Playa principal de Barro, tiene forma de pequeña concha y está a su vez dividida en dos sectores, separados por un istmo de arena y  afloramientos rocosos que se unen en el islote divisorio. Por estar más cerca de los accesos rodados, y tener todos los servicios hosteleros, es la más saturada de bañistas. Son playas de longitudes próximas a los 300 mt y anchos medios de 50 mt. cada una.

Playas de Barro. Llanes - Asturias (Fuente: Turismo Llanes)

Es una de las playas más hermosas de Asturias, y siendo la más concurrida del Municipio de Llanes, su salvaje belleza destaca aún más en invierno, por lo que ha sido seleccionada para ser el escenario de importantes películas y series de televisión. 

 Los Bufones de Llames de Pría

Bufones de Pría. Llanes - Asturias (Fuente: El Comercio)

En la rasa costera de Llames de Pría se produce uno de los fenómenos más singulares de la geología kárstica. El bufón es una chimenea vertical que se forma por efecto de la erosión marina, a poca distancia de los acantilados de roca calcárea, y que comunica en su interior con el mar. En pleamar y con el batido de las olas, expulsa con enorme presión hacia arriba, el agua pulverizada del mar. El fenómeno repetido en los numerosos surtidores de la rasa de Pría, produce un ronco sonido continuo casi gutural, que da nombre al bufón. El efecto es parecido al de los geyser pero más sonoro. En aguas muy batidas, con fuertes golpes del oleaje, cosa frecuente, pueden alcanzar una altura superior a los 10 mt, y su sonido se oye desde muy lejos.

Bufones de Pría. Llanes - Asturias (Fuente: Por Soleá)
El fenómeno atrae a numerosos visitantes, que esperan pacientemente a que llegue la hora de la pleamar para ver el efecto, adentrándose en el campo kárstico con el riesgo que supone. Un efecto que aumenta notablemente en las estaciones del otoño e invierno.

Campo de Bufones de Llames Pría. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)
Campo de Bufones de Llames Pría. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)
Internarse en el campo kárstico es toda una aventura, y aunque parezca fácil, entraña evidentes riesgos de caídas, además de la dificultad para dar dos pasos seguidos en la misma dirección y además encontrar un hueco donde poner el pie para tener un apoyo estable. Salir del karst puede ser como salir de un laberinto, hay que tomárselo con calma y humor ... pero nadie dijo que la vida del turista fuera fácil.

Campo de Bufones de Llames Pría. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)

Tiempo presente

Acantilado kárstico de Llames Pría. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)

Mirar el horizonte produce vértigo, sobre todo cuando somos conscientes de que lo que vemos fue distinto en otro tiempo. Este mar, y mucho más allá del horizonte, fue una vez tierra firme, estepa y bosque. La gran franja costera que recorría el litoral de Asturias, Cantabria y País Vasco hasta el Golfo de Vizcaya y los bosques de las Landas, comunicándonos directamente con el sur de Francia. Una autopista de 10 km de ancho medio, y varios cientos de kilómetros de longitud, por la que las manadas de búfalos, rinocerontes y mamuts, llegaron hasta nuestras tierras en el Solutrense. Pero también mujeres y hombres, familias, clanes... que, escapando de los fríos glaciarios, buscaron nuevas oportunidades de vida, y mejores territorios que los que dejaban atrás. Juntos compartimos conocimientos, cultura, costumbres, creencias ... y también juntos aprendimos a sobrevivir, y a convivir mezclándonos con ellos. 

Si pensamos en todo lo que la humanidad vivió los 2.017 años, desde el año 0 del calendario convencional referido a Cristo hasta hoy, o simplemente en los últimos 17 años de este siglo que parece abocado a nuevos desastres, pensar en los 15.000 años anteriores, que es casi ocho veces más de tiempo, se me antoja inabarcable ... 

17000 Before Present ...números redondos o cientos de años arriba o abajo tampoco van a ningun sitio, considerando las ponderaciones de los sistemas de datación del Carbono 14. Pero la simple forma de referir el tiempo ya marca un abismo...
Desde esta atalaya de Pría, busco las respuestas en el horizonte.
¿Cómo sería esta franja de tierra?...¿qué verían aquellos hombres?... ¿Cómo sería...

- !!! ¿Nacho? !!! ... Ehhh, despierta !!! ¿en qué piensas? Llevas ahí un rato mirando al horizonte como atontado, vas a caer al agua, ten cuidado al dar la vuelta, mira bien donde pisas ¿te ayudo?.... anda vamos, que todavía tenemos que llegar a las Cuevas del Mar...

Cuevas del Mar

Playa de Las Cuevas del Mar. Llanes - Asturias (Foto: Turismo Asturias)
Playa de Las Cuevas del Mar. Llanes - Asturias (Foto: Turismo Asturias)

Su nombre, tan evocador y poético, apenas precisa de más explicaciones. 

Cuevas del Mar, representa mejor que ninguna otra playa, lo que pudo ser nuestro hogar ancestral. Está situada en la desembocadura del río Nueva, abasteciendo de agua dulce abundante a las poblaciones de homo sapiens cazadores recolectores que aquí se establecieron. Los acantilados también les ofrecía el abrigo de numerosas cavidades kársticas, talladas por la naturaleza en los periodos orogénicos del Paleozoico Carbonífero, en que tuvo lugar la formación geológica de nuestro litoral.

Paisajes cavernosos con cuevas y túneles, que fueron, a su vez, tallados por la erosión del mar. Un modelo perfecto del hábitat prehistórico desde las ocupaciones sapiens del Gravetiense, Solutrense y Magdaleniense.

La Playa de Cuevas del Mar tiene forma triangular y se encuentra al fondo de un entrante de acantilados que la protegen del mar abierto, un poco al Oeste del Cabo de Mar. Una estrecha ensenada formada por la grieta de un relieve costero. La playa tiene mezcla de arena dorada y bola de canto rodado. Su longitud es de 150 mt, con un ancho estable de 50 mt entre mareas, aunque en bajamar es prácticamente todo playa, o con aguas de poca profundidad, lo que la hace ideal para el baño.

El promontorio kárstico central posee una caverna interior a la que se accede sin dificultad en bajamar. Ecos, reverberación de los sonidos del mar, brillos, contraluces y un profundo olor a mar conforman la atmósfera de una mágica cueva que nos retrotrae al imaginario del pasado. A su vuelta, en el lado contrario al mar abierto y completamente a resguardo, se produce, por efecto de la marea, una mínima playa frente a la principal. Un privilegiado palco sobre el escenario de la formidable naturaleza. Escasos metros pueden ser un pequeño paraíso, y éste está a salvo de todas las miradas.

Al estar al abrigo del mar, su oleaje es moderado o mínimo, y no resulta peligrosa. Por su cercanía a la localidad de Nueva de Llanes, tiene acceso fácil, estando muy concurrida tanto en las horas del baño como en las de paseo.

Playa de Las Cuevas del Mar. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)

Cuevas del Mar invita a pasear al atardecer, a sentarse en los simples bancos, pensar y mirar... a estar allí hasta la puesta del sol. Tras un rato disfrutando del paisaje, del olor del mar, de la limpieza del aire y del silencio, apenas roto por los niños que juegan, se nota un efecto de posesión del lugar, un vínculo, una atracción atávica, una llamada, una especie de déjà vu perdido en la noche de los tiempos, una confortable sensación de pertenencia.

Playa de Las Cuevas del Mar. Llanes - Asturias (Foto: Nacho SM)
Ya no recuerdo quién decía que el amor no era tanto mirarse uno a otro, como mirar juntos en la misma dirección. Cuevas del Mar es un lugar que nos une a un destino que fue, es y será nuestra condición humana, nuestra historia como especie y nuestra responsabilidad de cuidar por el planeta, que es nuestro hogar. 

Cu´to, Rûme, Ukûg... y tantos otros, también miraron en esa misma dirección, que representa una aspiración. Pero aunque veían un paisaje diferente, y sentían cosas inimaginables y muy distintas para el humano de hoy, buscaron en este paraíso, y bajo esta misma puesta de sol, cogiendo la mano de sus parejas amadas, lo mismo que nosotros: la esperanza en la supervivencia, la felicidad de los suyos, lo mejor para sus hijos ...y el amor.

- Ven Lola, que te quiero contar una historia que se me está ocurriendo, y que igual la preparo para el blog de "...entre la 42 y la Quinta". No sé, no va de arquitectura, ni de arte, ni de ningún viaje exótico, pero ... a ver qué te parece...
- Venga cuenta... ¿cómo empieza?
-Te vas a reír... vamos caminando hasta esas cuevas, y te la voy contando